¿Para qué vas a quererlo? El Ferrari F80 casi prescinde de un elemento de lo más sorprendente

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Acaba de nacer, pero el Ferrari F80 ya apunta a ser uno de los coches de la década. El hiperdeportivo, último integrante de una larga dinastía, ha sembrado cierta polémica por su sistema de propulsión híbrido con corazón V6, pero hay otro dato que resulta todavía más sorprendente: estuvo a punto de ser un monoplaza.
Así se lo ha confirmado a los compañeros de Top Gear el director de diseño de la marca, Flavio Manzoni.
“Claramente, este no es un proyecto que pueda surgir de una idea preconcebida de estilo. Para mí y para mi equipo estaba absolutamente claro que queríamos hacer algo completamente futurista y disruptivo.No queríamos dejarnos llevar por una idea nostálgica o de continuidad”, señala.
Hasta tal punto quisieron llevar ese enfoque que el F80 se pensó inicialmente como un deportivo centrado tanto en el piloto que éste iba a estar solo: “Cuando comenzamos el proyecto, inicialmente surgió la idea de que este automóvil debería ser monoplaza”.
"¿Por qué? Porque queríamos que tuviera proporciones realmente extremas, una cabina muy estrecha, hombros lo más anchos posible, una vía ancha, etc. Claramente esto fue una provocación, pero trabajando juntos logramos lograr el efecto de un verdadero monoplaza, sin renunciar al espacio para los pasajeros”, explica.
Y es que, finalmente, el nuevo buque insignia de Ferrari no es monoplaza si no, como ocurrió con sus predecesores, tiene hueco para dos personas.
A pesar de ello, todavía ha vestigios de esa concepción inicial en el interior: el asiento del piloto y del copiloto son diferentes tanto en color como en materiales, pero no solo eso, el del acompañante también está situado ligeramente por detrás, para ceder el espacio y el protagonismo a quien se encuentra al volante.
Los compañeros del TG también pudieron hablar con Enrico Galliera, jefe de marketing de la marca de Maranello, aunque con él trataron otro tema, de hecho, “el otro” tema: la decisión de no utilizar el característico motor V12 para decantarse por un sistema híbrido con un V6 en su núcleo.

Cuando discutían sobre la mejor opción para animar al Ferrari F80 se plantearon la siguiente cuestión: “¿Es mejor optar por el motor históricamente más emblemático de Ferrari, el V12, o por la mejor arquitectura utilizada actualmente en las carreras de alto nivel?”.
Con esto se refiere al sistema de propulsión empleado por el Ferrari 499P, ganador de Le Mans, por el que finalmente se decidieron y del que deriva el sistema del F80.
En éste combina el motor 3.0 V6 de 900 CV y 850 Nm con tres propulsores eléctricos para conseguir tracción integral y 1.200 CV. Gracias a ello acelera de 0 a 100 km/h en 2,15 segundos y alcanza una velocidad máxima de 350 km/h.
Para concluir, Galliera comentó que “cada superdeportivo es recordado por una característica particularmente única. El GTO por su primer turbo, el F40 por el primer alerón trasero, el F50 por su arquitectura F1, el Enzo por las puertas mariposa y el LaFerrari por nuestro primer sistema híbrido”.
Cuando llega el turno del F80 dice que “es difícil identificar sólo uno [rasgo característico], porque la nueva plataforma específica es una concentración de innovaciones”.
