De abuelos a padres y a nietos, así ha cambiado la forma de moverse en coche en España en los últimos 100 años

¿Cómo ha cambiado la forma de moverse en coche en España en los últimos 100 años? Hacemos un repaso a la historia de la movilidad española desde 1925 hasta hoy.
Evidentemente, un siglo da para mucho. Para que la sociedad ahora sea global, conectada y tecnológicamente avanzada. La evolución que ha sufrido el mundo en estos últimos 100 años ha sido, tal vez, la mayor en la historia de la especie humana. Y la forma en la que nos movemos ha jugado un papel fundamental en el desarrollo social y económico.
De 1925 a 2025 hemos pasado de que el vehículo a motor represente un papel reducido en la movilidad personal, a que sea clave en la forma de entender nuestros desplazamientos. El caso de España es idéntico al de otros países, donde hemos vivido la llegada y democratización del automóvil, y su popularización; para dar paso al cambio más importante del último siglo: la electromovilidad.
De los primeros coches a la revolución que supuso el Seat 600

A mediados de la década de 1920, en España se matriculaban de media unos 16.000 vehículos al año, tal y como muestra este registro de la DGT. El pico se registra entre 1926 y 1930, cuando se llegan a matricular de media unos 30.000 vehículos anuales. Por supuesto, el contexto histórico de los años ’30 provocó un descenso que llegó a ser de solo 6.000 vehículos al año entre 1936 y 1939 (años que coincide con la Guerra Civil Española).
Entre 1940 y 1954 se experimenta un crecimiento lento de las matriculaciones en España. Sin embargo, a partir de 1955 se empieza a registrar un gran aumento de las matriculaciones de vehículos, logrando una media anual de 136.504 vehículos hasta 1959. Los registros de la DGT llegan hasta 1964, año en el que ya se vendían una media de 200.000 vehículos al año en España.
Pero, pasar de 16.000 a unos 200.000 coches al año no fue solo una cuestión de tiempo. Para ello fueron necesarias mejoras sociales y económicas que permitieran a los españoles comprar coches, al mismo tiempo que aumentaba la oferta de vehículos disponibles en el mercado.
España pasó en sus primeros años de tener a Ford (primero en Cádiz y luego en Barcelona), Abadal o Hispano-Suiza en la década de 1920, a dar lugar a Ebro, Barreiros, Pegaso o Seat.
Mencionar que el parque automotriz español estuvo fuertemente representado por el mundo de las dos ruedas. Las motocicletas y ciclomotores fueron una solución de movilidad popular en buena parte de la primera mitad del siglo XX, especialmente por la ausencia de oferta de coches y la dificultad de acceder a este tipo de vehículos en esa época.
Como resultado de las motocicletas y antes de la llegada del Seat 600, en España se asentó el Buscúter, un microcoche diseñado por Gabriel Voisin, un industrial francés, que llegó al mercado español en los años ’50 como una solución a medio camino entre una moto y un coche urbano.
Sin embargo, la verdadera revolución tendrá lugar con la llegada del Seat 600 en 1957. El 600 era un Fiat 600 comercializado bajo la, por aquel entonces, joven marca española. Se fabricaron 783.745 unidades del Seílla hasta 1973, y entre 1958 y 1966 fue el coche más vendido en España. Por eso, el Seat 600 es considerado como el símbolo del desarrollismo español de los años ’60.
¿Cómo eran los coches antes y cómo son ahora?

Esto nos lleva al siguiente aspecto en la evolución de la movilidad en España en los últimos 100 años: el aspecto y las características de los coches. Los primeros vehículos que circulaban por nuestras carreteras eran coches clásicos de culto, como el Ford T.
Al estilo y las características de los coches de principios del siglo XX dieron paso otros de aspecto más redondo, como el Seat 600. En esa misma época se creó el que por muchos es considerado el coche español más bello jamás fabricado, el Pegaso Z102, un deportivo del que solo se fabricaron 86 unidades entre 1951 y 1958.
La siguiente evolución en el estilo de los coches en España fueron las berlinas de tres volúmenes con formas cuadradas y angulosas. Marcas como Renault, Peugeot o la propia Seat tenían coches de estas características en circulación por nuestras carreteras. De hecho, durante décadas el vehículo aspiracional por excelencia entre los españoles era la berlina de tres volúmenes.
Durante un breve lapso de tiempo, ya con el cambio de milenio, los españoles preferían coches más familiares. De ahí que los monovolúmenes se popularizaran tanto durante buena parte de la década de 2000. Finalmente, y como todos ya sabemos, los SUV han arrebatado el protagonismo al resto de segmentos, siendo la opción preferida por 6 de cada 10 compradores en España.
El motor de combustión interna ha sido -y es todavía- el protagonista si hablamos únicamente de sistemas de propulsión. En los últimos 100 años ha sido la elección de todos los conductores, destacando la gran aceptación que tuvo el motor diésel en las décadas de 1990, 2000 y principios de la de 2010.
En 2015, todo cambió. Los coches diésel han descendido en ventas hasta ser superados por los coches de gasolina y, en los últimos años, por los híbridos. El coche eléctrico, por otro lado, sigue siendo una opción poco demandada por los españoles (en 2024 tuvo una cuota de mercado del 5,6%), pero sigue creciendo sin mostrar aún el ritmo deseado por Europa.
¿Y qué hay de los jóvenes?

Como en el resto del mundo, los más jóvenes parecen mostrar un menor interés en conducir. De hecho, ha descendido de forma considerable el número de aspirantes a obtener el carné de conducir, especialmente entre la población más joven. Esto viene de la mano de una menor tendencia a comprar coches en propiedad, algo que también se ve afectado por factores económicos.
Por el contrario, los jóvenes españoles cuentan con mayores posibilidades de movilidad de las que había hace 100 años. El transporte público ha aumentado su presencia en las ciudades, e incluso conecta poblaciones en regiones más rurales.
También es importante destacar las nuevas fórmulas de disponer de un coche, como son el coche compartido, el alquiler de vehículos con conductor (VTC), el renting o la suscripción. A esto se suman las soluciones de micromovilidad, como el patinete eléctrico o la bicicleta eléctrica.
En definitiva, la forma de moverse en coche en España ha cambiado de forma drástica en los últimos 100 años. Hemos pasado de apenas haber vehículos en circulación por las carreteras españolas en la década de 1920 a contar con un parque automotriz nacional con más de 30 millones de vehículos.
Nos encontramos en un momento clave de transición hacia la movilidad eléctrica y otras opciones de transporte alternativo, un cambio transcendental que supondrá un antes y un después a la forma en la que entendemos la movilidad en España.
