Wilhelm Hofmeister le dio a BMW los Neue Klasse que la salvaron de la quiebra. Y a cambio, BMW le dio "la curva"

Curva Hofmeister de BMW.
Curva Hofmeister de BMW.

Independientemente del segmento al que pertenezcan, ya sean berlinas o SUV, todos los coches de BMW incluyen un rasgo de diseño: la curva Hofmaister.

En la dilatada historia de BMW, hubo un momento clave que fue el inicio de la década de los 60, cuando lanzó el BMW 1500. Con este modelo, debutó la Neue Klasse que cambió el devenir del fabricante bávaro, pero también un rasgo estilístico que, desde entonces, tienen todos los modelos de la marca: la curva Hofmeister.

Lamentablemente, la industria del automóvil atraviesa un momento difícil en muchos aspectos. Uno de ellos es la cuestión relativa al diseño. Probablemente, en algún momento hayas pensado: “todos los coches son muy parecidos, apenas hay diferencias entre uno u otro”.

Y es cierto. Los dirigentes de las compañías automovilísticas se han centrado demasiado en los números y en hacer balances en positivo, reduciendo costes lo máximo posible.

Para ello, han recurrido a diferentes estrategias, como unirse en grupos cada vez más grandes y establecer alianzas para compartir plataformas, motores y demás componentes.

Los coches apenas se diferencian unos de otros

Curva Hofmeister de BMW.
Curva Hofmeister de BMW.

Esto, en efecto, permite fabricar más barato y garantizar la viabilidad de la empresa, pero a cambio de perder toda la identidad. Es lo que vemos en muchos fabricantes que han perdido por completo ese ADN que un día tuvieron.

Hoy resulta difícil diferenciar algunos coches cuando los ves por el retrovisor. No solamente por fuera. Lo mismo ocurre en los interiores de muchos modelos. Hace años, podrías adivinar de qué coche se trataba, aunque ocultaran el logo. Al menos, saber el fabricante. Hoy eso es imposible, porque todos se parecen.

Sin embargo, pese a todo, algunos modelos todavía conservan aquellos detalles de diseño que los hacían únicos. Por ejemplo, el Volskwagen Golf, aunque ha cambiado y crecido mucho a lo largo de sus ocho generaciones, se mantiene fiel a la forma de su característico pilar C.

Parrilla de doble riñones del BMW iX3.
Parrilla de doble riñones del BMW iX3.

En el caso de BMW, hay dos elementos que caracterizan el diseño de sus coches. Uno seguro que ya te lo imaginas, es la parrilla con los clásicos doble riñones.

Si bien es cierto que esta parrilla ha variado a lo largo de la historia, con formas más grandes o pequeñas, más marchas estrechas o delgadas, se conserva hasta nuestros días, incluso, en los nuevos modelos eléctricos. Ahora, los riñones tuenen unos diseños más elaborados y hasta están iluminados, pero ahí siguen.

El otro recurso que define a todos los coches de BMW no es tan antiguo como la parrilla, pero ya tiene más de 60 años. Es la curva Hofmeister.

Wilhelm Hofmeister, el creador de la famosa “curva” de BMW

Curva Hofmeister de BMW.
Curva Hofmeister de BMW.

Suele decirse que un diseñador alcanza su máxima consagración cuando se bautiza con su nombre un determinado elemento de diseño. Este es el caso de Wilhelm Hofmeister, responsable, junto con su equipo, de la característica transición del pilar C de la Neue Klasse.

Por motivos de estabilidad, a este elemento no se le dio forma redonda, sino forma de codo. El primer coche en montar la curva Hofmeister fue el BMW 1500 de 1961, diseñado por Giovanni Michelotti. No obstante, fue el diseñador jefe de la marca por aquellos tiempos, Wilhelm Hofmeister, el que modificó este elemento para conseguir una imagen más deportiva y diferenciada.

La curva Hofmeister cumple al menos dos importantes funciones de diseño: por un lado, funciona como nexo histórico entre los modelos de distintas generaciones; por otro, es un elemento de diseño que facilita la transición visual entre el conjunto de lunas y la parte inferior de la carrocería.

Asimismo, la curva aportaba una ventaja funcional, ya que permitía ampliar la superficie de las ventanillas de las puertas sin tener que integrar una ventanilla adicional delante del pilar C. En términos de diseño, aportaba tensión a la línea y a la superficie para una vista lateral más dinámica.

Esta curva no la inventó BMW

Curva Hofmeister de BMW.
Curva Hofmeister de BMW.

A decir verdad, Hofmeister no era diseñador, sino ingeniero y jefe de departamento. Y, por aquel entonces, el director de desarrollo de carrocerías también era “de facto” el jefe de diseño de BMW.

Sin embargo, esta distintiva curvatura no es un invento de BMW, ni tampoco de Hofmeister. Ya se utilizó en los años cuarenta en carrocerías de modelos de automóvil italianos y estadounidenses. Primero en cupés de dos puertas e incluso en descapotables y un poco más tarde también en berlinas.

A mediados de los años cincuenta ya había algunos bocetos que incluían una curvatura en el pilar C y, a partir de 1960, se fueron presentando propuestas serias a favor de este elemento. La influencia de los diseñadores italianos Giovanni Michelotti y Giorgio Giugiaro fue clave para que este elemento se integrara en el lenguaje de diseño de BMW. Gracias a Hofmeister se quedó para siempre.

Sea como fuere, la curva Hofmeister fue todo un éxito y desde entonces, este pequeño detalle ha formado parte de la simbología estética de BMW, como los riñones en el frontal.

Más información sobre:

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España