Los cinco mejores de cuatro cilindros que han hecho las marcas coreanas en la historia

Muchas de ellas siguen estando operativas.

Las marcas coreanas son el perfecto ejemplo de todo lo que se puede evolucionar en apenas dos décadas si se hacen las cosas bien. Basta con mirar a finales de los 90 para ver que posición ocupaban firmas como Kia o Hyundai en el mercado español, y dónde están ahora. Han mejorado en todo, pero en parte su buen hacer se debe a sus motores.

Hoy vamos a repasar los cinco mejores de cuatro cilindros que han hecho las marcas coreanas en la historia.

Este formato de propulsor es uno de los más extendidos en la actualidad, algo lógico ya que se trata de bloques muy versátiles, capaces de poner sobre la mesa mecánicas muy fiables con gastos de combustibles contenidos, así como de desarrollar variantes de alto rendimiento que pueden alimentar modelos de enfoque muy deportivo.

En cada una de las dos perspectivas el Grupo Hyundai (en el que también se integra una compañía como Genesis, de perfil premium) ha “parido” algunos motores que son opciones muy interesantes.

2.0 T-GDi

Es difícil empezar la lista por otro motor que no sea el que podría considerarse como el mejor bloque que actualmente ofrece una marca coreana en el mercado español, el propulsor que monta el Hundai i30 N (tanto en su versión de carrocería de cinco puertas como la Fastback), uno de los ‘hot hatch’ más destacados hoy en día.

Se trata de un motor de 2,0 litros y cuatro cilindros que cuenta con turbo y está disponible en dos versiones distintas.

En la de acceso desarrolla 250 CV y 343 Nm de par máximo, se combina con una caja de cambios manual de seis velocidades y permite al compacto acelerar de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos, así como alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h, todo ello homologando un consumo combinado de 7,7 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 175 g/km.

En la superior eleva la potencia hasta los 280 CV y el par hasta los 392 Nm, con la peculiaridad de poder asociarse a la misma transmisión manual de seis marchas o a una automática de ocho relaciones.

Con la primera acelera de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos, consumo 8 l/100 km y emite 182 g/km de CO2. Con la segunda necesita solo 5,4 segundos para completar el sprint, gasta 8,4 l/100 km y emite 191 g/km de CO2. En ambos casos la punta es de 250 km/h.

También se ofrecía en el ya extinto Hyundai Veloster N, que nunca llegó a venderse en España.

Smartstream G1.6T

El siguiente en la lista es el motor que da vida al hermano pequeño del anterior, el Hyundai i20N, prácticamente único representante de los coches deportivos del segmento B que queda vivo, un misil muy ágil que cuenta con el beneplácito unánime de la prensa especializada.

El “utilitario” emplea un motor algo más pequeño, pero tampoco tanto: es un propulsor de 1,6 litros, turbo y también teracilíndrico, que desarrolla una potencia de 204 CV y un par máximo de 275 Nm. Se combina con una caja de cambios manual de seis velocidades y con un sistema de tracción delantera.

Esta configuración hace que sea capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos y de alcanzar una punta de 230 km/h, todo ello homologando un gasto de combustible de 7 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 158 g/km.

Smartstream FR G2.5 T-GDI

Es uno de los motores de cuatro cilindros más potentes empleados por el Grupo Hyundai, un bloque que desarrolla 300 CV y un par máximo de 421 Nm. Se ha utilizado principalmente en modelos grandes, como es el caso de los Genesis G80, GV70 y GV80; pero también, para hablar de un coche que nos suene por estos lares, en el Kia Stinger.

La berlina de corte deportivo ya no se vende, pero a lo largo de su trayectoria primero estuvo disponible con un bloque 2.0 que fue reemplazado en 2022 por este propulsor. Además de otorgarle un rendimiento considerable, registraba un consumo que se puede considerar razonable teniendo en cuenta su potencia: entre 8,8 y 10,2 l/100 km.

Smartstream G1.5T

Hyundai cuenta con dos variantes de este motor, el G1.5T T-GDi G4LH y el G1.5T T-GDi G4FS. En ambos casos se trata de bloques de 1,5 litros con turbo y cuatro cilindros en línea, aunque con rendimientos diferentes. El primero entrega una potencia de 158 CV y el segundo sube hasta los 168 CV, aunque en ciertos modelos éste ha llegado a desarrollar 197 CV.

El primero se utiliza actualmente en algunos mercados en el Hyundai i30 y el Kia Ceed, que comparten opciones mecánicas.

1.6 CRDi

Para cerrar la lista, una alternativa que rompe con lo anterior, puesto que se trata de un motor diésel, que está enfocado como una motorización de acceso que destaca por su eficiencia. Actualmente está disponible en el Hyundai Tucson.

El propulsor 1.6 CRDi es un propulsor de cuatro cilindros que desarrolla una potencia de 116 CV y un par máximo de 280 Nm. Asociado a una caja de cambios manual y a un sistema de tracción delantera, no es un prodigio de prestaciones (12,1 segundos para pasar de 0 a 100 km/h), pero homologa un consumo de solo 5,4 l/100 km.

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