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Prueba

Prueba Renault Clio TCe 100: tres son suficientes

Prueba Renault Clio TCe 100
Nota

9

El nuevo Renault Clio recurre a un motor tricilíndrico y 100 CV para poner la ciudad a sus pies. Existe una versión más potente, pero esta ofrece, sin duda, un gran equilibrio por precio, consumo y prestaciones.

Hablar del Renault Clio es hacerlo de un superventas. Hay pocos coches que hayan vendido, en cuatro generaciones, tanto como este sencillo utilitario: 15 millones de unidades en todo el mundo. Cifras de Champions League.  Por eso, cuando llegó el estreno de este quinto miembro, las expectativas estaban muy altas. Renault se jugaba mucho y había que hilar fino. La competencia no se ha quedado dormida y, hoy en día, hablar de los Ford Fiesta, Peugeot 208, Opel Corsa, Seat Ibiza o Volkswagen Polo es hacerlo de cochazos muy bien fabricados y con mucho que ofrecer. Para no fallar el tiro, el director de Diseño de Renault, Laurens van den Acker, no se la ha jugado mucho. Nadie duda de que la marca del rombo es de las pocas que acostumbra a arriesgar con sus modelos, pero en esta ocasión han sido bastante conservadores. Prueba del Renault Clio TCe 100.

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Y es que nadie diría que estamos ante una nueva plataforma (se llama CMF-B y es la misma que estrena el Renault Captur). O dicho de otra forma: el nuevo Clio se parece demasiado al anterior. Aún así, hay cambios a destacar en su nueva estética. De perfil, no se puede pasar por alto la eliminación de la tercera ventana lateral y la adopción de los tiradores integrados en la parte superior de las puertas traseras. Quedan bastante bien y el efecto óptico es de ser un tres puertas. Y si hablamos de cotas, aquí salta la sorpresa: no ha crecido, sino todo lo contrario: el nuevo Renault es más compacto que el Clio IV, ya que mide 4.050 mm de largo (lo que es 12 mm menos), ofrece 1.798 mm de ancho y es un pelín más bajito que antes, 1.440 mm de altura (8 mm menos). 

Prueba Renault Clio TCe 100

Lo más curioso es que, a pesar de que se han reducido sus dimensiones, la marca francesa asegura que la habitabilidad interior ha crecido, así que aprovecha mejor los centímetros de carrocería. Pero eso es algo que luego comprobaré con el metro en la mano. Antes me fijo bien en los detalles exteriores, que le otorgan una personalidad más dinámica a este nuevo Clio. Hablo de las nervaduras en el capó y de una calandra más grande, aunque donde hay que poner el foco (nunca mejor dicho) es en la nueva firma lumínica del frontal, con esas luces diurnas en forma de 'C'. Los faros son Full LED desde el acabado más básico y aquí hay una gran historia que contar, porque que este elemento sea de serie en todos los acabados en un segmento como el de los utilitarios no es habitual. La explicación a tanta generosidad hay que encontrarla en el hecho de que Renault encargó a Hella el diseño y el desarrollo del molde para los LED, y la marca francesa, a su vez, se lo vendió a Magnetti Marelli para que lo comercialice a terceros y así se abaratan los costes para todos los implicados en la operación. Un win/win en toda regla que también supone que el cliente final sea el gran beneficiado de esta historia. Pero hay más, porque la utilización de los Full LED contribuye a reducir las emisiones de CO2 (unos 2 g/km) y tal y como se están poniendo las cosas en el capítulo de emisiones, cada gramo cuenta. 

Me dirijo a la parte trasera. Lo que me encuentro allí es un portón más pequeño (que sea una pieza de menor tamaño y con un plano de carga más alto favorece que en caso de que te den un golpe por detrás esta pieza no sea alcanzada, con el ahorro de costes de reparación que ello conlleva). Con todo, y gracias a una optimización del espacio del maletero, el volumen crece hasta 391 litros (frente a los 330 litros de la generación anterior), a lo que se añade un doble piso, que  permite llevar mejor sujetas bolsas de la compra o bultos pequeños. Si pliegas la fila trasera, el volumen de carga se eleva hasta los 1.069 litros

Prueba Renault Clio TCe 100

Me cuelo en el interior y esto sí que me empieza a gustar de verdad. Si hay que reprochar que la marca del rombo no haya arriesgado mucho en el diseño exterior de su último Clio, en el interior hay que quitarse el sombrero, porque la sensación de calidad que ofrece al primer golpe de vista es muy alta. ¡Le saca los colores a la generación anterior, y de largo! En cuanto te sientas al volante los ojos se dirigen a la gran pantalla central de 9,3 pulgadas, colocada en posición vertical (algo ya habitual en los modelos de la marca gala). Es una especie de tablet que por tacto, fluidez y resolución merece un aplauso (es mejor que la que montan, por ejemplo, el Renault Espace o el Renault Talisman). Atrae las huellas de los dedos, no hay duda, pero mucho menos de lo que cabría esperar y gracias a una ligera curvatura evita los molestos reflejos. Su intensidad lumínica es buena, incluso si le da directamente el sol, y los distintos menús están organizados de una forma lógica y bastante intuitiva. Su posición, en la zona alta del salpicadero, hace que no sea necesario apartar mucho tiempo la vista de la carretera para consultar la información. 

