Si el Ferrari 849 Testarossa ha sido una decepción, siempre puede alegrarte esta réplica del Testa Rossa por la que no serás denunciado por Ferrari porque tiene su beneplácito

El Lucybelle II es un Ferrari 250 Testa Rossa mítico que participó en las las 24 Horas de Le Mans de 1958. Ahora tiene una réplica al 75% y desgastada.
Esta misma semana Ferrari ha presentado el 849 Testarossa, un modelo que ha dividido opiniones. La marca italiana ha recuperado una denominación mítica para crear un modelo que del original solo tiene el nombre y muy poco más. Entendemos que haya habido cierto desencanto del anuncio y por eso os traemos otro Testa Rossa que quizá os convenza más.
Por seguir con las malas noticias, lo que veis aquí no es un modelo original, si no que se trata de una réplica al 75% del tamaño. Pero hasta lo negativo: está realizada por Hedley Studios, tiene el visto bueno del fabricante de Maranello y, además, está inspirado por un ejemplar muy concreto del Ferrari 250 Testa Rossa.
Se trata del chasis 0732TR, conocido como Lucybelle II, que lució el número 22 cuando participó en las 24 Horas de Le Mans de 1958. De hecho, no s la primera vez que Hedley Studios crea una réplica de ese modelo en concreto, pero, mientras que en la primera ocasión el ejemplar estaba en condiciones prístinas, en esta han querido replicar cómo quedó cuando cruzó la línea de meta.
Conseguirlo no ha sido sencillo, pues el proceso de desarrollo ha sido de 12 meses. Primero se llevó a cabo una exhaustiva investigación y, una vez documentado todo, se pusieron manos a la obra.
Cada ejemplar replica el esquema de pintura blanco y azul, tiene los medallones del número 22, la bandera estadounidense, los escudos de Ferrari y el nombre «Lucybelle II; todo ello utilizando técnicas tradicionales. Se han empleado tanto los códigos de color originales de Ferrari como el modelado CAD.
Con eso se consigue el modelo que estaba listo para salir en la línea de meta, pero para lograr el resultado que imita cómo termino la carrera, hubo que echar unas cuantas horas más.

Se llevó a cabo un proceso de envejecimiento manual de 100 horas en el que, utilizando una fórmula de pintura a base de agua, se recrea la suciedad, las rozaduras y el desgaste de la pista que experimentó el Lucybelle II tras 24 horas de competición. De hecho, el tratamiento se aplica incluso a zonas no visibles, como los bajos de la carrocería o los neumáticos.
Hedley Studios hace un repaso de las características más destacadas de la réplica:
- Llantas de radios de 12 pulgadas, inspiradas en Borrani, con neumáticos Pirelli Cinturato
- Faros, luces traseras y bocina funcionales, incluyendo las luces de competición de la época
- Interior de cuero rojo con ribetes blancos, salido de la propia Ferrari
- Volante Nardi con sistema de liberación rápida para facilitar el acceso
- Diales remasterizados, que mantienen el diseño original pero han sido adaptados para vehículos eléctricos
Y es que esa es otra diferencia clave: nada de motor de combustión como en el original, es un vehículo de cero emisiones. Dado que está pensado para que lo conduzcan personas jóvenes, la mecánica eléctrica está adaptada, con cuatro modos de conducción que van variando el rendimiento del sistema, aunque siempre dentro de unas características bastante limitadas.
En el modo Principiante el motor desarrolla una potencia de 1 kW y el vehículo puede alcanzar una velocidad de 24 km/h. En Confort el rendimiento asciende a 4 kW y la punta sube hasta los 40 km/h. Con el Deportivo ya entrega 10 kW y puede circular a 80 km/h y con el Carrera no cambia la punta, pero la alcanza más rápido porque desarrolla 12 kW de potencia.
Además, el sistema de propulsión está alimentado por un conjunto de tres baterías que le otorgan una autonomía de hasta 90 km. Eso sí, no se ha hecho mención a su capacidad de recarga ni a los tiempos de la misma.
Ben Hedley, fundador y director ejecutivo de Hedley Studios, ha declarado: “Lucybelle II forma parte del folclore de Ferrari. Fue un coche privado que destacaba no solo por su estética, sino también por la historia que contaba. Algunos coches ganan carreras, otros conquistan corazones: el Lucybelle II logró ambas cosas”.
“Con esta edición, quisimos recrear ese carácter con la mayor autenticidad posible. Desde las franjas azules hasta la pátina aplicada a mano y cada detalle desgastado por las carreras, no se ha añadido ningún detalle para crear un efecto especial. Cada marca tiene una razón de ser. Es un homenaje a la resistencia, la individualidad y el espíritu de las carreras”, sentencia.
Solo van a fabricarse 3 unidades de la réplica del Ferrari 849 Testarossa Lucybelle II y en la web de la marca se puede contactar para mostrar interés por ellos, pero la compañía no ha anunciado el precio del vehículo.
