He probado el Audi S8 2025 y lo tengo más que claro: "cuando te pongas al volante, tendrás ganas de más"

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Aquí tienes la prueba del Audi S8 2025, una berlina deportiva de 5,2 metros con un motor V8 biturbo de 571 CV. No es salvaje y brutal, sino un rapidísimo modelo que lo hace todo bien.
Probar un Audi S8 nuevo es una experiencia que te lleva a otro mundo, o al menos a otra época. Una en la que las marcas se sentían orgullosas de hacer gala de potencia y velocidad, que presumían de sus buques insignia y que apostaban por sus grandes motores de gasolina.
El Audi S8 llegó al mercado en 1996 con 340 CV, tracción quattro y un estilo deportivo, pero sin estridencias. Este modelo supuso un gran salto hacia adelante para la marca en el segmento de las berlinas del segmento F porque se abrazaba a los nuevos tiempos con una carrocería de aluminio para sustituir al encantador, pero ya vetusto, Audi 200.
La importancia de este modelo deportivo es grande: si echas un vistazo a la mitad de la década de los 90, no vas a encontrar ningún modelo de estas características: lujo, refinamiento y un toque deportivo. Un poco más tarde, en 1999, Mercedes respondió con el S55 AMG que en lugar de tracción integral llegaba con propulsión y la misma receta bajo el capó: un V8 atmosférico de 360 CV.
Desde ahí floreció un segmento en el que muchos han querido estar, aunque a mí siempre me ha llamado la atención que BMW, que anunciaba siempre eso del placer de conducción y demás, nunca lanzó un M7 puramente deportivo para enfrentarse a la pareja alemana y se conformó con la versión 740i del precioso Serie 7 E38.
Un interior que se puede definir como lujoso y cómodo
Volviendo al día de hoy, me encuentro acomodado en lo que no sé si definir como el asiento del coche o un sofá; es cómodo, con un mullido suave y unas formas que recogen el cuerpo a la perfección.
Una de las cosas que más me gustan es que el sistema infotainment es el anterior, que no está basado en Google Automotive. Que lo proporcione la empresa americana me parece perfecto por integración con sistemas como Maps o Spotify, pero en los Audi A5, Q5 y Q6 creo que en el aspecto visual han dado un paso atrás (lo han medio solventado en el nuevo Audi Q3 2025).
Aquí lo que tienes tras el volante es un cuadro digital con dos relojes para velocidad y revoluciones que se leen a la primera. En el medio, un gran espacio para ordenador de viaje, asistentes o representación del mapa.
A la derecha, la pantalla principal, con ocho grandes botones para las principales funciones. Es fácil de entender e intuitivo de usar. Puede que no tengas las 17.000.000 de combinaciones posibles de los sistemas nuevos, pero seguro que puedes vivir con ello. Aquí, lo que echo en falta es una pantalla 'Home' en la que pueda ver por ejemplo el mapa, el sistema multimedia y el consumo de un vistazo.
Si te gustan las pantallas, aparece una tercera. No para el acompañante, que eso es algo nuevo de las plataformas PPC y PPE (nuevos A5, A6, etc), sino para el control de la climatización, además de unos accesos directos a alguna funciones rápidas. Debajo de esta, una línea de pulsadores hápticos para los modos de conducción, el ESP o el desempañado de la luna trasera.
Antes de ponerme en marcha, te voy a resumir las plazas traseras: aunque te encante conducir, probablemente sea un lugar donde no te importe pasar kilómetros y kilómetros. Una batalla que roza los tres metros permite mucho espacio para las piernas, y además el asiento se puede reclinar eléctricamente, por lo que no tiene demasiado sentido hablar de una buena o mala postura.
También los más altos van a poder ir relativamente bien ahí detrás, y aunque está homologado para cinco personas, es cierto que la plaza central es puramente testimonial: estrecha, incómoda y dura.
Esto último es debido a que el reposabrazos oculta una de esas cosas que se enseñan buscando el efecto sorpresa: ahí dentro hay una pantalla desde la que se puede controlar el sistema de infotainment que es opcional (618 euros), pero seguro que a tus acompañantes les va a encantar.
