¿Petróleo en España? Dónde está la explicación a nuestra dependencia y por qué no se explota más

España importa petróleo de otros países para satisfacer su demanda interna, una dependencia que podría ser algo menor si explotáramos nuestros yacimientos.
España es un país con una fuerte dependencia energética, no sólo de petróleo, sino también de gas. Tenemos que comprar estos recursos a otros países, sencillamente porque no tenemos. O, mejor dicho, tenemos algo, pero no lo explotamos. ¿Por qué?
En realidad, casi toda Europa depende energéticamente de otras regiones del planeta donde se encuentran los yacimientos de crudo y gas. Esta dependencia supone un lastre importante para la balanza de pagos, es decir, la diferencia entre las exportaciones y las importaciones.
Alemania, por ejemplo, depende mucho de Rusia y, precisamente, el corte de suministro motivado por las sanciones al Kremlin, debido a la guerra de Ucrania, ha mermado la economía alemana, que acumula dos años en recesión. Y la ha mermado, porque ha tenido que comprar gas y petróleo a otros países, a un precio mayor.
Queramos o no, el petróleo es un recurso fundamental para la economía mundial y así seguirá siendo en los próximos años, por muchas medidas ‘verdes’ que se anuncien. Cada día se consumen unos 100 millones de barriles de crudo y esta cifra aumentará en el corto plazo, como indica El Economista.
Una prueba de esto la tenemos en la guerra silenciosa que se está desarrollando en el Ártico, donde el deshielo de una parte del polo norte (mientras, aumenta el hielo en la Antártida) permite el tránsito de buques cargueros durante varios meses, facilitando una nueva ruta comercial que quieren explotar Rusia y China.
De ahí el deseo de Donald Trump de anexionarse o controlar de alguna manera Canadá y la isla de Groenlandia, para competir con Rusia y China en el Ártico. A esto se añade que Groenlandia tiene muchas materias primas, como tierras raras y… petróleo…
¿Hay petróleo en España? El yacimiento de Ayoluengo

Como hemos señalado antes, España tiene una fuerte dependencia energética. Tiene que comprar el petróleo y el gas a otros países para satisfacer la demanda nacional. Sin embargo, en nuestro país hay varios pozos de petróleo sin explotar.
Uno de los ejemplos más conocidos es el campo de petróleo de Ayoluengo, en el municipio de Sargentes de la Lora, en Burgos. Como cuenta El Economista, este yacimiento lo descubrió el 6 de junio de 1964 AMOSPAIN, un consorcio formado por las compañías norteamericanas Chevron y Texaco, junto a CAMPSA, que era estatal en aquella época.
En enero de 1967, el Estado le otorgó la concesión de explotación de hidrocarburos por un periodo de 50 años. En 1969, la instalación alcanzó su mayor volumen de extracción, superando los 5.200 barriles de crudo diarios.
En enero de 2017, la concesión llegó a su final y el gobierno de entonces no la renovó, pese a que la compañía operadora, Compañía Petrolífera de Sedano S.L.U. (CPS), filial de la británica Columbus Energy Resources, solicitó una prórroga.
El gobierno alegó que no tenía capacidad legal para prorrogar la vigencia de la concesión. Una vez denegada, el Ministerio para la Transición Ecológica comunicó a CPS la posibilidad de lanzar un concurso público para una nueva concesión de explotación del campo y retomar la actividad.
Sin embargo, el 31 de octubre de 2018 una Resolución de la Secretaría de Estado de Energía instó a la compañía operadora al desmantelamiento total del campo, a pesar de que todavía se podía extraer petróleo remanente, estimado en unos tres millones de barriles, según explicó el alcalde de Sargentes de la Lora al mencionado diario.
Canarias y Marruecos, petróleo entre dos aguas

En 2022 saltó la noticia de que la compañía británica Europa Oil & Gas halló un gran yacimiento de petróleo al noreste de la isla de La Graciosa, cerca de Lanzarote, a unos 175 kilómetros.
Según las primeras estimaciones de la empresa, de ese yacimiento se podrían extraer unos 1.000 millones de barriles de petróleo, cantidad suficiente para cubrir la demanda española durante dos años.
Este yacimiento de petróleo se encuentra entre las Islas Canarias y Marruecos. El país alauita no ha perdido el tiempo para hacer exploraciones y en 2023 la empresa italiana ENI contrató la plataforma Topaz Drillern, de Vantage Drilling, para perforar uno de los pozos ubicados en la costa marroquí, frente a Canarias.
Se trata de un pozo en el mar cerca de Tarfaya, Marruecos, en manos de ENI (45%), Qatar Petroleum (30%) y la Oficina Marroquí de Hidrocarburos y Minería, ONHYM (30%), según El Confidencial. Todas estas empresas extranjeras están basadas en la isla de Gran Canaria.

De hecho, la plataforma Topaz Drillern llegó al puerto de Las Palmas a finales de agosto de 2023, a bordo del buque Black Marlin, de la flota de Boskali. Desde allí, el remolcador francés Abeille Horizon la transportó hasta el punto donde se encuentra el yacimiento.
Sin embargo, hay que decir que todavía no se ha extraído ni una gota de crudo de la zona. Aquella estimación de 1.000 millones de barriles se basó en un documento de evaluación técnica de un permiso de exploración de Europa Oil & Gas.
El objetivo era generar interés a inversores para financiar la perforación de un pozo en esas aguas, en el permiso Inezgane, ubicado en el offshore de Marruecos, frente a las costas de Agadir. En noviembre de 2022, Europa Oil & Gas renunció a dicho permiso, al no encontrar ningún socio.
En cualquier caso, estamos ante posibles bolsas submarinas de crudo, cuya dimensión es todavía difícil de cuantificar, y que podrían pertenecer tanto a Marruecos como a España. Sin embargo, España no puede extraer el petróleo, aunque lo encontrase.
¿Por qué España no explota su petróleo?

El campo de Ayoluengo no dejó de operar porque se hubieran agotado las reservas o porque no fuera rentable. La Ley de Hidrocarburos fijó la finalización de la concesión tras 50 años de vigencia y, en enero de 2017, el gobierno no la renovó por lo explicado más arriba.
En Canarias puede haber yacimientos de petróleo, pero, aunque así fuera, España no podría extraerlo. La razón es muy sencilla: la Ley de Cambio Climático y Transición Energética aprobada en mayo de 2021 no permite conceder nuevos permisos de investigación, exploración y concesiones de explotación de hidrocarburos en todo el territorio nacional.
Se trata de una ley enmarcada en las políticas de la Unión Europea de reducir las emisiones y avanzar en la transición hacia las energías renovables, con el objetivo que alcanzar la descarbonización en 2050.
De esta forma, el gobierno estableció una hoja de ruta según la cual no se volverían a dar concesiones ni se renovarían las existentes en todo lo que tenga que ver con combustibles fósiles, para dar paso a las energías ‘limpias’. Es decir, que se prohíbe la exploración y explotación de energías fósiles dentro del territorio español.
Sin embargo, España importa cada día alrededor de 1,2 millones de barriles de crudo para satisfacer la demanda nacional. Si extrajera su propio petróleo, podría reducir esa demanda externa.
