Mazda está preparando un nuevo CX-3 que llegará en un par de años

Mazda Vision X
Mazda Vision X

La segunda generación de este modelo será fundamental para la estrategia híbrida enchufable de la firma japonesa.

Mazda ha despejado finalmente las dudas sobre el futuro de su modelo más compacto. Tras años de especulaciones sobre su posible desaparición frente al empuje del CX-30, la firma japonesa ha confirmado oficialmente que el Mazda CX-3 tendrá una segunda generación.

Junto a ello, este nuevo modelo, que llegará al mercado en 2027, se presenta como una pieza fundamental en la estrategia de la marca para recuperar volumen de ventas en el segmento de los SUV pequeños, un nicho que sigue siendo extremadamente lucrativo en mercados clave de Asia, Oceanía y Latinoamérica.

La confirmación ha llegado a través del último informe de resultados financieros de la compañía, donde se detalla que la producción de este nuevo Mazda CX-3 comenzará en las instalaciones de AutoAlliance en Tailandia el próximo año. Este centro se convertirá en el núcleo estratégico para el modelo, actuando como base de exportación no solo para la región del sudeste asiático, sino también para el propio mercado japonés.

Vista trasera del Mazda Vision X

Aunque el CX-3 original fue retirado de mercados como el estadounidense o el europeo hace unos años, su resistencia comercial en países como Australia, donde sigue siendo uno de los modelos más vendidos de su categoría tras once años en el mercado, ha convencido a los directivos de Wolfsburgo de que el nombre CX-3 todavía tiene mucho recorrido.

En cuanto al apartado técnico, Mazda apuesta por una evolución lógica que se aleja de la electrificación total. El nuevo Mazda CX-3 se inscribirá dentro de la denominada "estrategia de múltiples soluciones" de la marca. Esto implica que, en lugar de desarrollar una plataforma exclusivamente eléctrica, el SUV utilizará una arquitectura optimizada para albergar motores de combustión interna de última generación apoyados por tecnologías de hibridación.

Por tanto, se espera que el modelo debute con la nueva familia de motores Skyactiv-Z, un sistema híbrido que Mazda está terminando de poner a punto y que promete niveles de eficiencia térmica sin precedentes. Esta configuración permitirá al CX-3 ofrecer versiones de hibridación ligera (Mild Hybrid) y, muy probablemente, variantes híbridas autorrecargables, adaptándose así a las normativas de emisiones globales sin disparar los costes de fabricación.

Por otro lado, el diseño del próximo Mazda CX-3 ya ha empezado a dar sus primeras pistas. Los analistas del sector apuntan al Mazda Vision X-Compact, un prototipo presentado en el Salón de Tokio de 2025, como la principal fuente de inspiración estética. Este concepto destacaba por una interpretación más minimalista y fluida del lenguaje de diseño Kodo, con voladizos muy cortos y una línea de techo ligeramente más elevada que en el modelo actual.

Las patentes y bocetos filtrados sugieren un vehículo que abandonará las aristas más marcadas de la primera generación en favor de superficies redondeadas y ópticas circulares similares a las que ya hemos visto en la actualización del CX-5.

Además, se especula con que este nuevo CX-3 podría servir como sustituto indirecto del Mazda 2 en varios mercados, fusionando la practicidad de un utilitario con la estética SUV que demanda el público actual.

A diferencia de la tendencia actual de renombrar todos los SUV con dos dígitos (como el CX-60 o el CX-90), Mazda ha decidido mantener la denominación CX-3. Esta decisión responde a la necesidad de mantener un producto reconocible en el segmento de entrada, permitiendo que el CX-30 se mantenga un peldaño por encima en términos de tamaño y refinamiento.

Con una distancia entre ejes que se espera cercana a los 2.515 milímetros, el nuevo modelo buscará corregir una de las principales críticas del coche original: el espacio en las plazas traseras y la capacidad del maletero.

El lanzamiento del Mazda CX-3 en 2027 marcará un hito de longevidad para la primera generación, que para entonces habrá cumplido doce años de servicio. Este movimiento demuestra que Mazda prefiere la prudencia y el perfeccionamiento de tecnologías de combustión eficiente antes que lanzarse de lleno a una gama 100% eléctrica que todavía genera incertidumbres en muchos de sus mercados principales.

Perspectiva lateral del Mazda Vision X

En definitiva, un modelo directo, funcional y con la promesa de mantener el tacto de conducción Jinba-Ittai que caracteriza a la casa. Así, el nuevo CX-3 está listo para demostrar que los SUV pequeños y asequibles todavía tienen un papel protagonista en el futuro de la industria.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España

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Analizamos a fondo las bondades y también los defectos del Mazda CX-3 en una prueba cuyo objetivo es contarte todos los detalles de este atractivo modelo japonés.