Así es el Ferrari Amalfi, el nuevo deportivo de acceso italiano: V8, botones, aunque menos potente que sus rivales de Porsche o Aston Martin

El heredero del Ferrari Roma también tiene un motor V8, pero mejorado para desarrollar 640 CV de potencia y 760 Nm de par máximo.

Cuando hablamos de marcas de lujo, inevitablemente se hace raro mencionar un “modelo de acceso”, pero la realidad es que, en cualquier ámbito, siempre hay algo que está por debajo de lo demás. En el caso de Ferrari, hasta la fecha su deportivo de acceso era el Ferrari Roma, pero se acaba de presentar su sucesor, el Ferrari Amalfi.

Tras 6 años en el mercado (se puso a la venta en 2019), el Roma pasa el relevo a un automóvil que, aunque más moderno, comparte con él su enfoque.

Tiene un tamaño considerable, con una longitud que alcanza los 4.660 mm, una anchura de 1.974 mm, una altura de 1.301 mm y una distancia entre ejes de 2.670 mm. Sin embargo, a pesar de ello y de su concepción como deportivo versátil, tampoco es que disponga de un maletero que destaque en exceso, puesto que su capacidad es de solo 273 litros.

Las proporciones, inevitablemente, recuerdan al Roma, aunque se ha llevado a cabo un completo rediseño que no ha dejado intacto ni uno de los paneles de la carrocería.

La propia Ferrari dice que “el diseño exterior se desarrolla a partir de una forma elegante y monolítica que le otorga al vehículo una identidad sólida y dinámica. Las superficies se tratan con un enfoque minimalista, donde líneas nítidas y volúmenes geométricos definen una carrocería esculpida y coherente”.

El frontal sin la parrilla tradicional tiene una franja oscura que uno los minimalistas grupos ópticos, mientras que en el labio inferior la sección central tiene el color de la carrocería. La parte trasera sigue una línea similar, creando una zaga compacta y limpia, con unos pilotos de tamaño mínimo y un difusor que aloja dos salidas de escape dobles.

El color de lanzamiento se denomina Verde Costiera y es “un verde azulado brillante inspirado en los reflejos del mar a lo largo de la costa de Amalfi, realza las superficies esculpidas y aporta un aspecto fresco y vibrante al conjunto”.

Si el exterior es una evolución, en el habitáculo los cambios son más acusados y es que, aunque la tecnología sigue muy presente, es más tradicional. El cuadro de instrumentos digital mide 15,6 pulgadas, la pantalla central es de 10,25 pulgadas y la que hay frente al acompañante es de 8,8 pulgadas. A pesar de las superficies táctiles, vuelven los botones físicos para ciertas funciones clave.

En lo referente a mecánica, la gama de acceso de Ferrari se queda sin electrificar y sigue confiando en un motor de la vieja escuela, su conocido propulsor V8 que, una vez más, vuelve a evolucionar.

El bloque es un 3.9 V8 armado con un doble turbo que ha recibido bastantes mejoras: los turbocompresores se han mejorado, ahora cuenta con sensores de presión específicos para cada bancada de cilindros, su zona roja ahora empieza en 7.600 rpm, los árboles de levas son más ligeros, el propio bloque motor se ha rediseñado y se ha añadido una nueva unidad de control del motor.

¿El resultado? Un aumento de 20 CV respecto a la versión previa del propulsor, lo que hace que en el Amalfi desarrolle 640 CV de potencia y 760 Nm de par máximo. Éste se asocia con una caja de cambios automática de doble embrague y ocho relaciones y el resultado son unas prestaciones espectaculares:

  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 3,3 segundos
  • Aceleración de 0 a 200 km/h: 9 segundos
  • Velocidad máxima: 320 km/h

Ferrari apunta que tanto su consumo como sus emisiones están pendientes de homologación, pero, siendo sinceros, se trata de factores que poco o nada le importan a aquellos que vayan a adquirir un vehículo de estas características.

Eso sí, tanto o más importante que acelerar es frenar, motivo por el que la marca italiana, además de sendos discos en forma de paelleras para detener el coche (de 390 x 223 x 34 mm delante y de 360 x 233 x 32 mm detrás), también le ha dotado de un sistema “brake-by-wire”. El resultado es que necesita solo 30,8 metros para detenerse en seco desde los 100 km/h y 119,5 metros para hacer lo propio desde los 200 km/h.

Por último, en un modelo de este pedigrí no extraña que su dotación de sistemas de asistencia al conductor sea de lo más completo del mercado: control de crucero adaptativo, frenada automática de emergencia, detector de ángulo muerto, aviso de cambio de carril, asistente de mantenimiento de carril, reconocimiento y asistencia de señales de tráfico, detección de somnolencia y distracciones, etc.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España