En los 70 Citroën se reinventó con el GS. Se fabricaba en España, lo dibujó una 'rockstar' del diseño y llegó con truco para evitar ser demandado por plagio

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Presentado en 1970, el Citroën GS es uno de los modelos más importantes de la marca francesa, con casi 2,5 millones de unidades fabricadas durante 16 años.

Hablar de Citroën es hacerlo de uno de los fabricantes más importantes de la industria automotriz. La historia de la marca Citroën está llena de momentos increíbles, aunque también algunos difíciles. Una página destacada de ese libro de historia la escribió el Citroën GS.

Esta popular berlina francesa, diseñada por Robert Opron y fabricada en España (también salieron de  Francia, Portugal, Sudáfrica, Tailandia, Chile e incluso Mozambique) es uno de los modelos más importantes de la marca de los chevrones, con casi 2,5 millones de unidades fabricadas en los 16 años que estuvo en el mercado.

El Citroën GS se presentó el 12 de marzo de 1970 en el Salón del Automóvil de Ginebra, que celebraba ese año su cuadragésima edición. No fue el único modelo que llevó Citroën a la cita ginebrina, ya que compartió protagonismo con el legendario Citroën SM.

No es habitual que una marca presente más de una novedad en un mismo salón. Normalmente, se reparten las balas en citas diferentes. Pero la firma del doble chevrón se marcó así un órdago, mostrando dos coches que, además, eran completamente revolucionarios.

Esto hizo que Citroën fuese el gran protagonista de aquel salón, a pesar de que se exhibieron grandes coches y prototipos, como el Ferrari 512 S Modulo de Pininfarina.

El desarrollo del Citroën GS empezó en los años 50

Citroën empezó a trabajar en el GS en la década de los 50, en una época en que la marca francesa tenía una gama muy descompensada. Por un lado, tenía el 2CV, un utilitario sencillo y práctico, diseñado para el mundo rural, aunque se popularizó en las ciudades.

Por otro lado, en 1955 lanzó la lujosa y maravillosa berlina DS, ubicada en un segmento superior y caro. También estaba el Traction Avant, que convivió un tiempo con el DS, pero ya arrastrada dos décadas a sus espaldas. 

En medio no había nada y la marca era consciente de que debía rellenar ese enorme hueco. Así, los ingenieros franceses comenzaron a trabajar en el Project C en 1955 y realizaron numerosos prototipos, a cual más raro. 

Los primeros diseños dibujaban un coche muy aerodinámico y futurista, pero Andrè Lefevre cayó enfermo y murió, y el equipo decidió apostar por un concepto más racional. Así nació el proyecto C60.

Sin embargo, a finales de los 50 la situación económica de Citroën no es muy buena y terminó abandonando también el proyecto C60. En su lugar, se tomaron algunas ideas del diseño en forma de ‘Z’ que había realizado Flaminio Bertoni y utilizaron la base del 2CV para crear el Ami 6.

Renault se adelanta

Con este modelo se quiso cubrir el hueco entre el 2CV y el DS, pero rápidamente se dieron cuenta de que no era suficiente. En el fondo, no dejaba de ser un 2CV con otra forma, así que la dirección de la compañía retomó la idea de lanzar una berlina media.

Así nació el Project F, pero, justo cuando Citroën estaba a punto de iniciar la producción del coche, Renault presentó el R16 en 1965.

Sorprendentemente, el R16 era muy parecido estéticamente al prototipo de Citroën, de modo que los responsables del doble chevrón tuvieron que tirar por tierra el proyecto, otra vez.

Años más tarde, la entrada de Fiat en el accionariado de Citroën hizo que la economía de la marca francesa mejorase un poco. Esto le permitió crear una compañía con la alemana NSU para desarrolla motores rotativos Wankel, que en aquellos años habían despertado el interés de varios fabricantes, también de Mercedes, entre otros.

Además de fundar COMOTOR con NSU, Citroën compró Panhard y Maserati. Paralelamente, en 1968 inició el desarrollo del Project G y Project S, que terminarían siendo el GS y el SM en 1970, respectivamente.

Similitudes más que evidentes con el BMC 1.800 de Pininfarina

Fue un concept diseñado por Leonardo Fioravanti, caracterizado por un estilo muy aerodinámico. Un estilo que gustó a todos… menos a la British Motor Company, que lo encontró demasiado vanguardista y lo desestimó.

Las similitudes eran tan evidentes que el diseño de Robert Opron recibió críticas desde el primer momento. De hecho, se rumoreaba que la propia Citroën era consciente y, para evitar una demanda por plagio, prescindió del portón trasero

Esto explica la extraña tapa del maletero del GS, con una boca de carga tan estrecha, lo cual se solucionó más tarde con el lanzamiento de la versión Break, que sí recurría a un amplio portón trasero.

El coche más avanzado de su categoría

El Citroën GS fue un éxito desde su lanzamiento por sus buenas cualidades. Medía apenas 4,12 metros, una longitud que hoy sería más propia de un segmento B, pero aprovechaba muy bien el espacio interior. Tenía unas formas muy cúbicas y un amplio maletero.

Aunque la principal novedad del coche era la suspensión hidroneumática. Citroën ya había demostrado sus enormes cualidades en el DS, pero era un coche muy caro. El GS permitió a miles de conductores disfrutar de esta suspensión sin tener que llegar a la berlina de lujo.

Mecánicamente no era una maravilla. Citroën escatimó recursos a la hora de desarrollar motores que estuviesen a la altura de las innovaciones que presentaba el GS. Aun así, la gama de motores bóxer de cuatro cilindros era fiable, pero con pocas prestaciones.

No obstante, gracias a su excelente aerodinámica, la berlina francesa conseguía una velocidad máxima de 150 km/h y unos consumos homologados de de 7 l/100 km, una buena cifra también en su época.

En 1973, gracias al acuerdo con NSU, Citroën presentó una versión con motor Wankel, el GS Birotor, equipado con dos rotores que desarrollaban 106 CV, lo cual permitía aumentar notablemente las prestaciones del coche… y los consumos. 

Se combinaba con una transmisión de tres marchas de convertidor de par y un escalonamiento muy abierto. Esta versión fue un fracaso porque el consumo era exagerado, coincidiendo con la crisis del petróleo de 1973.

Hoy podemos decir que el Citroën GS fue el coche más avanzado de su categoría, pese a que los motores no eran nada del otro mundo. Sin embargo, era mucho más cómodo y seguro que sus rivales y todavía hoy sorprende su nivel de seguridad activa. 

Entre 1970 y 1986, se fabricaron un total de 2.440.610 del Citroën GS y GSA (su sucesor), de las cuales 153.983 salieron de la planta de Vigo.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España