Nadie al volante en Europa, porque estamos perdiendo la carrera al coche sin conductor frente a Estados Unidos y China

Europa pierde la carrera del coche autónomo frente a Estados Unidos y China.
Europa pierde la carrera del coche autónomo frente a Estados Unidos y China.

La Unión Europea se ha quedado rezagada en el desarrollo del vehículo autónomo, a pesar de que cuenta con iniciativas interesantes. Los analistas tienen claro cuál es el problema.

Hace tiempo que Europa navega a la deriva, sin rumbo y sin nadie capaz de coger el timón. Se ha quedado atrás en muchos sectores, como el tecnológico, el coche eléctrico y ahora también en la conducción autónoma, viéndose superada por Estados Unidos y China.

El desarrollo del coche autónomo se ha convertido en el nuevo santo grial de la industria automovilística (y tecnológica), una tecnología que promete ganancias milmillonarias a quien la domine, aunque todavía le queda mucho recorrido.

Desde hace unos años se habla mucho de los vehículos sin conductor, automóviles que pueden circular sin intervención humana, gracias a un conjunto de radares, sensores y cámaras que rastrean todo cuanto hay alrededor.

Casi todo el mundo coincide en que la movilidad del futuro será autónoma, de ahí que haya muchas empresas interesadas en el desarrollo de esta tecnología y en el negocio de los robotaxis, muy presentes en Estados Unidos y China.

Pero esta carrera al coche sin conductor también la está perdiendo Europa. Decimos también, porque es otra más en la que el viejo continente se está quedando rezagado. Los motivos son varios y es lo que vamos a analizar a continuación.

La guerra entre Estados Unidos y China también se traslada al coche autónomo

Tanto China como Estados Unidos están incentivando la puesta en marcha del vehículo sin conductor, otra batalla dentro de la guerra que mantienen ambas potencias desde hace tiempo.

En el caso de China, estos proyectos están sustentados directamente por el Estados, como es el caso de la compañía WeRide. Recientemente, esta empresa ha anunciado el inicio de pruebas en un recorrido por el barrio Punggol de Singapur para de poner en marcha un servicio de alquiler de robotaxis a principios de 2026. Otras grandes compañías chinas, como Pony AI o Apollo GO, también competirán en el sector del transporte público.

En Estados Unidos, en cambio, son las grandes empresas tecnológicas las que apuestan por el coche autónomo. Un ejemplo conocido es Waymo, que ya ofrece un servicio de robotaxi en numerosas ciudades y el pasado mes de agosto consiguió la primera licencia para hacer pruebas de conducción autónoma en Nueva York. Curiosamente, esta empresa californiana incluye vehículos chinos en su flota, como los de la marca Zeekr.

Otra compañía que no podía faltar en el sector del vehículo sin conductor es Tesla. En junio, un coche de la marca de Elon Musk transportó, por primera vez, pasajeros de pago sin ningún conductor al volante, un hito celebrado como un gran paso de la compañía, que fía gran parte de su valor en Bolsa a su capacidad para conseguir una posición dominante en el negocio de los robotaxis a medio y largo plazo.

Por otro lado, Uber anunció en julio el despliegue de una flota de más de 20.000 coches autónomos entre 2026 y 2032, gracias a una alianza con Lucid y Nuro.

¿Y en Europa?

En Europa también hay algunas iniciativas en este sentido, como la de Moia, filial de Volkswagen que presentó en pasado el Salón del Automóvil de Múnich el ID. Buzz AD, su primer vehículo totalmente autónomo pensado específicamente para ofrecer servicios de movilidad.

Emplea un software desarrollado por Mobileye, empresa israelí adquirida por Intel en 2017, por 15.300 millones de dólares. Con este sistema, Moia quiere implementar “la movilidad sostenible y autónoma a gran escala en Europa y Estados Unidos” a partir de 2026.

“Nuestros vehículos de transporte sin conductor ID. Buzz forman parte de un paquete integral totalmente conectado, compuesto por tecnología de vanguardia, una atractiva flota de vehículos, gestión inteligente de flotas y un sistema de reservas centrado en el cliente. Todo ello desde un único proveedor y rápidamente escalable al tamaño de la flota en carretera”, explicó durante el evento Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen

“Esto posiciona al grupo Volkswagen entre los líderes en un mercado global en crecimiento multimillonario. Hamburgo es nuestro punto de partida”, añadió.

Un exceso de regulación

Pero puede que las palabras de Blume no reflejen la realidad o sólo una parte de ella. Según explicó al diario El País Donia Razazi, experto en industria de la consultora Ayming, “iniciativas como la de Moia en Hamburgo son un paso muy relevante, nos demuestran que la tecnología ya es funcional en entornos controlados y que los fabricantes europeos están dispuestos a invertir”.

Ahora bien, “debemos ser realistas y es que la adopción masiva de vehículos autónomos en Europa no es inminente” y cita varios organismos del Foro Económico Mundial, según los cuales la adopción generalizada de esta tecnología se proyecta para el horizonte 2030-2040.

El gran problema de Europa, que frena su avance en el coche sin conductor, es el exceso de regulación: “Europa mantiene un papel relevante en la carrera global por el coche autónomo, pero es innegable que Estados Unidos y China han avanzado más rápido en los últimos años. La principal razón está en el marco regulatorio”, explica Razazi.

“Aunque la UE ha dado pasos importantes con la Vehicle General Safety Regulation, que permite homologar sistemas de conducción autónoma de nivel 3 en adelante, cada país mantiene normas propias y eso complica el despliegue a gran escala”, agrega.

“Mientras tanto, en estados de EE. UU., como Arizona o California, y en ciudades chinas como Pekín o Shenzhen, ya circulan robotaxis sin conductor de forma regular", concluye.

Por tanto, Europa podría ir a una velocidad similar a la de sus principales competidores, pero el exceso burocrático lo impide.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España