Test de los 100.000 kilómetros: Opel Mokka 1.2 Turbo

Hemos comprado un Opel Mokka 1.2 DI Turbo, hemos recorrido 100.000 kilómetros y lo hemos desmontado para contarte en qué estado se encuentra, así como nuestras impresiones tras un uso diario tan intensivo.
El Opel Mokka llama la atención gracias a su frontal retro al más puro estilo Opel Manta A, con su característico color verde, como en los años 70 -recuerda que la firma del rayo se sacó de la manga un Manta restomod, el Opel Manta GSE ElektroMOD-.
La segunda generación, fabricada cerca de París, tiene poco que ver con un SUV, porque no puede tener tracción a las cuatro ruedas ni de forma opcional y la posición de conducción ya no es tan elevada como en el primer Mokka, cuyas cualidades para conductores de edad avanzada era mejores.
Ahora los elevados umbrales de las puertas complican el acceso al interior y, aunque los asientos con masaje de nuestro coche de pruebas con el acabado Ultimate no están nada mal, los de tipo AGR (opcionales) del antiguo Mokka eran de una calidad superior.

No obstante, los asientos casi siempre fueron juzgados de forma positiva por nuestros compañeros (aunque algunos echaron de menos un apoyo lumbar más eficaz, por ejemplo). Más de 40 conductores diferentes rara vez fueron tan unánimes en sus elogios.
En el cuaderno de viaje se elogia también la inusual combinación del motor turbo de tres cilindros y el cambio automático de convertidor de par: a 3.000 rpm ya se circula a 160 km/h, lo que recuerda a los grandes SUV diésel, ¡genial! También se valoran positivamente los faros Matrix LED, el sistema de audio y el diseño sencillo del puesto de conducción: digital, pero no demasiado lúdico y complementado con botones de verdad. Apple CarPlay todavía necesita cable, pero funciona sin fallos.
Un punto habitual de crítica es que podría ofrecer algo más por lo que cuesta: el precio del coche de pruebas es de casi 34.000 euros (2021). Y también son mejorables el compartimiento de carga, que es pequeño; las superficies de plástico negro brillante, que son sensibles a los arañazos; y el hecho de que ofrece una sola toma USB.
La oferta de espacio no es el punto fuerte del Mokka. Un compañero fue bastante sarcástico: "Grande y verde por fuera, oscuro y pequeño por dentro". Algunos incluso se preguntan dónde reside el verdadero valor añadido en comparación con sus hermanos de plataforma más baratos: Opel Corsa y Peugeot 208.
Otros posibles puntos de mejora: iluminación en la segunda fila, asideros plegables en el techo, guantera iluminada y argollas en el compartimento de carga. Y nuestros probadores también ven mejorables: las corrientes de aire incluso con la ventilación cerrada, el indicador de combustible no lineal, la apertura del portón trasero demasiado baja, el botón de arranque de respuesta retardada y el sistema de aviso de cambio involuntario de carril, que es demasiado intrusivo y casi todos los conductores lo desconectan antes de iniciar el viaje. Pero, por suerte, Opel ha hecho mejoras en el nuevo modelo que ya está a la venta.
Por otro lado, el motor de 1,2 litros de tres cilindros ha gastado más de lo esperado: una media de 8,2 l/100 km a lo largo de toda la prueba (realizada en Alemania, con autopistas sin límites de velocidad). Pero hay que decir que en nuestro recorrido habitual ha consumido 7,9 litros. Además, el depósito de 44 litros no es demasiado grande para recorrer largas distancias, pero como nos hemos acostumbrado a los coches eléctricos, que requieren constantes paradas, este hecho pierde relevancia.

Hay que mencionar que al inicio de la prueba nos resultaba difícil mantener la trayectoria dentro de un carril, porque el coche tiraba constantemente hacia la izquierda. Y hasta la tercera visita al taller no conseguimos controlar ese giro. Los mecánicos nos confirmaron que una convergencia demasiado amplia afectaba a la estabilidad en línea recta.
Y no obviamos el tema de la correa de distribución que tanto a afectado a la reputación de Stellantis, pero en nuestro caso aguantó sin problemas. Eso sí, la cambiamos a los 61.000 kilómetros en lugar de los 100.000 km prescritos. La amenaza latente que supone la correa de distribución para este motor, que, por lo demás es sólido, es una verdadera lástima, porque durante el desmontaje final, todos los cojinetes, el turbo y el diferencial no mostraban un desgaste significativo.
Es cierto que encontramos algo de viscosidad en el aceite (todavía inofensiva) en el motor y la caja de cambios, así como óxido incipiente en el puente del eje delantero, el soporte del paragolpes y la bisagra inferior de la puerta del acompañante. Pero nada más y conviene decir que ninguno de estos puntos era especialmente grave.
Al final de la prueba, el laboratorio independiente Schwacke estimó el valor del vehículo en 13.000 euros: mucha depreciación. En cualquier caso, a todos nos gustó el Mokka; fue la primera opción para nuestros recorridos urbanos y cualquiera que mire por encima del capó, con su característico pliegue retro en el centro, se olvida de sus posibles inconvenientes.
Apenas presenta desgaste, como mucho, un poco de corrosión
Asientos delanteros. Siguen firmes y no se hunden, pero se aprecian pliegues en la banqueta y el refuerzo del lado izquierdo de lado del conductor. Interior en buen estado general.
Pasos de rueda. Acumulan mucha suciedad, que retiene la humedad. Los embellecedores de las ruedas, de aspecto robusto, típicos de los SUV, no se han podido quitar sin causar daños.
Motor. Muestra ciertas manchas de aceite en la parte trasera, así como en la salida de la caja de cambios y la admisión de aire. Todos los rodamientos y el turbo están casi sin desgaste.

Sistema de escape. Está en buen estado, incluido el cárter y el catalizador. Sin embargo, algunas abrazaderas están corroídas en la parte delantera, así que no se han podido desmontar sin dañarlas.
Portón trasero. Hay algunas tiras aislantes de espuma colgando y la tapa está ligeramente desgastada. También sobresale un pliegue de estanqueidad que se ha desprendido.
Cárter. Presenta una cantidad excesiva de sellador, lo que puede obstruir el colador de aceite y los conductos de aceite. Obviamente un error de taller, no de origen.

