Ni eléctricos ni híbridos, estos son los cinco coches que cambiaron la movilidad y la vida en España

Los cinco coches que cambiaron la movilidad y la vida en España.
Los cinco coches que cambiaron la movilidad y la vida en España.
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Estos cinco modelos permitieron a muchas familias españolas de los años 50 y 60 acceder a un vehículo motorizado, coches clásicos que todos recordamos.

Desde que aparecieron los primeros coches en España, la forma de moverse por nuestra Piel de Toro ha cambiado drásticamente a lo largo de los años y las décadas. Hoy tenemos automóviles muy modernos que funcionan, incluso, con baterías, y equipados con todo tipo de sistemas y dispositivos electrónicos. Pero los vehículos que realmente transformaron la movilidad en nuestro país fueron mucho más simples.

Hay coches que ocupan un lugar preferente en la historia del automóvil, por el papel que desempeñaron en una Europa en la que el eco de los cañones de la Segunda Guerra Mundial todavía se sentía.

Gracias a vehículos como el Volkswagen Escarabajo, que ya rodaba antes de la guerra, el Citroën 2CV, el Fiat 500, el Seat 600, etc., muchas familias pudieron acceder a un automóvil, lo que significaba tener libertad de movimiento.

Ya no tenías que depender de nadie, de un tren o un autobús. Cogías tu coche y te ibas adonde quisieras. Esto era algo revolucionario para la época. Ya no era un privilegio sólo de las clases más adineradas, sino que una familia normal de un barrio en cualquier ciudad española podía viajar por carretera.

Nosotros hemos seleccionado cinco coches que cambiaron la movilidad en España. Cinco modelos que permitieron a muchas familias acceder a un automóvil.

Seat 600

Seat 600
Seat 600

No podíamos empezar por otro que el Seat 600. No se entiende la historia del siglo XX español sin este utilitario de Fiat que fabricó Seat en Barcelona bajo licencia (como todos los modelos de la compañía hasta los años 80).

El Seiscientos, Pelotilla o Seílla, como se le llamaba, una botella de Anís La Castellana, Concha Velasco cantando Una china ye yé, una corrida de toros con Antonio Bienvenida, Ordoñez o Dominguín, o un partido de fútbol eran símbolos de aquella España que empezaba a conocer el progreso.

Inicialmente, el 600 tenía un motor de 633 cc con 21 CV, asociado a una caja de cambios de cuatro velocidades que enviaba la potencia a las ruedas traseras. Era lo que se conocía como un ‘todo atrás’. Pesaba poco más de 500 kg y fue el segundo modelo que lanzó la Sociedad Española de Automóviles de Turismo, tras el Seat 1400 en 1953, una berlina más lujosa y elegante.

El Seat 600 fue el primer y único coche de muchas familias en España con el que pudieron no sólo desplazarse por la ciudad o el pueblo, sino ir al campo o ir de vacaciones a la playa. Cuántos españoles del interior vieron por primera vez el mar gracias al 600…

Citroën 2CV

Citroën 2CV.

Otro coche mítico en la historia de la automoción es el Citroën 2CV. Este utilitario nació de la mente de Pierre Boulanger en 1935, entonces director de la Oficina de Estudios de la marca francesa, cuando, desde su Traction Avant, al lado de la plaza de un pueblo, vio pasar a los agricultores que llevaban sus productos al mercado.

Todos usaban carros tirados por mulas, caballos o bueyes. Al regresar a París, pensó que había que crear un vehículo que permitiera a los campesinos franceses cambiar el carro o la mula por un automóvil.

Los ingenieros de Citroën empezaron a trabajar en el proyecto, conocido como TPV, iniciales de très petite voiture (coche muy pequeño en español), y llegaron a fabricar varios prototipos, pero la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Francia por parte del ejército nazi paralizaron el desarrollo.

Hubo que esperar hasta 1948 para ver finalizado el Citroën 2CV. Era un coche extremadamente sencillo. De hecho, en el pliego de condiciones se decía que debía ser “cuatro ruedas debajo de un paraguas”.

El 2CV fue un éxito tan rotundo que no dejó de fabricarse hasta 1990 y no porque la gente ya no lo quisiera, sino por las reglamentaciones medioambientales y de seguridad.

