Ya he probado el Volkswagen Golf GTE facelift y me ha quedado claro: diversión al volante y ahorro son compatibles

No es una idea completamente nueva, pero sigue siendo buena: el superventas Volkswagen Golf como híbrido enchufable. Desde el rediseño, con más potencia y una batería más grande. Ya lo hemos probado.
Con la actualización del Volkswagen Golf en 2024, el híbrido enchufable no solo fue renovado visualmente: también recibió más cilindrada con el cuatro cilindros EA211 evo (ahora 1.5 en lugar de 1.4 litros), la batería creció a casi el doble de capacidad (19,7 en lugar de 10,4 kWh netos), y el modelo tope de gama, el GTE, recibió una generosa inyección de potencia.
Las dimensiones del compacto de Volkswagen se mantienen en 4,29 metros de largo con una distancia entre ejes de 2,63 metros, lo cual lo hace adecuado para el uso diario; cuatro adultos se sientan cómodamente. Los asientos delanteros son agradables gracias a su buen mullido soporte lateral, el reposacabezas integrado es lo suficientemente alto como para no molestar ni siquiera a conductores de dos metros. Pero echo de menos una extensión para el apoyo de las piernas.
Interior
En la parte trasera, la comodidad sigue siendo aceptable; con una altura de asiento de 36 centímetros sobre el suelo del vehículo, incluso los pasajeros altos no tienen que sentarse como ranas. Sin embargo, aquí falta una regulación de inclinación para el respaldo.
Aunque el GTE también cuenta con el maletero de fácil acceso del Golf, el espacio se reduce en 108 litros debido a la batería ubicada debajo del piso, y ahora cubica entre 273 y 1.129 litros, algo justo. El respaldo abatible dividido tiene una pequeña abertura central.
El puesto de conducción tiene el diseño que ya conocemos de Volkswagen, los pedales de acero inoxidable y el volante son las insignias deportivas del GTE. El cuadro de instrumentos digital ofrece diferentes vistas, incluso se puede mostrar el mapa del navegador.
Una actualización de software y la iluminación para los (todavía algo poco intuitivos) deslizadores mejoran la usabilidad. La gran pantalla táctil de 12,9 pulgadas con gráficos nítidos y tiempos de respuesta cortos no plantea grandes enigmas, y el asistente de voz, que incluye ChatGPT, es muy atento.
Pero no todo es bueno: el navegador carece de vista satelital, los cuatro botones de acceso rápido alrededor del botón de las luces de emergencia son demasiado pequeños y merecerían un punto de presión fijo, y el capó aún se sostiene con una varilla.
Motor
El dúo motriz compuesto por el motor de cuatro cilindros y 1.5 litros con 177 CV y el motor eléctrico de 116 CV entrega una potencia total de 272 CV y 400 Nm al eje delantero. El GTE se mueve con agilidad, alcanza los 100 km/h en 6,1 segundos y los 200 km/h en 21,5, con una velocidad máxima de 230 km/h; nada mal para un híbrido enchufable de 1630 kilos.
La cooperación entre ambos motores es imperceptible y completamente fluida. Hasta 140 km/h se puede circular en modo eléctrico de forma silenciosa; en modo sport, el turbo actúa con energía (y sonido presente), el cambio de doble embrague encuentra rápidamente y sin tirones la marcha adecuada.

Autonomía, consumo y carga
Gracias a la gran batería de 19,7 kWh, el GTE recorrió en nuestra prueba 108 kilómetros en modo completamente eléctrico. Incluso sin ayuda de la batería, el eficiente motor TSI consume solo 5,6 litros cada 100 km. El GTE avanza a vela con frecuencia, y la regeneración funciona con inteligencia anticipada. Así, la autonomía total llega a los 820 kilómetros.
Los ingenieros de Wolfsburgo también pensaron en la carga. El GTE cuenta de serie con un cargador de corriente alterna de 11 kW, que recarga por completo la batería en 2,5 horas. Y también permite carga rápida. Con 40 kW, del 10 al 80 por ciento toma, en el mejor de los casos, menos de media hora.

Comportamiento
A pesar de toda la racionalidad descrita, el GTE también puede ser divertido. La dirección comunicativa y la suspensión deportiva hacen que las curvas sean placenteras, el diferencial electrónico asegura una buena tracción, los frenos son muy dosificables y con buen mordiente, y junto con numerosas asistencias, minimizan los riesgos.
Y para quienes temen por sus discos intervertebrales debido a la suspensión deportiva: que no cunda el pánico. El GTE amortigua de manera firme, pero no incómoda. Y la suspensión opcional adaptativa con amplio rango de ajuste (15 niveles) permite invitar incluso a los suegros a un paseo sin preocupaciones.

La mala noticia al final: el Golf GTE se acerca peligrosamente a los 50.000 euros, y nuestra unidad de prueba, tal y como venía equipada, los supera holgadamente. Por suerte, el equipamiento básico ya es bastante completo.
Factores para decidir la compra
Como GTE, el Golf es realmente caro de adquirir, pero su “doble corazón” hace que el superventas sea aún más versátil. Quien pueda permitírselo, estará muy bien servido con el híbrido enchufable.
Valoración
Nota 8.3
Lo mejor
Autonomía en modo eléctrico, consumo muy bajo, potente y dinámico, acabados, confort, sistema multimedia mejorado.
Lo peor
El precio de partida es muy elevado para un compacto.