Gana un Porsche 911 GT3 RS de 300.000 euros en un concurso y lo estampa al medio año

Steven Doyle, un estadounidense de 32 años, estrella el Porsche 911 GT3 RS que ganó en un sorteo de Tuner Cult después de seis meses desde que lo recibió.

La historia de Steven Doyle podría haber sido el sueño de cualquier entusiasta del motor: participa en un sorteo, gana un superdeportivo valorado en más de 200.000 euros y se convierte de la noche a la mañana en el propietario de un Porsche 911 GT3 RS. Sin embargo, en apenas seis meses, el sueño se convirtió en pesadilla, ya que el coche acabó destrozado. Te lo contamos. 

El protagonista, Steven Doyle, es un ciudadano estadounidense de 32 años residente en Fernley, Nevada. Fue uno de los ganadores del popular sorteo organizado por Tuner Cult, una marca dedicada a la venta de ropa y accesorios relacionados con la cultura del motor. 

Este tipo de sorteos, cada vez más frecuentes en redes sociales, ofrecen vehículos de lujo a cambio de adquirir productos o participar en promociones específicas. Doyle recibió en septiembre de 2024 un Porsche 911 GT3 RS de 2016, una de las versiones más radicales y codiciadas del deportivo alemán. 

Con su diseño enfocado a circuito, este modelo destaca por su motor atmosférico de seis cilindros y 4.0 litros, capaz de generar cerca de 500 CV. Su tracción trasera, caja de cambios PDK y su alerón sobredimensionado lo convierten en una joya para los entusiastas de la conducción deportiva. 

Pero la responsabilidad de tener entre manos un coche de tales características no siempre va de la mano con el perfil de quien lo conduce. Y, en el caso de Doyle, su exceso de confianza al volante y la falta de precaución le pasaron factura. 

A 130 km/h en una carretera de 72 km/h 

El 28 de marzo de 2025, apenas medio año después de recibir su preciado premio, Steven Doyle se encontraba conduciendo su Porsche por la carretera SR-341 Gieger Grade, en el condado de Storey, una vía de montaña famosa por sus curvas cerradas, cambios de rasante y su gran exigencia a nivel técnico. 

Según detalla la Oficina del Sheriff del Condado de Storey, el vehículo circulaba a una velocidad estimada de entre 128 y 137 km/h, en una zona con un límite de 72 km/h. Doyle se aproximaba a una curva de izquierdas cuando se encontró con otro conductor de frente. 

Para esquivarlo, giró bruscamente hacia la derecha, golpeando una barrera. El impacto provocó que el Porsche saliera despedido y cayera por un terraplén de tierra, terminando su recorrido con las cuatro ruedas apoyadas en el suelo, pero completamente destrozado.

La nota de prensa de la policía es clara: “El Porsche se acercaba a una curva a la izquierda, yendo demasiado rápido. Para evitar a otro motorista, giró a la derecha, golpeando la barrera metálica. A continuación, el Porsche cayó por un terraplén de tierra y se detuvo sobre sus ruedas". 

Las imágenes posteriores del siniestro muestran al vehículo completamente dañado: luna trasera rota, cubierta del motor arrancada, defensas delanteras ausentes, faros destrozados y posibles daños estructurales en la suspensión y la mecánica. El nivel del impacto hace prever que será considerado siniestro total.

Detención y cargos

Aunque Steven Doyle salió ileso del accidente, su acompañante no tuvo la misma suerte, ya que tuvo que ser trasladado al hospital Renown con lesiones que, afortunadamente, no resultaron realmente graves. 

Pero el drama no terminó con el accidente. Cuando llegaron las autoridades (tanto la Oficina del Sheriff como la Patrulla de Carreteras de Nevada) y procedieron a la evaluación médica y la investigación, detuvieron a Doyle bajo sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol y por llevar un arma de fuego en estado de embriaguez.

En palabras textuales del comunicado oficial: “Doyle fue detenido por NHP por sospecha de conducir bajo la influencia del alcohol y portar un arma de fuego en estado de embriaguez”. Posteriormente, fue ingresado en el Centro de Detención del Condado de Storey.

Un regalo que terminó saliendo caro 

La ironía de este suceso radica en que el vehículo no fue adquirido tras años de ahorro o esfuerzo, sino que fue entregado gratuitamente por Tuner Cult como parte de una campaña promocional. Además del coche, Doyle recibió 50.000 dólares en efectivo, supuestamente para cubrir los altos costes de mantenimiento de un vehículo de estas características. 

Sin embargo, tras el accidente, esos fondos podrían tener otro destino muy diferente: multas, gastos legales, fianzas o incluso la reparación (o reemplazo) del coche, si es que eso sigue sobre la mesa.

Y es que el valor del Porsche no era precisamente barato. En el mercado estadounidense, unidades similares de este modelo se cotizan entre 175.000 y 230.000 dólares. En Europa, portales especializados como AutoScout24 listan versiones de 2016 por cifras que oscilan entre los 156.000 y los 233.000 euros, dependiendo del kilometraje y las condiciones.

La Oficina del Sheriff del Condado de Storey aprovechó el incidente para lanzar un recordatorio a todos los conductores: “Gieger Grade no es una pista de carreras. Gieger Grade es una carretera de montaña empinada y sinuosa. Para su seguridad, y la seguridad de otros, siga todas las leyes de tráfico, incluyendo los límites de velocidad". 

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