En España fue también un vehículo muy popular, especialmente en las zonas rurales, que era su hábitat natural. Además, fue el primer coche que se fabricó en la planta de Citroën en Vigo, cuando se inauguró en 1958. No exactamente el 2CV, sino la furgoneta AZU y posteriormente la AK350 y AK400, muy utilizadas por servicios como Correos o Telefónica.

También destacó el Citroën 2CV Sahara, que montaba un segundo motor en el eje trasero para tener tracción 4x4. 85 unidades se ensamblaron en la factoría gallega, algunas de ellas para la Guardia Civil.

Renault 4L

Renault 4L.

Otro coche que cambió la movilidad en España fue el Renault 4L, también fabricado en España, en la planta de FASA-Renault en Valladolid, inaugurada en 1950. Este otro utilitario francés llegó al mundo en 1961 con una filosofía similar a la del 2CV, pero más moderno y adaptado a las necesidades de una sociedad europea para la que la posguerra quedaba lejos.

La marca del rombo ya vendía otros modelos antes, como el 4/4, pero el ‘cuatro latas’ fue el que empezó a calar en el público español de los 60. Igual que su rival directo, el 2CV, el 4L se concibió para el campo y la ciudad, pero tenía una mecánica mucho más capaz, refrigerada por agua en vez de por aire, con cinco puertas, más habitabilidad y mejores prestaciones. De hecho, el utilitario de Renault fue el primero en tener un práctico portón trasero.

Tenía motores de 603 cc a 1.108 y potencias de 23 a 34 CV, y también hubo versiones de furgoneta, denominadas F4 y F6.

Seat 124

Seat 124.
Seat 124.

Hasta ahora, hemos hablado de los modelos que permitieron a muchos españoles acceder a un coche. Pero ahora vamos a señalar dos modelos que ya ofrecían algo más que eso: la posibilidad de viajar con mucho confort y cierto nivel de lujo para la época.

El primero de ellos es el Seat 124, otro modelo emblemático de la marca española que apareció en 1968, cuando en España ya había una clase media plenamente consolidada y podía dar el salto del 600 o el 850 a una berlina más grande y seria.

El 124 tenía un motor de 60 CV, una potencia notable para la época, frenos de disco en las cuatro ruedas, mucho espacio para piernas, un buen maletero y un nivel de confort de marcha desconocido para muchos.

En 1977 apareció la versión con cinco marchas, que permitía reducir los consumos en carretera. Se mantuvo en producción 12 años, hasta 1980, con un total de 896.364 unidades ensambladas.

Seat 131

Seat 131.
Seat 131.

El segundo modelo que ya ofrecía unas prestaciones excelentes es el Seat 131. Llegó al mercado en 1975 con la intención de sustituir al 124, pero éste siguió en producción hasta 1980, como acabamos de ver. Además, el Fiat 131 tuvo algunos problemas al principio que le impidieron despegar.

En 1973, la crisis del petróleo afectó su fase de desarrollo, aunque finalmente se presentó en Turín en 1974. En 1975 se presentó la versión de Seat en el Salón del Automóvil de Barcelona.

Desde su entrada al mercado, el modelo español conquistó al cliente gracias a una imagen más moderna, elegante y atractiva que la de sus hermanos, y en 1976 fue nombrado coche del año en España.

El Seat 131 no copió la gama mecánica del Fiat 131. En su lugar, el modelo español utilizó de forma exclusiva motores del Fiat 124 S y del 132. La versión de acceso tenía un motor de 1438 cc. Luego le seguía un bloque de 1592 cc que se acercaba a los 100 CV. Más tarde llegaron variantes de 1800 y 107 CV y también opciones con motor de hasta 1995 cc.

En 1978, Seat incluyó versiones diésel con el motor Diesel Perkins y más tarde el 2500 D SOFIM (Sociedad Franco Italiana de Motores), que producía unos buenos 72 CV de potencia.

El Seat 131 estuvo en producción hasta 1984, momento en el que fue sustituido por el Seat Málaga, en un momento en el que la marca española ya se había desprendido del brazo de Fiat e intentaba salir adelante sola. Hasta que apareció el Ibiza y más tarde entró en el Grupo Volkswagen.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España