En marcha: rápido, cómodo, silencioso. Y con un V8

Como ya llevo unos cuantos años quemando combustibles fósiles, recuerdo que durante la presentación del Audi S8 de 2006 hice una larga ruta por Alemania con el máximo confort, silencio... y velocidad. Aunque el coche es muy diferente, esto no ha cambiado.
En España no se puede ir a 250, ni tampoco a 130, pero lo que no cambia es que al avanzar a velocidades de autopista te encuentras con un coche seguro y con un aplomo elevado.
El habitáculo está muy bien insonorizado. El viento es solo un leve rumor y el motor, apenas un leve zumbido: solo si bajas la ventanilla en un túnel y pisas a fondo, te muestra su verdadera cara.
Se trata de un bloque V8 biturbo con 571 CV al que no le encuentro una zona un poco más floja que otra. Sube de vueltas con mucha garra (nunca con violencia) y aunque desde 2.000 rpm (cuando empieza a entregar los 800 Nm de par máximo) te encuentras un empuje contundente, es a partir de 3.000 o mejor aún, de 4.000 cuando sientes que esta mole de 2,3 toneladas podría despegar de contar con alas.
A la hora de medir las prestaciones, lo ha hecho un poco peor que el dato oficial de aceleración: tiene un 0 a 100 km/h de 3,7 segundos, pero yo el mejor dato que logré fue de 4,1. Las recuperaciones, estratosféricas: ha pasado de 60 a 100 en 2,1 segundos y de 80 a 120, en 2,5.
En cuanto al consumo... si te portas bien con el acelerador podrás ver datos de 11,5 l/100 km en el ordenador, pero lo normal es que esté siempre por encima de los 12.
Como puedes imaginar, el terreno predilecto del S8 de la prueba es la autopista. Las llantas de 21 pulgadas (son opcionales y las más baratas cuestan, ay, 3.310 euros) aportan su granito de arena a una calidad de rodadura muy conseguida en el que la suspensión también tiene mucho que decir.
Esta es adaptativa y aunque la pongas en modo Dynamic solo vas a encontrar buenas maneras. En todo caso, si buscas un coche duro como una tabla, por los 170.000 euros que cuesta el Audi A8 2025, siempre puedes optar por un S6 equipado hasta el techo o un RS6 con un par de chuches del catálogo de extras.
Donde peor veo el S8 es cuando entro en la carretera de curvas de mi recorrido de pruebas. No puedo culpar al Audi de que no vaya bien en un recorrido ratonero porque se trata de una berlina de 5,19 metros de largo y una batalla de 2.998 mm. Además, visto en perspectiva, no va nada mal: el tacto del freno es preciso y el aguante del equipo carbocerámico está fuera de toda duda.
Quizá la dirección, algo suave y con poco feeling cuando buscas mayor precisión, me deja algo frío, pero aun así el tren de rodaje sigue la línea que le marcas con docilidad y sin malas maneras aunque pises a fondo a la salida de una curva.
Pero este no es un coche para subirte el puerto del Escudo o bajarte la Cabrera como si estuvieras en el Campeonato de España de Rallyes. Con este S8 de la prueba, de lo que se trata es de tragar kilómetros con cierto dinamismo, elegancia y lujo y bajarte del coche como nuevo, con la camisa perfectamente planchada y con la certeza de que cuando te vuelvas a poner al volante vas a tener ganas de más.
Valoración
Nota 8.5
El S8 es una berlina deportiva pensada para cruzar Alemania a 250 km/h sin despeinarse. Una pasada acorde a su precio: cómoda, lujosa y con un toque 'gamberro' que hará las delicias de quien pueda gastarse los más de 170.000 euros que Audi pide... y sin extras.
Lo mejor
Calidad de rodadura, asientos delanteros, rendimiento del motor, consumo (puesto en perpectiva).
Lo peor
Algunos materiales como el negro brillante de la consola central, tacto de la dirección en zonas muy reviradas.

