El reciclaje de un vehículo evita la emisión de unos 4.000 kg de CO2. En España no vamos mal, según un estudio

España lidera la economía circular en el reciclaje de vehículos: piezas, neumáticos y metales son reutilizados, y lo no aprovechable se convierte en combustible.
La sostenibilidad en la industria automotriz se convierte cada vez más en una prioridad tanto para los fabricantes como para las administraciones y el sector del reciclaje. En este sentido, conseguir que apenas el 5% del peso de los vehículos desechados termine como residuo irreutilizable se traduce en beneficios ambientales significativos.
Este objetivo es alcanzable gracias a la colaboración de fabricantes, administraciones, Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos (CATs), plantas fragmentadoras y de postfragmentación, junto a otras empresas dedicadas al tratamiento de vehículos en su fase final.
Estos actores conforman una red organizada que permite gestionar de manera eficaz los Vehículos al Final de su Vida Útil (VFVU) en España, evitando que terminen abandonados y maximizando la reutilización y reciclaje de sus componentes.
Avances en reciclaje y reutilización de vehículos en España
En 2023, España logró una tasa del 88% de reutilización y reciclado de los vehículos fuera de uso, y un 93% de recuperación total de residuos generados en estos procesos, cifras que representan un avance notable en comparación con el 78% de reutilización y el 81% de recuperación de 2006.
Así lo explica Manuel Kindelan, director general de Sigrauto (Asociación Española para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos Fuera de Uso), quien subraya que los CATs y fragmentadores del país tienen capacidad para procesar más del doble de vehículos que los actualmente retirados.
Estos logros son notables no sólo por su impacto medioambiental, sino también porque, según el informe anual de la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), el reciclaje de un solo vehículo evita la emisión de unos 4.000 kg de CO₂, el equivalente a la quema de 1.800 litros de gasolina.
Menos vehículos tratados y envejecimiento del parque móvil
A pesar de estos avances, la cantidad de vehículos tratados en los CAT ha mostrado una tendencia a la baja. En 2023, se registraron 601.607 unidades (incluyendo automóviles de uso privado y comerciales ligeros), mientras que en 2022 esta cifra fue de 637.210, reflejando un descenso que se relaciona con el envejecimiento del parque automovilístico español.
Actualmente, la edad promedio de los vehículos que llegan a los CAT es de 21 años, lo cual limita la seguridad vial, ya que estos vehículos no cuentan con las tecnologías de asistencia a la conducción presentes en modelos más modernos.
Este reto impulsa la necesidad de una renovación del parque automovilístico, buscando al mismo tiempo mantener un ciclo de vida circular que permita reciclar y reutilizar de manera eficiente los vehículos antiguos.
Para ello, las autoridades trabajan en nuevas medidas que incentiven la entrega de vehículos antiguos a CAT autorizados y en programas de apoyo a la compra de vehículos ecológicos y de bajas emisiones.
La baja definitiva de vehículos, un proceso integral en los CAT
El final de la vida útil de un vehículo comienza con su baja definitiva en los registros de la Dirección General de Tráfico (DGT), un trámite que se realiza exclusivamente a través de los CAT desde 2004 para automóviles y, desde 2017, para motocicletas, ciclomotores, maquinaria agrícola y vehículos pesados.
Gracias a esta normativa, en 2023 se registraron 8.415 bajas definitivas de vehículos pesados y 82.664 de motocicletas y ciclomotores, según la Memoria Anual de Sigrauto. Sin embargo, no todos los vehículos dados de baja pasan por los CAT.
Las bajas por traslado a otro país, los vehículos de época o históricos y aquellos que no existen materialmente, pero cuya retirada no fue notificada oficialmente, no se gestionan en estos centros. Para los propietarios de vehículos que desean eliminarlos, el proceso es sencillo.
Sólo deben contactar a un CAT, que se encargará de retirarlo de forma gratuita, gestionar la baja, emitir el certificado de destrucción y realizar la primera fase del tratamiento de residuos, que incluye la descontaminación y la extracción de piezas para su reutilización.
