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Reportaje

Motor

La increíble historia del Callaway SledgeHammer

Callaway SledgeHammer

El que pudo ser el coche más veloz del mundo durante décadas...

Para el común de los mortales, hablar de este fabricante no resulta precisamente algo familiar. "¿Cala qué?". Pero si te decimos que entre los coches nuevos de nuestra web probablemente no veas nada tan espectacular -y casi, tan veloz-, ¿qué te parece? ¿Eh? ¿Y si además supieras que está basado en un Chevrolet Corvette de lo más discreto -si es que alguno de la saga puede llegar a serlo-? Pues si quieres ser un verdadero entendido la historia de los superdeportivos más brutales y quizás camuflados del mundo, déjate de Ferrari, Lamborghini, Porsche, Mercedes, BMW o Bugatti y no te pierdas la increíble historia del Callaway SledgeHammer. 

Estos locos hacen un Corvette ¡de más de 700 CV!

No obstante, es bueno que nos remontemos un poco a esos fabricantes. Estamos en la segunda mitad de los años 80 y el Lamborghini Countach rivaliza con el Porsche 959 en los posters de las literas de muchos adolescentes del mundo. Este segundo ha logrado superar los 318 km/h Y por si fuera poco, se acaba de unir a la fiesta de las altas prestaciones, el diseño y los objetos de deseo más húmedos el increíble Ferrari F40 de 1987, que establece la marca de los 323,5 km/h... Y así, todo, para deleite de los pocos afortunados que podían permitirse semejantes máquinas... y para el resto de aficionados, en general. 

Vídeo: así es un Corvette Callaway más actual.

Por aquella época, al otro lado del Atlántico, uno de los equivalentes es el Chevrolet Corvette C4, un superdeportivo a la americana que aquí empezábamos a conocer como sinónimo de lujo, glamour de la mano de muchas películas y series de televisión. Aparentemente, su concepto era totalmente distinto y su configuración y atributos no parecían estar a la altura como para competir en récords de velocidad con sus rivales europeos, así como con las diferentes preparaciones que poco a poco iban apareciendo para 'rizar el rizo' un poco más y más. 

¿Por qué los americanos tenían que pelearse en este campo? El F40 conmemoraba los 40 años de la firma de Maranello y 'il Commendatore Enzo', justo al final de su vida, no iba a permitir fácilmente que su máquina de aniversario no fuera lo mejor entre lo mejor; Porsche sí que había sabido tomar la base del ya entonces legendario Porsche 911 para crear otro icono supervitaminado, rápido e hipertecológico...

 Y luego, en los años 90, la batalla por ser los coches de producción más veloces del planeta la librarían el Jaguar XJ220 y el McLaren F1, el coche con el que se estrenaría la división de turismos de la legendaria firma de Woking. 

La barrera de los 400 por hora 

Pero desde el 'nuevo continente', aguardaba una sorpresa inimaginable. Fundada en 1977 en Connecticut, EEUU, la empresa Callaway Cars tenía en mente crear un coche muy diferente, basado en un Corvette C4, que pasaría a todos los mencionados por la derecha... y sin alterar prácticamante el aspecto del modelo de serie. Y lo mejor es que sus plusmarcas no conocerían parangón hasta muchos más años después... ¡hasta hoy! ¿Cómo?

En primer lugar, en 1987, diez años después de su fundación, tomaron como punto de partida un la cuarta generación del Corvette (C4) y con un bloque biturbo lograron pulverizar muchos registros, con una marca establecida en los 371,7 km/h

Motor del Callaway SledgeHammer

Pero semejante hazaña no debió de parecer suficiente a sus creadores. Así, el siguiente paso de semejante lobo con piel de Corvette se denominó Callaway SledgeHammer. Con un aspecto exterior muy similar al de producción, se le dotó de un discreto kit aerodinámico exclusivo diseñado por Paul Deutschman. Abordo, arneses de competición, una jaula antivuelco... 

Y bajo el capó, el preparador se esmeró en crear un motor totalmente nuevo, que consistía en un bloque V8 de 5,7 litros, pistones reforzados, cigüeñal Cosworth, dos turbocompresores e intercoolers, un sistema de escape de acero inoxidable con salidas cuádruples; un conjunto capaz de desarrollar nada más y nada menos que ¡892 CV! y un par motor de 1.047 Nm, que las ruedas traseras, con llantas de magnesio, recibían mediante una caja de cambios manual y especialmente optimizada de 6 velocidades (y todo ello, equilibrado con un sistema de suspensión con control selectivo). 

Interior del Callaway SledgeHammer

Así, como colofón a la increíble historia del Callaway SledgeHammer, finalmente se puso a prueba con el verdadero objetivo para el que fue construido este exclusivísimo coche en un óvalo de 12 km en Ohio. Y con John Lingenfelter a los mandos, este portento tan bestial como elegante llegó a los ¡410 km/h! (no tan lejos de los 490 por hora que declara un Bugatti Chiron). 

Hoy se considera que es el récord de velocidad de un coche de producción para la época... pero los 'frikis' no se ponen de acuerdo en darle este 'título' honorífico, ya que en realidad es una preparación de la que sólo existe esta unidad, que sufrió un pequeño repaso y puesta al día en 2018 para poder circular... y desafiar a los radares. 

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