Hubo un día en el que Porsche y Seat se juntaron en secreto para crear un deportivo, y el resultado fue espectacular

A principios de los años 80, Seat propuso a Porsche construir un deportivo biplaza ligero. El proyecto no proliferó, pero sí que se creó un coche, el Porsche 984.
Si bien durante años Seat tuvo a Cupra (hoy marca independiente) como la gama deportiva de la compañía española, lo que no ha tenido la firma de Martorell ha sido un deportivo como tal. Sin embargo, hace 40 años la historia podría haber cambiado para bien si se hubieran dado todos los condicionantes y el proyecto secreto con Porsche hubiera florecido.
En 1981, Seat tenía como objetivo internacionalizarse. Aún se encontraba bajo el paraguas de Fiat, pero todo estaba a punto de cambiar cuando a mediados de esa década se anuncia la llegada de Volkswagen. Los años ’80 supusieron un renacer para la marca, que empezó a tener sus propios modelos y a ganar popularidad en otros mercados tras la llegada de los alemanes.
La que, sin lugar a dudas, habría sido la mejor entrada en una nueva época para Seat es el deportivo que estuvo desarrollando en colaboración con Porsche. El proyecto, que se mantuvo durante años bajo el más estricto secretismo, es conocido como Porsche 984 -por el año en el que se inició el proyecto-, o Porsche Junior después de que Seat abandonara el barco en 1985.
El proyecto secreto del deportivo de Seat que acabó siendo el misterioso Porsche 984
En agosto de 1984, Seat propone a Porsche desarrollar un deportivo biplaza aprovechando al máximo el número de piezas propias posibles. Sin embargo, la marca solo disponía de la carrocería que Giugiaro había diseñado para el primer Seat Ibiza y los famosos motores System Porsche.
El problema que encontraron es que Seat no disponía de la suficiente liquidez como para abordar semejante proyecto -la inversión rondaba los 120 millones de marcos, unos 250 millones de euros-, por lo que decidieron dejar de lado la idea.
Desde el principio se sabía que este proyecto no era rentable para Seat, que por aquel entonces era un fabricante con poco músculo. Por tanto, la marca decide cancelar el proyecto en 1985 y centrar sus esfuerzos en otro vehículo.
Sin embargo, la firma de Stuttgart sí que creó el biplaza que le había encargado Seat. El proyecto, inacabado cuando abandonó la firma de Martorell, siguió evolucionando hasta convertirse en un pequeño y ligero roadster biplaza equipado con un motor trasero bóxer de 2.0 litros y cuatro cilindros que ofrecía una potencia de 135 CV y una velocidad máxima de 220 km/h.
El 984 o Junior era un roadster altamente aerodinámico que fue desarrollado en el túnel de viento. También se trabajó en su ligereza, con un peso de solamente 880 kilos, buscando conseguir una baja resistencia al viento y una conducción atractiva.
Para ello, todo el conjunto se instaló sobre un chasis monocasco de acero que se cubrió con chapas de carrocería realizadas en fibra de vidrio reforzada con plástico. Por desgracia, Porsche tampoco estaba en una situación económica favorable, por lo que decidió no continuar con el proyecto poco después de la marcha de Seat.
La compañía española, por su parte, decide enfocar sus esfuerzos en otro proyecto y empieza a trabajar en algo, a priori, más sencillo: un Ibiza Cabrio. Fue creado por el carrocero American Sunroof Company, aunque la idea tampoco terminó de encajar, por lo que Seat se vio obligado a dar carpetazo a esta segunda aventura con Porsche.

