De Ferrari seguro que te quedas con sus V12. Pero ahora ha diseñado un motor que usa agua

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Hay que adaptarse a las tendencias.
Vivimos en una época complicada para los puristas del motor. Prácticamente todos los fabricantes, incluso los más tradicionales, están pasando por el aro de la electrificación, porque es el futuro, lo que está haciendo que desaparezcan mecánicas “de toda la vida” para dar paso a creaciones novedosas. Incluso Ferrari se encuentra en esta situación.
Los V12 siguen siendo sus motores más queridos, pero la firma italiana ya cuenta en su gama con varios coches híbridos enchufables (que en su apartado térmico disponen de menos cilindros), ya está rematando su primer coche eléctrico (que apunta a un precio de medio millón de euros la unidad) e incluso ha diseñado un motor que usa agua.
Sí, la marca de Il Cavallino Rampante está trabajando en un propulsor de hidrógeno, y no uno cualquiera, a tenor de la patente que ha rellenado y que ha desvelado sus primeros datos técnicos.
El nombre de la patente es “COCHE PROVISTO DE MOTOR DE COMBUSTIÓN INTERNA IMPULSADO POR HIDRÓGENO”, se ha registrado tanto en Europa como en Estados Unidos, describe varios sistemas de propulsión para un hipotético coche deportivo y son obra de Fabrizio Favaretto.
Esto es importante porque el italiano lleva 24 años trabajando en Ferrari y actualmente ocupa el cargo de Gerente de Innovación en Arquitecturas de Vehículos y Motopropulsores.
Si a eso se suma el hecho de que la patente está muy detallada, los rumores rápidamente han apuntado a que más que para proteger la idea, como ocurre con muchas patentes, es posible que el fabricante esté pensando en utilizarlo seriamente.
Con todo esto en mente, vamos a la parte que interesa, lo que propone la patente.
El diseño es el de un sistema de propulsión híbrido para un coche deportivo, con una configuración que a priori es bastante convencional, con un bloque eléctrico actuando sobre el eje delantero y uno motor de combustión situado en la parte trasera.
Sin embargo, éste último no es para nada convencional: se trata de un motor de seis cilindros que no opera con gasolina, si no que funciona con hidrógeno.
¿Por qué seis en línea en vez de en ‘V’? Por cuestiones de espacio, ya que con esta configuración es posible colocar los tanques de hidrógeno a ambos lados del motor. Y la peculiaridad no acaba ahí: el bloque está invertido, es decir, el cigüeñal está en la parte alta mientras que la culata se sitúa en la parte inferior.
Según los documentos, esto sería para hacer hueco en la base para un difusor más agresivo que permita mejorar la aerodinámica. Además, en la información técnica se hace referencia a mejoras específicas para que el motor pueda funcionar correctamente incluso estando “dado la vuelta”.
Otros aspectos interesantes son que contaría con inducción forzada gracias a dos compresores centrífugos montados coaxialmente a cada lado del motor eléctrico y que se activarían mediante la frenada regenerativa, aunque también se hace mención a una turbina de gases que también ayudaría a recuperar energía eléctrica.
Habrá que esperar para ver si esta patente acaba derivando en un modelo de producción en serie.

