Los coches que pusieron ruedas a España, así nació, creció y vivió el Seat 600

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El SEAT 600 fue el primer coche accesible que motorizó a la sociedad española a partir de finales de los 50, convirtiéndolo en un icono de la historia del automóvil nacional.
“Naciste príncipe, mueres rey”, se leía en una pancarta que portaban los trabajadores de la fábrica de Barcelona, para despedir la última unidad producida del Seat 600. Era el 3 de agosto de 1975, hace ya 53 años. También llamado “Mirabragas” por esta razón, el Seat 600 fue el coche que puso ruedas a España a finales de los 50 y es un icono del automovilismo nacional.
El Seat 600 forma parte de la historia de España, no sólo automovilística, sino incluso general. La vida de la famosa “Pelotilla” inició el 27 de junio de 1957, cuando se matriculó la primera unidad.
Eran tiempos en blanco y negro en los que España dejaba ya atrás la miseria de la posguerra y las condiciones de vida de los españoles empezaban a mejorar, aunque lentamente y no para todos igual.
No sería hasta los años 60 cuando el país despegase definitivamente, con cierto aperturismo del régimen, y se notasen los efectos de la industrialización que se había puesto en marca ya desde la década los años 40, en plena autarquía, con la creación del Instituto Nacional de Industria, que acogió compañías como ENASA o la propia Seat, entre muchas otras.
Hasta la llegada del Seat 600, los automóviles que circulaban por España eran pocos. Hubo proyectos asequibles, como el famoso Biscúter, pero se trataba de un microcoche básico, equipado con un motor de un solo cilindro y dos tiempos con 9 CV.
El 600 no fue el primer coche de Seat. Antes lanzó el 1400 en 1954, pero estaba sólo al alcance de unos pocos, ya que era un vehículo caro. Así que se hizo necesario ofrecer un modelo utilitario, práctico, perfecto para la ciudad, que cubriera las necesidades de una clase trabajadora cuyas condiciones económicas empezaban a mejorar.
El Seat 600, el coche del pueblo español

Como ocurría en la época con todos los modelos de la marca española, el Seat 600 estaba basado en el equivalente producido por Fiat. Medía menos de 3,30 metros de longitud, una cifra ridícula para los tiempos actuales, y pesaba entre 585 y 615 kg, según versiones.
Las primeras versiones del 600 que salieron de fábrica en 1957 presentaban un diseño con puertas de apertura suicida, aunque más tarde se sustituyeron por otras con apertura batiente normal.
Inicialmente, tenía un precio de unas 63.000 pesetas, casi 380 euros. Sin embargo, con el IPC General actualizado, esa cantidad equivaldría hoy a unos 22.795 euros.
A lo largo de sus 16 años de producción, hubo cuatro versiones diferentes: 600 Normal, Seat 600 D (prueba), 600 E y 600 L-Especial, así como otras dos versiones especiales, como el 600 descapotable y una variante comercial.
El “Pelotilla”, como se conoció popularmente al SEAT 600, con sus puertas, su techo y su calefacción, iba mucho más allá de ofrecer movilidad personal: era un verdadero lujo, a un precio al alcance para muchas familias españolas.
Evolución del 600

Como hemos dicho, hubo cuatro versiones del Seat 600 a lo largo de los 16 años que estuvo en producción. Inicialmente, el utilitario español contó con un motor de 633 cc de cilindrada y carburador vertical monocuerpo que producía 18/20 CV. Esta versión se mantuvo en producción durante seis años.
En 1963 se lanzó el SEAT 600 D, el cual supuso una evolución técnica importante: aumentó la cilindrada del motor de cuatro cilindros de 633 a 767 cc, elevando la potencia a 25 CV.
La denominación ‘600’ en referencia a la cilindrada original, que se mantuvo intacta, salvo en la variante de batalla más larga y cuatro puertas, el Seat 800. Éste tenía un motor de 767 cc y declaraba 25 y hasta 28 CV.
Las “puertas suicidas”, que se abrían en sentido contrario a la marcha, desaparecieron con el último 600D en 1970, ya que el nuevo modelo, SEAT 600 E presentado en 1969, incorporaba las puertas de apertura hacia delante y mejoras como nuevos faros y tapicería.
En 1972 llegó la última versión, el 600 L-Especial, que ofrecía refinamientos adicionales como asientos más cómodos y un motor con más compresión, nuevo carburador y 28 CV. En todos los casos, la carrocería se mantuvo prácticamente invariable, salvo por el cambio en la orientación de apertura de las puertas.
El utilitario español era un ‘todo atrás’, es decir, tenía el motor ubicado encima del eje trasero y en posición longitudinal y la potencia era transferida a las ruedas traseras, mediante un cambio manual de cuatro velocidades.
Contaba con suspensión independiente en ambos ejes y frenos de tambor. En función de la potencia, alcanzaba una velocidad máxima entre 95 y 115 km/h y consumía unos 10 l/100km en ciudad y 6,5l/100 km en carretera. La autonomía era de unos 400 kilómetros.
Al estar el motor colocado atrás, el maletero estaba delante, pero era muy pequeño, apenas 68,5 litros. Dentro cabían cuatro pasajeros, aunque todo sabemos que, en realidad, podían viajar más personas. El Seat 800 ofrecía algo más de espacio y practicidad.
Un icono de la automoción española

La aceptación del Seat 600 fue tan grande que, antes de iniciar su fabricación, la lista de espera ya superaba los dos años. Para dar respuesta a la alta demanda, Seat multiplicó progresivamente la producción, pasando de 40 coches diarios a principios de 1958 a 240 a finales de 1964.
Durante el segundo año, la producción se multiplicó por seis. A los cinco años, el 23 de julio de 1962, ya se habían fabricado 100.000 unidades del “Mirabragas”. Se trataba del 600 N, la versión ‘Normal’, que se fabricó hasta julio de 1963.
En total, se produjeron 131.985 unidades de este primer modelo. Aquel mes de julio, se pasó el relevo al SEAT 600 D y se amplió la fábrica de Zona Franca en Barcelona para duplicar la capacidad de producción.
“Naciste príncipe, mueres rey”
El 3 de agosto de 1973 se puso fin a la vida comercial del Seat 600, aunque ha seguido vivo hasta la actualidad en los corazones de millones de españoles. El utilitario español sigue levantando pasiones cada vez que pasa uno por la calle o en concentraciones de clásicos.
El 600 dejó paso a un modelo más moderno y adaptado a las nuevas necesidades de los españoles, el Seat 133, aunque el 127 también acabaría ocupando su lugar.
Después de 16 años de producción ininterrumpida, aquel caluroso día de agosto salió la última unidad de Zona Franca. Era la número 794.406, a lo que hay que añadir más de 18.200 unidades del Seat 800.
El Seat 600 cumplió el gran sueño de conseguir un coche propio a la emergente clase media de finales de los años 50. Se mostraba apto para llevar de viaje a la familia, con todo su equipaje.
“Naciste príncipe, mueres rey”, así lo despidieron los empleados de la fábrica de Barcelona. Un automóvil que es historia de España, que nació en el ecuador de la dictadura y se fue cuando ésta ya agonizaba, mientras internamente se preparaba la transición a un nuevo régimen político que quedaría establecido oficialmente con la Constitución de 1978.

