Mazda quiere un deportivo coupé con motor rotativo, pero existe un gran escollo que no saben si van a poder superar

En Mazda no se olvidan del motor rotativo. Lo trajeron de vuelta hace poco y llevan tiempo pensando en construir un deportivo con este tipo de motorización.
Mazda es sinónimo de motor rotativo, y viceversa. La compañía con sede en Hiroshima labró una gran reputación en el mundo del automóvil como el principal baluarte de esta tecnología. Años después de que se fabricara el último deportivo con motor Wankel, el Mazda RX-8 en 2012, no hay ni rastro de un modelo similar en la gama de productos del fabricante, aunque la intención de Mazda es la de revertir esta situación.
Cuando la marca japonesa presentó el espectacular prototipo Mazda Iconic SP Concept en 2023, todos los entusiastas de los deportivos con motor rotativo pensaron que la alta dirección de la compañía había tomado la decisión de lanzar un nuevo Mazda RX-7 (el último se dejó de fabricar en 2002).
Sin embargo, algo más de dos años después, Mazda todavía no ha convertido el Iconic SP Concept en un vehículo de producción. No obstante, desde la marca se niegan a dejar morir las esperanzas, por lo que, en una entrevista reciente con directivos de la compañía, se volvieron a avivar esas llamas, aunque acompañada de una generosa dosis de fría realidad financiera.
El motor rotativo sigue vivo en la mente de Mazda
En esa entrevista, responsables de Mazda dejaron claro que la idea de un deportivo con motor rotativo no está guardada en un cajón polvoriento y que a la plantilla de la compañía le encantaría fabricar un nuevo buque insignia al estilo de lo que en su época fue el RX-7.
“La cantidad de apasionados del automóvil en esta empresa es increíble”, declaró Moritz Oswald, responsable de planificación de Mazda Europa, en una entrevista con Auto Express. “A todo el mundo le encantan los coches, así que, por supuesto, existe un profundo deseo de seguir lanzando productos emocionales”.
El problema es que la pasión no suele equilibrar los balances de cuentas, y, aunque nadie duda de que Mazda podría ofrecer un gran deportivo de 100.000 euros, garantizar que se vendería en cantidades suficientes para generar un beneficio razonable es otra cuestión completamente distinta.
“¿Estamos estudiando [el Iconic SP]? Sí, por supuesto”, continuó Oswald. “Pero, una vez más, también somos una empresa que tiene que generar ingresos”, añadió, dejando claro, de paso, que por ahora el Mazda MX-5 “sigue siendo nuestro modelo estrella”.
Tiene que ser rentable para la marca
Christian Schultze, del equipo de I+D de Mazda Europa, también enfrió el sueño del RX-7 en el mismo reportaje publicado por la revista británica, afirmando que “Mazda representa coches para la gente común”, no para adinerados propietarios como los que conducen un Porsche.
No obstante, Schultze insinuó que, si Mazda llegara a fabricar algo como el Iconic SP (o una versión de producción en serie), podría contar con un sistema de propulsión mucho más interesante que el del prototipo, que utilizaba su motor rotativo únicamente como generador para alimentar los motores eléctricos de 272 kW (370 CV) encargados de mover las ruedas.
“Si quieres que sea más deportivo, quizá optes por rotativo más un híbrido orientado al rendimiento, más bien un híbrido paralelo en lugar de uno en serie”, explicó Schultze. “Porque la gente que aprecia el motor quiere sentir directamente su potencia, no solo escucharlo”.
Este tono más sobrio y pragmático desde Mazda Europa dibuja un panorama muy distinto para el futuro del Iconic SP respecto al que presentó Masashi Nakayama, jefe de diseño de Mazda, en noviembre de 2024.
“Este concept no es solo uno de esos prototipos vacíos de salón”, afirmó Nakayama en aquel momento. “Ha sido diseñado con la intención real de convertirlo en un modelo de producción en un futuro no muy lejano”.
¿Deportivo rotativo o nuevo Mazda MX-5?
En cambio, lo que parece algo más realista es que el Iconic SP en realidad se convierta en una especie de adelanto del diseño que tendrá la próxima generación del MX-5.
Recordemos que el concept car tenía una carrocería con 4.180 mm de longitud, por lo que es unos 16 centímetros más largo que el actual MX-5 (3.915 mm). Eso sí, su distancia entre ejes era muy superior, 2.590 mm por los 2.310 mm del Miata, así como su peso, ya que el prototipo alcanza los 1.450 kilos mientras que el MX-5 es un roadster liviano de poco más de 1.000 kilos.
Hasta hace bien poco, el motor rotativo no había desaparecido por completo de la gama de productos de Mazda. El año pasado todavía podías comprar uno de sus coches con un motor Wankel. Se trataba del MX-30 R-EV, que utiliza este propulsor como generador de energía para alimentar su motor eléctrico de 170 CV. No es el deportivo rotativo que todos esperábamos, pero es un primer paso para su regreso.
