Noticia

¿Dejarías que disparasen a través de tu Lamborghini?

Disparo Lamborghini Huracán
Alex Morán

Un Lamborghini huracán situado entre un rifle con balas de 20 milímetros y su objetivo: dos sandías. ¿Qué podría salir mal?

La lista de excentricidades relacionadas con el mundo el motor no deja de crecer. Cada semana encontramos uno o dos ejemplos, y el de esta incluye un precioso Lamborghini Huracán, dos sandías y una bala de 20 milímetros. Edwin Sarskissian tiene un canal de Youtube en el que básicamente dispara a todo tipo de objetos con todo tipo de armas, cada cual más grande y poderosa. Seguramente quedándose ya sin cosas normales a las que disparar, ha decidido intentar el más difícil todavía y en su último truco uno de los toros de Sant’Agata Bolognese es uno de los principales protagonistas.

VÍDEO: El Lamborghini Huracán del Doctor Extraño

La preparación es la siguiente. Colocado en el medio, el Huracán, puesto de lado y con sus ventanillas laterales abiertas, unas ventanillas que, por si no os habíais fijado hasta ahora, son realmente estrechas. A un lado, dos sandías colocadas una detrás de otra y sobre sendos taburetes para situarlas a la altura correcta. Y al otro, Sarskissian equipado con un rifle de 20 milímetros cargado con, lógicamente, balas de 20 milímetros lo que, para los no expertos en la materia, son proyectiles de tamaño y poder destructivo considerables. ¿El objetivo? Volatilizar las sandías sin partir por la mitad el Lamborghini en el intento.

Prestando atención, al distancia entre coche y cañón apenas es de cuatro o cinco metros, lo que sumado al trípode, debería asegurar un tiro limpio. Sin embargo, Sarskissian está algo nervioso, y no es hasta que aprieta el gatillo cuando descubrimos por qué. En cuanto el percutor entra en acción el disparo causa un enrome retroceso y una onda expansiva que sacude todo. Las sandías saltan por los aires, pero un pequeño error y el dueño del Huracán hubiera tenido que estrenar una variante descapotable de manera obligatoria.

Imagen de perfil de Álex Morán

Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.