En Europa preocupa que China o Estados Unidos puedan tener el control de los coches de Tesla o BYD: "Pueden apagar millones de coches"

La demanda de coches eléctricos en Europa no acaban de despegar y Bruselas tiene miedo de que EEUU y China se queden con el poder de este mercado.
Los fabricantes de coches chinos están ganando la batalla por los eléctricos. Esta realidad solo pone en riesgo a Europa y su sector automovilístico, que no acaba de despegar. El problema es que puede que tampoco esté en su mano revertir la situación. Para la Comisión Europea, el ceder el control de los coches eléctricos a otras potencias también significa que, a la larga, se puede tener problemas de seguridad.
El impulso de los coches eléctricos chinos tiene una explicación muy sencilla: tiempo. El país asiático lleva apostando por estos automóviles desde 2001, cuando aparecieron por primera vez en su plan quinquenal. Desde este momento, la movilidad eléctrica ha sido el eje de su política industrial, invirtiendo mucho dinero en su desarrollo.
Sin embargo, el factor diferencial que les hace un mayor peso en el sector de los coches eléctricos es el control de las materias primas. China domina el 90% de los minerales críticos, fundamentales para la fabricación de las baterías. Además, fabrican más del 75% de las baterías de coches eléctricos.
Esto ha hecho que los fabricantes chinos tengan un control absoluto sobre la producción de coches eléctricos, ya que pueden supervisar toda la cadena de suministro, desde la extracción de minerales hasta el ensamblaje final. Estas marcas tienen una capacidad de producción anual que supera los diez millones de unidades.
Europa y EEUU intentan frenar a China con aranceles
Para tratar de ponerle freno, la Comisión Europea abrió una investigación a los fabricantes chinos al considerar que los macrosubsidios que otorgaba el Gobierno chino para la fabricación de coches eléctricos permitía una sobreproducción que dejaba al mercado europeo en condiciones de competencia desleal.
Las negociaciones entre Bruselas y Pekín no fueron fructíferas, lo que acabó con la imposición de unos aranceles extraordinarios de hasta un 37% por parte de Europa a los coches eléctricos chinos que llegasen al continente. Sin embargo, estas medidas no han logrado frenar la presencia de las marcas chinas en el mercado europeo.
Más contundente es la posición de EEUU, que tiene vetada la importación de automóviles totalmente fabricados en China, con el fin de frenar la fuga de producción y blindarse ante el vehículo eléctrico chino. De esta manera, marcas como BYD o Chery no se comercializan en el país americano.
Sin embargo, los coches europeos también están sufriendo la ira de EEUU, ya que introducir coches ensamblados en Europa en el país gobernado por Trump trae una penalización de un arancel del 15%. Pero este no es el problema por el que los coches eléctricos europeos no acaban de despegar.
Lo cierto es que Europa se sumo muy tarde al desarrollo de coches eléctricos. Además, las marcas también se han visto lastradas por una excesiva regulación y burocracia para cumplir con los objetivos medioambientales, sin tener en cuenta la madurez tecnológica europea. Todo ello, sumado a otros problemas de expansión, están haciendo que los coches eléctricos no tengan una gran demanda en Europa.
Europa quiere obligar a China a producir en Europa
Sin embargo, Bruselas considera que aún no es tarde para conseguir revertir la situación, a la vez que subraya el problema de dejarles ventaja al resto de potencias. "Los vehículos Tesla o BYD se pueden apagar desde Austin y Schenzen si así lo desean los gobiernos", alerta el vicepresidente ejecutivo y comisario europeo de Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné.
"En términos de seguridad, no sé lo que puede pasar en 20 años, ni dónde estaremos geopolíticamente. El botón no está en Europa y desde China o EEUU pueden apagar todos los millones de vehículos que circulan en España y en Europa", añade.
Además, siguiendo con la opinión que tienen en Alemania, Séjourné considera que los aranceles no son la solución a los problemas que tienen los coches eléctricos europeos. En su opinión, estos gravámenes solo añaden tensión diplomática, algo con lo que Europa no puede competir de igual a igual.
La clave, explica, es traer es a ventaja competitiva a Europa. "Ahora las baterías chinas vienen masivamente desde China, pero podríamos hacer que una parte sea producida en Europa, con condiciones de transferencia de competencias", detalla.
"Pusimos aranceles de alrededor del 35% sobre el coche chino. Si pedimos que el 60% de la producción sea ensamblada en Europa, aumentará el precio del coche chino en el 40%", añade. Aumentar el precio de sus modelos es clave, ya que hasta ahora es su principal baza para conquistar al público europeo.