Un equipamiento completo

Y esto es algo que a los más sibaritas les va a encantar: el sistema de navegación más completo (cuesta 1.100 euros) incluye conexión a Internet (gratis durante tres años) para recibir actualizaciones de mapas y poder realizar búsquedas con Google Search, además de recibir el estado del tráfico en tiempo real, la previsión del tiempo o consultar el precio del combustible en las gasolineras más cercanas.
Debajo de esta pantalla, Renault ha dispuesto varios botones físicos que, para mí, son un acierto (no me gustan los sistemas en los que todos los controles están integrados en una pantalla). Me encuentro, por ejemplo, con el bloqueo de puertas, el asistente de aparcamiento (es un extra que supone 550 euros y que incluye la cámara 360º) y el Renault Multi-Sense, con sus cuatro modos de conducción de los que luego hablaré. Más abajo, los mandos de la climatización. Lo que no ha cambiado (aunque sí su diseño) es el mando que se esconde en la parte derecha del volante, abajo, y que gobierna algunas funciones de la radio, como el volumen o el cambio de emisoras. Todo un clásico.

Prueba Renault Clio TCe 100

Por su parte, el cuadro de mandos que me encuentro en este Clio comprende una pantalla central a color de siete pulgadas, cuya información se puede personalizar fácilmente (existe una superior donde todo es pantalla). 

La postura al volante es cómoda, con unos asientos de buen mullido, con un agarre lateral correcto (los del acabado RS Line ofrecen todavía una mejor sujeción y son de serie en esa versión), y unos recorridos, tanto de la banqueta como del volante, que permiten que personas de muy diversa talla encuentren rápidamente su posición ideal. 

El espacio detrás ha aumentado con respecto al Clio IV, algo que se nota sobre todo en su anchura. Delante no vas a tener problemas, pero en las plazas traseras, la evolución no ha sido tan positiva. Y es que si lo comparo con sus rivales, el espacio para las rodillas está un poco por detrás de un Ibiza, un Fiesta o un Corsa. La altura al techo sí es buena, al igual que la anchura. No obstante, y como pasa en todos los miembros de este segmento, tres personas no van a viajar cómodas en la fila posterior. 

Vídeo: Así es el Renault Clio 2019, el renovado utilitario francés:

Pero a estas alturas de la película seguro que lo que quieres es que te cuente cómo va este nuevo Clio animado por este motor de tres cilindros turbo de 100 CV, así que... ¡Manos a la obra! 

Un motor tricilíndrico turbo de 100 CV

Con toda probabilidad, este bloque va a ser el que va a concentrar el mayor número de ventas. Va asociado a un cambio manual de cinco velocidades cuyo funcionamiento no ofrece problemas: buen tacto, recorridos correctos y un guiado preciso. En los primeros kilómetros se muestra suficientemente silencioso y no hay traqueteos que lleguen al habitáculo. Por su calidad de rodadura, parece que lleves un coche de un segmento superior, lo cual es una gran noticia. Eso sí, el motor muestra cierta debilidad en la zona baja del cuentavueltas, lo que hace que tengas que jugar con el cambio más de lo esperado si necesitas una aceleración más contundente (una caja de seis velocidades le hubiera dado más alegría a este tres cilindros). 

Con el sistema Multi-Sense puedo elegir varios programas de conducción que afectan a la respuesta general del coche. El ECO es, obviamente, el más eficiente, pero también el más aburrido, así que paso al Sport. La instrumentación cambia, el color rojo se hace más patente y este Clio de color 'Naranja Valencia' cambia su estado anímico. De todas formas, no esperes milagros: ha pasado de 0 a 100 km/h en 12 segundos y las cifras de recuperación en cuarta y quinta velocidad son más bien modestas. Pero, al fin y al cabo, suficientes: cumple en todos los terrenos y, aunque la ciudad es su escenario preferido, hacer viajes con este Clio no es ninguna locura. Es más, su nueva plataforma le hace ganar en dinamismo: se siente aplomado y su equilibrio en apoyos fuertes te da confianza. 

Prueba Renault Clio TCe 100

Si necesitas algo más de empuje que el que ofrece este TCe de 100 CV, valora la versión más potente, que suma un cilindro más y llega a los 130 CV. Además, con esta variante ya puedes optar por el cambio automático, por lo que sus prestaciones son superiores. Su precio también, ya que parte de los 19.720 euros. ¿Te convence? Para mí, tres cilindros son suficientes. 

Mi opinión

El segmento de los utilitarios está muy animado y eso es una gran noticia. Renault estrena su nuevo Clio dejando el listón bien alto, por lo que los nuevos Peugeot 208 y Opel Corsa no van a tener un aterrizaje tan tranquilo. Este francés desborda calidad interior y de rodadura a buen precio, y solo echo en falta más espacio en las plazas traseras.

Conclusión

Lo mejor

Lo peor

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