Ferrari vuelve a lanzar el Testarossa. Suena muy bien pero otros revival míticos ya fracasaron

Recuperar nombres icónicos del mundo de la automoción es una jugada peligrosa, que puede salir muy bien o que puede ser todo un fracaso.

Es 2025, así que estamos más que acostumbrados a que las marcas de coche devuelvan a la vida coches (o nombres de coches) del pasado, tirando de nostalgia para captar la atención de los compradores. Uno de los últimos casos más sonados ha sido el de Ferrari con el Testarossa, lanzando el Ferrari 849 Testarossa.

La jugada puede parecer acertada, pero esta fórmula es un arma de doble filo, puesto que hay ocasiones en las que ha salido muy bien (el caso del Renault 5 es un ejemplo paradigmático), pero hay otros que fueron fracasos o están en camino de serlo, por motivos de lo más variados. Vamos a repasar algunos de los más sonados, pero primero un breve repaso sobre lo que pone sobre la mesa el deportivo italiano.

Es el sucesor del SF90 Stradale, algo que queda patente en su diseño, pues mezcla rasgos de éste con otros del mítico Testarossa ochentero, pero también por su mecánica, ya que utiliza un sistema de propulsión híbrido enchufable que es una evolución del de aquél.

Emplea un motor V8 biturbo que es capaz de desarrollar una potencia de 830 CV (50 CV más que el de su predecesor y al que se suman 3 propulsores eléctricos, dos actuando sobre el eje delantero y otro en el trasero, que aportan otros 220 CV.

La consecuencia es una potencia conjunta de 1.050 CV, convirtiéndole en el Ferrari de producción más potente de la historia, capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 2,2 segundos, de 0 a  200 km/h en 6,3 segundos y alcanzando una velocidad máxima de 330 km/h.

Mimbres para el éxito parece que tiene, pero, ¿conseguirá evitar el destino que tuvieron o parece que tendrán los siguientes 4 modelos revividos?

Ford Thunderbird

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Solo con decir ese nombre, lo normal es que se os venga a la mente un modelo mítico dentro de la historia de Ford, un largo coche clásico, del segmento F, pero que curiosamente era un biplaza con carrocería descapotable. La forma de sus faros y parrilla es muy característica y, a efectos globales, es un modelo que ha quedado para la historia. 

La marca del óvalo lo estuvo produciendo durante décadas, con un éxito notable. Pero cuando en los 90 su producción llegó a su fin, dejó poco tiempo hasta que resucitó, lo que en resumidas cuentas fue una mácula para su legado.

Se lanzó al mercado en 2002 como un tributo al original, algo que quedaba patente en el hecho de que replicaba todos los elementos del frontal que tan reconocibles eran. El problema es que, aplicados a un diseño más moderno y de formas más redondeadas, no es que quedaran especialmente bien.

Tampoco convención muy bien a nivel dinámico (utilizaba la misma plataforma del Jaguar S Type, con un motor de 252 CV), por lo que fue un fiasco. Lo que lo demuestra es que solo tres años después de empezar a venderse, en 2005, dejó de fabricarse.

Mitsubishi Eclipse Cross

El caso del Mitsubishi es un ejemplo de como traer de vuelta un nombre para un modelo que nada tiene que ver con el original no es un buen negocio. El Mitsubishi Eclipse fue un deportivo mítico durante los años 90 y 2000, ganando parte de su fama gracias a ‘A Todo Gas’. Sin embargo, la compañía japonesa decidió devolverlo a la vida convertido en un SUV y con el apellido Cross.

El movimiento no agradó a los fans y la primera entrega del modelo tuvo un éxito bastante modesto, a pesar de que incluso intentó ganar puntos con una mecánica híbrida enchufable. La segunda ha optado por una dirección diferente que tampoco es que ayude mucho al legado del nombre del Eclipse.

Siguiendo la política del fabricante, el nuevo modelo es un clon de un modelo de Renault, concretamente del Renault Scénic, así que, como éste, resulta que ahora es un todocamino eléctrico. 

Su mecánica es idéntica, con 220 CV, batería de 87 kWh de capacidad y 600 km de autonomía; y se ha buscado darle personalidad propia gracias al diseño, que en el frontal si se separa más del vehículo de la marca francesa; sin embargo, se sigue desvirtuando el nombre de lo que era el Mitsubishi Eclipse original.

Volkswagen Beetle

Si hablamos de coches históricos, el Volkswagen Beetle tiene que estar en el top 3 sin ingún problema. Fue el coche que democratizó la movilidad, un automóvil que se convirtió en icono popular, un modelo que estuvo a la venta durante décadas y que consiguió comercializar la friolera de 21,5 millones de unidades.

Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que se trata de unos zapatos muy grandes que llenar, de hecho, unos de los más grandes que se pueden encontrar en el sector. Por eso, quizá lanzar una reinterpretación (que durante unos años convivió con la original) era una apuesta muy arriesgada que no estuvo a la altura.

El New Beetle se lanzó al mercado en 1998 y se vendió, a lo largo de dos generaciones, hasta 2010. En esos 12 años, solo pudo aportar 1,5 millones de ventas al cómputo global, lo que es identificativo de su regular aceptación.

Intentaba adaptar a tiempos modernos el concepto del Beetle primigenio, luciendo una carrocería de formas redondas y abombadas, como aquél, pero que en su caso parecían algo hinchadas y con unas proporciones no tan agraciadas. Además, el hecho de pasar el motor a la parte delantera también le quitó parte de la gracia.

Ford Capri

Uno de los ejemplos más recientes, que vuelve a tomar un nombre mítico, el del “muscle car europeo”, y lo reutiliza para aplicárselo a un SUV eléctrico que poco o nada tiene que ver con el original. 

Quizá sea pronto para tildarlo de fracaso, puesto que lleva poco tiempo a la venta, pero, para ponernos en situación, en lo que va de año ha vendido 412 unidades en el mercado español. Habrá que ver si la progresiva aceptación de los EV acaba jugando a su favor.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España