Gordini Renault 12, así era la versión más radical del coche que movió España en los 80

Gordini Renault 12
Gordini Renault 12

Nació para recoger el testigo del Renault 8 Gordini, una tarea complicada que logró en parte, convirtiéndose en un coche de culto.

La historia del automóvil ha tenido una serie de protagonistas que el sector tiene grabados a fuego en su memoria. Sin embargo, dentro de cada país en concreto, hay ciertos modelos que brillaron más que otros. En el caso de España es imposible no hablar de coches como el Seat 600, pero hay otros representantes que causaron un impacto en etapas de tiempo más concretas. Un ejemplo icónico es el del Renault 12 en los años 80, destacando su versión más radical y deseada por muchos, el Gordini Renault 12.

El modelo base durante décadas fue sinónimo de coche familiar, resistente y asequible, especialmente en países como España o Argentina, pero la marca francesa decidió crear esta versión radical de alto rendimiento, seguramente la variante más extrema y especial jamás fabricada sobre la base del popular R12.

El modelo apareció en 1970 con una misión muy complicada: suceder al mítico Renault 8 Gordini, uno de los deportivos franceses más carismáticos de los años sesenta. Renault sabía perfectamente que el listón estaba altísimo, pero obró en consecuencia y el resultado estuvo a la altura.

El Renault 12 Gordini conservaba algunos de los rasgos más icónicos de su antecesor, especialmente la clásica combinación de carrocería azul con franjas blancas, pero técnicamente suponía una revolución respecto a su predecesor.

Mientras el Renault 8 apostaba por motor trasero y propulsión, el Renault 12 Gordini cambiaba completamente la filosofía: motor delantero y tracción delantera. Es el tipo de cambio que muchos puristas pueden considerar casi una herejía, pero que para la marca supuso el amanecer de una nueva era en materia deportiva.  

Renault lo presentó oficialmente en el Salón de París de octubre de 1970. Desde el primer momento quedó claro que no era un simple Renault 12 con algunos adornos deportivos.

Gordini Renault 12
Gordini Renault 12

La marca desarrolló el coche pensando directamente en la competición y, más concretamente, en su homologación para el Grupo 1. Por eso, una de las obsesiones principales fue reducir al máximo el peso del conjunto. Los parachoques desaparecieron, los asientos delanteros utilizaban una estructura tubular extremadamente ligera y la banqueta trasera estaba formada básicamente por bloques de espuma recubiertos con tela gris antracita.

Todo estaba pensado para ahorrar kilos y mejorar el comportamiento dinámico en un modelo que ya era de por sí bastante compacto y ligero: medía 4,33 metros de largo, 1,60 metros de ancho y 1,44 metros de alto.

A nivel visual tenía una personalidad inconfundible. Las franjas blancas, las llantas específicas y el característico color azul lo diferenciaban inmediatamente del resto de versiones del R12. Era imposible no reconocerlo. Y aunque hoy pueda parecer relativamente discreto comparado con los deportivos modernos, en los años setenta transmitía una imagen muy agresiva y claramente inspirada por el mundo de la competición.

La mecánica también estaba muy lejos de la de un Renault 12 convencional. Bajo el capó se escondía un motor gasolina de cuatro cilindros y 1.565 centímetros cúbicos derivado directamente del Renault 16 TS. Desarrollaba 113 CV de potencia a 6.250 rpm, una cifra muy seria para la época de la que hablamos y, todavía más, teniendo en cuenta que era un coche de tracción delantera.

De hecho, Renault presumía de que el R12 Gordini era el primer modelo de tracción delantera de la marca capaz de afrontar la competición con semejante nivel de potencia. Además, incorporaba frenos de disco ventilados delanteros, algo que todavía era poco habitual por aquél entonces. Gracias a todo ello alcanzaba una velocidad máxima de 185 km/h, de nuevo un registro notable para ser principios de los 70.

Una muestra de lo especial que fue para la marca gala es que tuvo incluso su propio evento, que fue multitudinario.

Gordini Renault 12
Gordini Renault 12

Renault organizó el 19 de julio de 1970 un evento llamado “Día G” en el circuito de Le Castellet, donde invitó a propietarios de Renault Gordini, Renault Dauphine y Renault 8 para celebrar una enorme reunión de aficionados. Allí, en presencia del propio Amédée Gordini, el legendario preparador italiano conocido como “el brujo”, y numerosos pilotos, se presentó oficialmente el nuevo Renault 12 Gordini.

El encuentro fue tan multitudinario que muchos lo compararon con el Woodstock del automóvil europeo, ya que miles de coches llegaron desde distintos puntos de Europa para asistir además a la primera carrera celebrada en el nuevo circuito Paul Ricard.

Con la inspiración que tenía, no es de extrañar que el Renault 12 Gordini también dejara su huella en las competiciones de resistencia y aventura.

Uno de sus logros más recordados fue el de conseguir el récord de velocidad entre Ciudad del Cabo y Argel. En 1971, los hermanos Marreau junto a Yves Garrin recorrieron los 10.000 kilómetros que separaban ambas ciudades en solo 8 días, 22 horas y 18 minutos.

La historia parece sacada de una película, porque apenas se detenían para descansar, llegando a cambiar de conductor incluso con el coche en movimiento, a veces a velocidades de hasta 170 km/h, y atravesaban fronteras sin prácticamente detenerse, llegando incluso a recibir disparos durante el trayecto. A día de hoy, el récord todavía sigue vigente.

Con el paso de los años, el Renault 12 Gordini se ha convertido en un icono. De hecho, incluso ha aparecido en películas modernas. En 2021 tuvo su papel en la película francesa “OSS 117: Alerta roja en África negra”, conducido por Jean Dujardin, que interpretaba al agente secreto Hubert Bonnisseur de la Bath.

A pesar de ello, el Renault 12 Gordini nunca terminó de estar a la altura del Renault 8 Gordini ni alcanzó su impacto comercial. Parte del público seguía prefiriendo el comportamiento más salvaje y peculiar del motor trasero, mientras que el nuevo R12 apostaba por una conducción más moderna y dócil.

Aun así, terminó convirtiéndose en un auténtico coche de culto. Renault produjo únicamente 5.188 unidades sobre una producción total del Renault 12 que superó los cuatro millones de ejemplares. Es precisamente esa exclusividad una de las razones por las que hoy es tan valorado entre coleccionistas y aficionados a los clásicos deportivos franceses, además de uno de los motivos por el que es extremadamente raro ver uno.

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