Test de 100.000 km del Subaru Outback 2.5i: Su fuerza es tu tranquilidad

El Subaru Outback 2.5i AWD llega a los 100.000 kilómetros de nuestra prueba de larga duración. ¿Qué tal se ha comportado el peculiar bóxer y su variador continuo?
Subaru estableció en 1996 todo un segmento. Y es que el Outback se puede considerar como el fundador de un tipo de coches que siempre ha tenido bastante aceptación, el de los familiares de tracción total con aspecto campero.
Tanto es así, que muchas marcas se apuntaron en aquel entonces a una moda que pronto recibió integrantes como el Volvo V70 Cross Country o el Audi A6 allroad. Por eso, en la redacción de AUTO BILD nos pusimos tan contentos cuando en agosto de 2022 el japonés empezó su aventura en nuestra prueba de 100.000 km.
A lo largo de estos más de dos años, las llaves del Subaru han estado muy solicitadas entre los compañeros que querían hacer viajes largos, especialmente fuera de Alemania donde no buscaban hacer cruceros elevados por las limitaciones de velocidad, pero si espacio interior, maletero grande y una respuesta tranquila y cómoda con la que tragar kilómetros... aunque no es poco gastón. Tras 101.007 kilómetros, hemos medido un gasto de combustible de 10,4 litros por cada 100 km.
Al echar un vistazo a los puntos criticables, nuestro el cuaderno de viaje hace énfasis en el cambio automático CVT. Este componente se instaló entre otras cosas por razones de espacio y eficiencia.
Su principal virtud es que funciona con suavidad, pero con un notable efecto de goma elástica: al acelerar a fondo el melodioso propulsor bóxer atmosférico de 2,5 litros se revoluciona bastante, pero no se ve reflejado por un aumento de velocidad acorde al sonido y a las vibraciones que percibes en el interior: al final, te acabas acostumbrando a conducir relajadamente, lo que siempre ayudará a ahorrar combustible.
En este apartado, como la caja de cambios mantiene las revoluciones altas durante demasiado tiempo, los conductores que han ido más rápido también hablan del elevado consumo, algo que es especialmente molesto al tirar de un remolque, lo que es una pena porque es una de las disciplinas favoritas del Outback, que tiene una capacidad remolque de más de dos toneladas, empuja con fuerza y aplomo y se mantiene estable en todas las situaciones.
Otro punto de crítica han sido los asistentes, que se podrían definir como “demasiado entusiastas”. “Una orquesta de tonos de aviso e intrusivas intervenciones al volante”, escribió un compañero cuando volvió de viaje.
Tampoco han gustado demasiado los escasos compartimentos portaobjetos en la parte delantera, el navegador, que no es el más moderno del mundo, ni el manejo de los menús, que es a veces difícil de comprender y te pone complicado encontrar la acción que necesitas.
Pero eso son pequeños detalles que no empañan el buen sabor de boca que nos ha dejado: también tiene sus puntos fuertes. Por ejemplo, uno tan discreto como el coche en sí: el compartimento del motor es tan desahogado que facilita el trabajo a los talleres.
Eso significa menos tiempo y, por lo tanto, menos dinero. También hemos disfrutado de una buena visibilidad circular, de sus amplios asientos (el del conductor ya empieza a dar signos de fatiga) y de su gran maletero con hasta 1.822 litros de capacidad.
Además, el modelo japonés ofrece algunas cualidades ocultas que lo convierten en la primera opción para tareas algo más pesadas. Por ejemplo, su sistema de tracción integral permite arrancar en pendientes pronunciadas sin perder tracción, por lo que tampoco salpica de arena, nieve o gravilla la carrocería (y los alrededores) al iniciar la marcha.
Incluso después de repetirlo muchas veces, la transmisión variable continua, a la que Subaru ha añadido un convertidor de par, sigue funcionando bien: se nota que han trabajado desarrolladores con experiencia en todoterreno. Un compañero alaba la distancia al suelo de 213 mm, los ángulos favorables de la carrocería y las protecciones en los bajos.
También son dignos de mención los 318 kg que puede acarrear el techo de manera estática, algo de lo que sin duda sacarán partido los aficionados al camping que tengan una tienda de techo.
En marcha, no va perfecto, pero te terminas acostumbrando a la dirección insensible en el punto medio, que se endurece mucho al circular rápido; y también a las variaciones (aparentemente) sin demasiado sentido a las que somete el cambio CVT al motor.
En cuanto al día a día, la revisión final por parte de los técnicos especialistas de Dekra ha arrojado un resultado bastante positivo, aunque aparecen algunos puntos de corrosión que conviene vigilar para evitar sustos mayores.
Análisis en detalle





Le otorgamos su nota final: 9
Su gasto medio es elevado y su carrocería oscila en las curvas, así que no es el coche ideal para los que realizan una conducción deportiva.
Pero Subaru sigue siendo Subaru: poco convencional, con un motor de cilindros opuestos atmosférico, sofisticada tecnología de tracción total... y algo limitada en términos de conectividad. El Outback aunque gasta demasiado, es recomendable como compañero de viaje.
Otros artículos interesantes:

Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.
