Mazda MX-5, Toyota MR2... las razones por las que vuelven los roadsters en la era del coche eléctrico

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En los últimos tiempos estamos asistiendo al regreso de algunos deportivos y roadsters inspirados en modelos de los 90, en plena era del coche eléctrico. Te explicamos las razones de esta tendencia.
En los últimos tiempos se está produciendo un movimiento extraño en la industria del automóvil. Extraño por lo inesperado en un mercado dominado por los SUV y en la era del coche eléctrico. Nos referimos a la vuelta de los roadster y deportivos.
Quienes tenían edad para conducir en los años 80 y 90, pudieron disfrutar de muchos deportivos compactos y ligeros que hacían las delicias de muchos aficionados al motor. Coches no demasiado potentes, pero muy ágiles y divertidos de conducir, accesibles para muchos bolsillos.
El más popular de todos fue el Mazda MX-5, un modelo que ha sobrevivido hasta hoy (y prácticamente el único), pero hubo muchos más, como el Toyota MR2, el Honda Prelude, el Honda Integra, el Nissan Silvia, Toyota Celica o el Honda S2000 (aunque este ya a finales de los 90), entre otros.
Durante los años 2000, estos coches perdieron popularidad a medida que iban apareciendo los primeros SUV modernos y, poco a poco, las marcas fueron retirando sus deportivos, ya que eran coches dirigidos a un nicho muy concreto, con un bajo volumen de ventas, y no eran rentables.
¿Vuelven los roadsters de antes?

Sin embargo, en los últimos años estamos asistiendo a un leve resurgir de aquellos míticos deportivos, ya sean roadster o coupés. Y coincide, precisamente, en la era del coche eléctrico.
Una de las marcas más destacadas en este sentido es Toyota, que ha rescatado el Supra y ha puesto en el mercado un modelo como el GR86. El primero es un superdeportivo inspirado en el Supra original, aunque mucho más moderno y con desarrollo compartido con BMW.
En cuanto al Toyota GR86, no evoca a ningún modelo del pasado, pero hereda igualmente la filosofía de aquellos deportivos de los 90 (salvando las distancias), a través de un coche compacto, ligero y suficientemente potente como para dibujar una sonrisa cuando vas por una carretera de montaña.
Aparte del Supra y el GR86, hace tiempo que se habla de la posible vuelta de otros dos modelos míticos de Toyota: el Celica y el MR2. Hay muchos rumores y nada confirmado, pero según la publicación japonesa Best Car indicó que el MR2 podría montar el motor tricilíndrico de 1.6 litros que llevan el GR Yaris y el GR Corolla, con más de 300 CV.
Sin embargo, más tarde esta misma publicación afirmó que la marca japonesa está desarrollando un vehículo con “motor central y tracción total”, que podría recuperar el nombre MR2, pero ese motor sería de cuatro cilindros y 2.0 litros sin ningún tipo de electrificación, con el objetivo que alcanzar los 400 CV y 542 Nm de par.
Parece difícil de creer que un fabricante se meta a desarrollar motores como estos en tiempos donde las normativas anticontaminación son cada vez más duras, lo cual lleva a las marcas a recurrir a la electrificación. Precisamente por esto, el MR2 sólo estará disponible en Japón.
Un nuevo Nissan Silvia está al caer

Hace poco, en una entrevista a los compañeros de Top Gear, el vicepresidente de estrategia global de producto de Nissan admitió que hay posibilidades de que vuelva le Nissan Silvia.
“Una idea descabellada sería algo como un nuevo Silvia posicionado (por debajo del GT-R) con potencia suficiente a un precio adecuado que los clientes encuentren atractivo”, dijo Espinosa, quien además reconoció que todavía hay muchos fans del modelo: “En cuanto digo el nombre, la gente empieza a asentir. Este es mi sueño.”
No obstante, el ejecutivo de Nissan fue claro: “Las posibilidades existen, pero al fin y al cabo es un negocio, así que tengo que encontrar la manera de que este tipo de propuestas sean interesantes para la empresa”.
Aun así, no cierra la puerta al regreso del Silvia: “Hay una posibilidad. Será un reto, pero mi trabajo consiste en encontrar formas de hacer cosas así porque creo que será estupendo para los clientes y para la marca. Si puedo poner en marcha la fórmula adecuada, podríamos conseguir que funcione.”
Por cierto, que Nissan también ha recuperado el Z, inspirado en el clásico 240Z y equipado con un V6 biturbo de 3.0 litros con 406 CV y 475 Nm de par, acoplado a una transmisión manual de seis velocidades heredada del anterior 370Z.
El Honda Prelude está en camino

El que sí está confirmado es el Honda Prelude, del que ya se presentó un prototipo bastante avanzado en el Japan Mobility Show de 2023, aunque su llegada al mercado está prevista para 2026.
Honda no ha ofrecido muchos detalles todavía, pero se sabe que tendrá una mecánica híbrida. Se especula con la posibilidad de que cuente con el sistema de propulsión híbrido del Honda Civic.
Por tanto, hablaríamos de un motor de gasolina de cuatro cilindros y 2.0 litros, combinado con un propulsor eléctrico, una batería y una transmisión de tipo CVT, con una potencia de 184 CV.
Hay varias razones que explican este regreso

A los que hemos citado, podemos añadir el nuevo Mazda MX-5 en el que ya está trabajando la marca y que, según parece, será el primer Miata eléctrico de la historia.
Hay varias razones que explican este regreso de los deportivos. Por una parte, la electrificación permite conseguir potencias elevadas fácilmente, abaratando los costes de producir un motor de combustión potente y sorteando las normativas de emisiones.
Aunque habría que ver cómo recibirían los más puristas un MX-5 o un Silvia totalmente eléctrico. De todas formas, ya hemos visto cómo Ford ha recuperado la denominación Capri, otro deportivo mítico del pasado, para un pesado crossover eléctrico.
Otra razón está relacionada con el compromiso que han expresado algunas marcas, como Toyota, Subaru y Mazda, de seguir desarrollando motores de combustión en el futuro, pero alimentados con combustibles sintéticos neutros en carbono.
Es decir que, gracias a los e-fuel, las marcas podrán seguir haciendo deportivos más o menos tradicionales. El problema aquí es si esos modelos inspirados en aquellos deportivos de ataño será accesibles para un amplio público o sólo para una minoría con alto poder adquisitivo, ya que se espera que los combustibles sintéticos sean más caros que los tradicionales.

En tercer lugar y relacionado con lo anterior, algunas marcas podrían recuperar modelos míticos de hace 30 o 40 años, convertidos en deportivos eléctricos (parcial o totalmente) dirigidos a un público que ronde los 50 años, gente que, normalmente, tienen una estabilidad laboral y económica, y pueden permitirse coches más caros.
Aquí ya se perdería la filosofía de los modelos originales, pero sería una forma de ofrecer valor añadido parte de esas marcas, frente a competidores como los chinos.
Pero hay un cuarto motivo que habría que recalcar, especialmente, relacionado con los roadster. Y es que, con el auge de los coches eléctricos, se pierden sensaciones de conducción pura, de ahí que haya cada vez más público que demanda un roadster de toda la vida.
Ya no importa que sean más o menos cómodos o más o menos caros, sino recuperar las sensaciones al volante que se han perdido con el desarrollo de la electrificación.
