He probado el Volkswagen Golf GTI Clubsport. Y lo tengo claro: "es el GTI del Golf GTI"

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He probado uno de los compactos deportivos por excelencia, y además en su variante más apetecible y deportiva. El Volkswagen Golf GTI Clubsport demuestra que está muy en forma.
Probar el Volkswagen Golf GTI Clubsport es apasionante lo mires por donde lo mires. Y aunque hay un importante movimiento que lo rechaza (quizá la sobreexposición de este modelo no ayuda demasiado), no se puede negar que, al final, el Golf es la vara de medir con la que todos se comparan...
Pero más allá de gustos o de fobias, yo creo que un GTI es la gran navaja suiza de los compactos deportivos. De serie, puede no ir tan bien en circuito como un Civic Type R (lo pude probar en Estoril), ni tiene el paso por curva de un Mégane R.S. (publiqué la prueba en la web hermana TOPGEAR.es) o la pegada de un Audi S3 (me fui nada menos que a Omán a probarlo) por ejemplo.
Dentro, como un Golf normal, y es una pena
Quizá donde más flojea es en su interior. No por calidad ni diseño, sino por ese feeling a deportivo que echas en falta. Es cierto que desde 1974 el Golf GTI no es que haya sido el paradigma del drama en este sentido, pero salvo los tremendos asientos delanteros de serie (cómodos, de tamaño muy adecuado y sujeción más que notable), solo ves un par de logos GTI y para de contar.
Eso ocurre también en el exterior, donde los paragolpes son algo más agresivos, como el alerón trasero. Las llantas de serie pasan de las Richmond de 18 pulgadas del GTI a unas Queenstown de 19 (en las fotos ves las Estoril, por 110 euros más) que dejan ver unos discos perforados. Por cierto, el coche de las fotos está pitado en un precioso (para mi gusto) color Rojo Metalizado que te va a costar 940 euros extra.
Pero en la suma de puntos es donde sobresale por encima de todos. Si te pones al volante te va a gustar su conducción: a mí me encanta porque te engancha aunque vayas tranquilo. Todo tiene un aire deportivo, desde la respuesta del acelerador (menos en modo Eco, como puedes imaginar) hasta el tacto de la dirección, el sonido de los escapes o cómo se dosifica el freno.
Para gozarlo en carreteras de todo tipo
Si te apetece pasarlo bien al volante en tu carretera de curvas favorita, lo mejor es que actives el modo Sport y después el Special, que se supone que está puesto a punto específicamente para el circuito de Nürburgring-Nordschleiffe.
Probablemente, haya matices que se pierdan fuera del Infierno Verde, pero me quedo con que es una especie de Sport+ con la suspensión algo menos firme, ideal para carreteras que no estén en muy buen estado, ya que, de otro modo (incluso con la regulación de dureza del tren de rodaje al máximo), vas a sentir que se le atraganta el terreno rugoso.
Entre curvas el Clubsport se siente como en casa. El motor es el 2.0 TSI EA888 Evo 4. Eso quiere decir que comparte bloque con el Golf R de 333 CV (con turbo, calibración y electrónica diferente), y que tiene hambre de revoluciones. Empuja con ganas desde un poco más arriba de las 2.000 rpm, a 3.000 la cosa empieza a mejorar y a 4.000 vueltas ya es pura fantasía.
No solo por cómo suena el motor, los escapes o la admisión, sino por cómo se pega la espalda al respaldo en una agradable sensación de aceleración como solo la que los compactos deportivos de toda la vida son capaces de ofrecer y que queda a años luz de la impersonal salvajada de los eléctricos, que tienen un brutal empuje sin ton ni son... y poco más.
Aquí vas a gozar con cada apurada de frenada, y si tienes la oportunidad de poder rodar a fondo en circuito, vas a disfrutar de un coche más agresivo que el GTI normal, con una entrada en curva poderosa en la que el autoblocante mecánico controlado electrónicamente te va a tirar al vértice.
Luego, si te gusta juguetear o quieres colocarlo mejor para la salida, siempre puedes ahuecar en pleno apoyo para que la trasera redondee un poco el giro con un ESP deportivo más permisivo de lo que hubiera imaginado en los modos Sport y Special, lo que me parece genial.
Pero no todo es ir con el cuchillo entre los dientes (aunque me contaron en la presentación en Lausitzring que se puede delimitar hasta 267 km/h con las opciones adecuadas). En el día a día siempre puedes sacar partido (ahora sí) del modo Individual para programar la entrega de potencia (Normal, Sport o Eco), la dirección, el sonido o el DCC, para poner la suspensión en el modo más suave (aun así, firme) y así disfrutar de tus trayectos cotidianos con menos brusquedades.
Donde también tengo que decir que ha cumplido ha sido en prestaciones. El GTI Clubsport ha demostrado ser un alumno aplicado y casi ha calcado la cifra oficial de aceleración, con 5,8 segundos (la que anuncia Volkswagen es de 5,4 s). También las recuperaciones son buenas: 2,6 segundos para pasar de 60 a 100 km/h y 3,2 de 80 a 120 km/h.
Por último, también la frenada me ha parecido bastante buena, aunque a lo mejor los Bridgestone Potenza S005 han tenido algo que ver: con unos 235/35 R19 he medido un 100 km/h a 0 de 34,3 en frío y de apenas 36,0 cuando los frenos se calientan.
Valoración
Nota 8.9
Hace tiempo que no me divertía tanto conduciendo. Lo pongo resaltado porque con este coche es de lo que se trata. Divertirse al volante y disfrutar incluso del atasco camino del trabajo un lunes a primera hora. Creo que es el mejor Golf deportivo de la gama.
Lo mejor
Perfectamente utilizable en el día a día, sensaciones al conducir, eje delantero preciso, sonido de los Akrapovic
Lo peor
Interior soso, como en todos los Golf. 15 innecesarios niveles de dureza de suspensión, hay que acabar con el negro brillante


