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Tecnología, espacio y eficiencia: las características que convierten al Mazda CX-5 en un modelo de referencia
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Este lanzamiento destaca por incorporar por primera vez en la gama Google integrado.
Los SUV han redefinido el mercado automovilístico. Lo que comenzó como una alternativa práctica se ha convertido en la opción preferida para casi todo tipo de conductor. En ese terreno tan competitivo, el Mazda CX-5 estrena tercera generación con una misión clara: seguir siendo uno de los referentes de su categoría.
Este nuevo modelo acumula más de cinco millones de unidades vendidas en todo el mundo desde su lanzamiento, lo que lo convierte en uno de los modelos más importantes de la historia de Mazda. En España, además, su llegada ha estado acompañada de una fuerte expectación, con más de 1.800 pedidos en firme en fase de preventa. Pero más allá de las cifras, la clave está en entender qué cambia y por qué sigue siendo una opción tan relevante
Un salto tecnológico
Si hay un apartado donde más se nota la evolución es en la tecnología. Mazda ha rediseñado por completo la experiencia digital del CX-5 para hacerla más rápida, intuitiva y fácil de usar. El objetivo es que el conductor interactúe con el coche de forma natural, como lo haría con su propio smartphone. Por primera vez en la gama, el modelo incorpora Google integrado, con acceso directo a Google Maps con tráfico en tiempo real, control por voz mediante el Asistente de Google y la posibilidad de descargar aplicaciones desde Google Play.
Toda esta tecnología se gestiona desde una pantalla táctil de 12,9 o hasta 15,6 pulgadas según versión, acompañada de un cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas y un Head-Up Display más completo. La información se presenta de forma clara y ordenada, reduciendo distracciones al volante. A ello se suman las actualizaciones remotas (OTA), que permiten mantener el sistema siempre actualizado sin necesidad de pasar por el taller.

Diseño renovado y más espacio interior
El diseño es otro de los apartados que más ha evolucionado en el nuevo CX-5 . El exterior sigue el lenguaje Kodo, pero con una presencia más robusta y refinada. Su estética gira en torno al concepto Wearable Gear, que fusiona funcionalidad y sofisticación para encajar tanto en el entorno urbano como en escapadas de fin de semana. Además, las proporciones crecen en longitud, anchura y altura, reforzando su carácter SUV con un porte más sólido.
El crecimiento también se traslada al interior. La distancia entre ejes aumenta en 115 mm, lo que se traduce en más espacio para los pasajeros, especialmente en las plazas traseras. Aquí hay más hueco para las rodillas (64 mm) y la cabeza (29 mm), además de puertas traseras más anchas que facilitan el acceso y tareas cotidianas como colocar una silla infantil. El maletero ofrece 583 litros de capacidad, ampliables hasta 2.019 con los asientos abatidos, situándolo entre los más prácticos del segmento.

Mejor comportamiento y más confort
Mazda también ha trabajado en la base mecánica y el comportamiento dinámico. El nuevo CX-5 introduce mejoras en suspensión, amortiguadores, barras estabilizadoras y dirección eléctrica. El resultado es una conducción más precisa y equilibrada, con mayor sensación de control sin perder el concepto Jinba Ittai. Además, se ha prestado especial atención al confort, reduciendo vibraciones y ruidos gracias a nuevos aislantes y soluciones técnicas como ejes contrarrotantes. El habitáculo es ahora más silencioso, algo que se aprecia especialmente en viajes largos.
En materia de seguridad, el CX-5 da un paso adelante con la máxima calificación en Euro NCAP y una nueva generación de sistemas de asistencia a la conducción. Entre ellos destacan la frenada automática de emergencia, el control de ángulo muerto, la detección de fatiga, el asistente de mantenimiento de carril y el sistema de cámaras 360º con función See Through View. Todo ello refuerza la sensación de control y confianza al volante.
Motor más eficiente y etiqueta ECO
Una de las evoluciones importantes del Mazda CX-5está bajo el capó: el nuevo motor 2.5 e-Skyactiv G de 141 CV, mejora el rendimiento frente al anterior 2.0, especialmente en bajos y medios, con hasta un 19% más de par. Se asocia al sistema Mazda M Hybrid de 24V con hibridación ligera, lo que le permite lucir la etiqueta ECO, además de incorporar desconexión de cilindros para optimizar la eficiencia.
El conjunto homologa consumos desde 7,0 l/100 km y cumple la normativa Euro 6e, ofreciendo una conducción más fluida y equilibrada. Un motor atmosférico de cilindrada adecuada sigue destacando en fiabilidad, suavidad, entrega lineal, estabilidad de consumo y durabilidad, aspectos cada vez más valorados por quienes buscan una experiencia de conducción natural y un coste de propiedad contenido a largo plazo.

Además, todas las versiones incluyen cambio automático de serie y un equipamiento más completo desde el acabado básico. La gama se estructura en cuatro acabados bien definidos que cubren distintas necesidades sin complicar la elección. Desde el Prime Line, que incluye llantas de 17”, faros LED y pantalla de 12,9”, hasta el Centre Line, que añade elementos como llantas de 19” o Head Up Display. Por encima, el Exclusive Line suma sistema BOSE®, cámara 360º y un mayor nivel de confort, mientras que el Homura se sitúa como la opción más exclusiva.
La alternativa más completa
Si hay algo que define al Mazda CX-5 es su equilibrio, y en esta nueva generación ese aspecto se refuerza aún más. A pesar de mejorar en prácticamente todos los apartados, el modelo reduce su precio. Arranca en 35.200 euros, aunque con campañas y financiación puede situarse por debajo de los 30.000 euros, una cifra muy competitiva para su nivel de equipamiento y posicionamiento.
Además, mantiene un buen valor residual con el paso del tiempo. Según distintos estudios, tras tres años y un uso medio, conserva un valor superior al de muchos rivales directos. Esto lo convierte no solo en una compra interesante en el presente, sino también en una apuesta sólida a largo plazo.
El nuevo CX-5 no busca revolucionar el segmento, sino perfeccionar una fórmula que ya funcionaba. Mejora en tecnología, gana en espacio, refuerza su eficiencia y mantiene un comportamiento equilibrado. En un mercado con cada vez más opciones, ese enfoque puede parecer conservador, pero es precisamente lo que lo convierte en una de las alternativas más completas: un SUV pensado para todo y para todos, que sigue evolucionando sin perder de vista lo esencial.