Fragmentación y postfragmentación para un aprovechamiento completo
Una vez que los CAT completan la descontaminación y el despiece inicial, los residuos de los vehículos se envían a plantas fragmentadoras. Allí, los restos se trituran en fragmentos de hasta 40 centímetros, permitiendo la separación de materiales ligeros y pesados.
Los residuos remanentes se envían a plantas de postfragmentación, donde se extraen los metales restantes y lo que no puede reciclarse se transforma en combustible para industrias como las cementeras.
Este sistema integral, explica Francisco Ruiz Boada, subdirector de Movilidad de la DGT, es clave para facilitar la transición hacia un parque automovilístico más ecológico y seguro. Desde la creación de los CAT, la DGT ha implementado diversas mejoras.

Esto incluye la eliminación del requisito de pago del impuesto municipal para tramitar la baja, así como el desarrollo de procesos electrónicos para lograr una mayor eficiencia y accesibilidad, entre otros.
Hacia la inclusión de nuevos vehículos y el pasaporte digital de residuos
Con las modificaciones en el Reglamento General de Vehículos, se prevé la inclusión de patinetes y bicicletas eléctricas como vehículos a motor, lo que requerirá su tratamiento en los CAT al final de su vida útil.
Asimismo, será necesario mejorar la trazabilidad de las piezas y residuos, y el desarrollo de un pasaporte digital que permita seguir la vida útil de cada componente desde su fabricación hasta su reciclaje final.
España se destaca como uno de los países con mejor infraestructura para el reciclaje y tratamiento de vehículos en Europa, gracias a una red de más de 1.400 CAT y una normativa que supera los requisitos de reciclaje de la Unión Europea.
Según Rafael Pardo, director general de AEDRA (Asociación Española de Desguazadores y Reciclaje del Automóvil), en el año 2000 la mayoría de los desguaces eran meros “cementerios de coches”, mientras que hoy los CAT operan bajo estrictos estándares ambientales y de calidad.
Además, España cuenta con 25 plantas fragmentadoras, así como con 9 instalaciones de postfragmentación, que garantizan una cobertura amplia para la correcta gestión de residuos en todas las regiones del país.
Alicia García-Franco, secretaria general de FER, resalta la integración de todos los actores en el sistema, un modelo que debería ser replicado en otros países de Europa para mejorar la sostenibilidad en el sector automotriz.
Nuevo reglamento europeo
Actualmente, el tratamiento de vehículos fuera de uso se rige en España por el Real Decreto 265/2021 y la Directiva 2000/53/CE en la Unión Europea. Sin embargo, en julio de 2023, la Comisión Europea presentó un nuevo reglamento sobre requisitos de circularidad en el diseño de vehículos y su gestión al final de su vida útil.
Este reglamento busca mejorar la eficiencia en el reciclaje de vehículos y promueve la integración de criterios de circularidad desde la fase de producción. Aunque algunos países de la UE muestran niveles de recuperación aparentemente superiores, desde Sigrauto se argumenta que estas cifras son cuestionables y que España sigue liderando el reciclaje con datos reales y verificables.
Como explica Manuel Kindelan, director general de Sigrauto, “España ya cumple con los objetivos de reciclaje y cuenta con el sistema de tramitación de bajas más avanzado de la UE, lo que garantiza la entrega de vehículos en CAT autorizados sin vehículos en paradero desconocido”.
Hacia un futuro sostenible: Una economía circular
La sostenibilidad en el sector automotriz en España avanza hacia una economía circular que garantiza la recuperación y reutilización de la mayor parte de los vehículos al final de su vida útil. Este modelo integral y eficiente permite aprovechar cada componente de los vehículos desechados.
De esta manera, se minimiza el impacto ambiental y favorece el reciclaje de materiales, con el objetivo de que, en el futuro, cada vehículo nuevo contenga un porcentaje cada vez mayor de materiales reciclados y su diseño permita un reciclaje aún más eficiente.








