Renault 5 Turbo y un Clio V6 tienen más en común de lo que crees, no solo su motor central y la tracción trasera. Son dos compactos deportivos que anticipan el inminente R5 Turbo 3E eléctrico

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a caraFABIAN_HOBERG
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El Renault 5 Turbo y Clio V6 explican mejor que casi ningún otro coche cómo entendía Renault Sport la diversión antes del Alpine A290 y anticipan la filosofía extrema del R5 Turbo 3E eléctrico.

El Renault 5 Turbo y Clio V6 parten de una idea que hoy parece casi provocadora: tomar coches pequeños, desplazar el motor central detrás de los ocupantes, ensanchar brutalmente la carrocería y olvidarse deliberadamente de la sensatez.

No necesito recorrer muchos kilómetros para entenderlo. El Renault 5 Turbo apenas conserva la personalidad tranquila del R5 convencional. Su carrocería ensanchada unos 20 centímetros anuncia que debajo hay bastante más que un sencillo utilitario francés.

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
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En lugar del cuatro cilindros delantero de 1,4 litros y hasta 63 CV del modelo convencional, encuentro detrás de los asientos otro 1.4 de cuatro cilindros cuya sobrealimentación eleva la potencia hasta unos contundentes 160 CV.

Hoy esa cifra puede parecer discreta, pero el contexto cambia completamente la percepción. El coche acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos y supera los 200 km/h, prestaciones extraordinarias para un automóvil nacido en los años ochenta.

El Renault 5 Turbo exige trabajo al conductor

Lo interesante aparece cuando intento aprovecharlos. Aquí no existe esa entrega inmediata de potencia que damos por descontada actualmente. Tengo que manejar bien el cambio y mantener el motor alto de vueltas para evitar que el conocido turbo lag me deje esperando.

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
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Eso convierte al Renault 5 Turbo y Clio V6 en máquinas muy diferentes entre sí. El primero exige anticipación, manos y cierta paciencia. Cuando el turbo despierta, la respuesta cambia y el pequeño Renault empieza a justificar visualmente aquellas enormes caderas.

También descubro una posición de conducción peculiar. Los asientos son estrechos, el espacio para moverme alrededor del volante resulta limitado y el calor del propulsor colocado inmediatamente detrás termina recordándome dónde está realmente la mecánica.

No es un coche que permita relajarse demasiado. Los neumáticos, sorprendentemente anchos para sus dimensiones, y una arquitectura pensada más para emocionar que para tranquilizar obligan a conducir con atención. Precisamente ahí reside buena parte de su personalidad.

El Clio V6 retomó la locura doce años después

Renault recuperó aquella fórmula en 1998, cuando presentó en el Salón de París un prototipo derivado de la competición. El resultado de producción volvió a combinar motor central y tracción trasera, ahora utilizando un propulsor V6.

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
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El Renault Clio V6 creció nada menos que 17 centímetros en anchura, rebajó unos siete centímetros su altura y aumentó casi cuatro centímetros la distancia entre ejes respecto al coche del que partía.

Con semejantes proporciones espero una especie de superdeportivo en miniatura. Y visualmente casi lo es. El motor colocado transversalmente detrás de los robustos asientos Recaro transforma completamente un habitáculo que todavía conserva elementos reconocibles del Clio convencional.

El Renault 5 Turbo y Clio V6 comparten así una receta, pero no el mismo carácter. El Clio me parece claramente más maduro, más fácil de mantener dentro de la trayectoria y menos exigente que su antecesor.

254 CV y 250 km/h para un Clio muy poco convencional

La segunda fase elevó la potencia desde los 226 hasta los 254 CV. Con ella, el Renault Clio alcanza los 100 km/h en 5,8 segundos y puede llegar a 250 km/h, cifras todavía respetables incluso vistas desde 2026.

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
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Sin embargo, aquí aparece también mi principal reproche. Su aspecto promete una agresividad mecánica casi salvaje, pero el V6 procedente del Laguna no transmite siempre toda la rabia que esperaba encontrar detrás de una carrocería tan exagerada.

Es rápido, suena y convierte cualquier carretera en un escenario mucho más especial, pero al conducirlo percibo cierta distancia entre la espectacularidad visual y la intensidad mecánica. El Renault Clio V6 impresiona más por concepto que por brutalidad pura.

Eso no significa que resulte decepcionante. Significa que conviene entenderlo correctamente. Frente al carácter brusco del R5, encuentro un deportivo más evolucionado, estable y utilizable, aunque el calor procedente del motor continúa siendo un acompañante difícil de ignorar.

Dos clásicos que hoy resultan difíciles de sustituir

La rareza también ayuda a explicar su estatus. Del primer Renault 5 Turbo se fabricaron 1.960 unidades entre 1980 y 1982, mientras el posterior Turbo 2 añadió otras 3.180 unidades hasta 1985.

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
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Del Renault Clio V6, por su parte, Renault produjo solamente 2.935 unidades durante sus cinco años de fabricación. La escasez, unida a una arquitectura prácticamente irrepetible, explica que ambos sean actualmente piezas especialmente buscadas.

El Renault 5 Turbo y Clio V6 pertenecen además a una etapa donde Renault Sport podía permitirse soluciones técnicamente irracionales. Después llegaron excelentes deportivos, incluido el Renault Mégane R.S., pero pocos tuvieron semejante capacidad para sorprender.

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
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Ese punto resulta importante porque el actual Alpine A290 interpreta el deportivo pequeño desde una perspectiva completamente distinta. El verdadero heredero conceptual de estas dos máquinas parece estar, paradójicamente, en otro Renault mucho más extremo.

El R5 Turbo 3E recupera la fórmula en clave eléctrica

El R5 Turbo 3E devuelve la idea al presente recurriendo a electricidad en lugar de gasolina. Renault anuncia 555 CV, propulsión trasera, un 0 a 100 km/h en 3,5 segundos y 270 km/h de velocidad máxima.

También recupera deliberadamente la exclusividad: están previstas 1.980 unidades, una cifra que remite directamente al año de nacimiento del R5 Turbo original, con un precio aproximado de 160.000 euros según la información disponible en el documento.

Renault 5 Turbo y un Clio V6 cara a cara
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Después de conducir el Renault 5 Turbo y Clio V6, la conexión resulta evidente. Los tres parten de una misma obsesión: utilizar un coche pequeño como excusa para construir algo desproporcionado, técnicamente extravagante y completamente innecesario.

Y quizá precisamente por eso funcionan. Entre cálculos de eficiencia, electrificación y plataformas compartidas, estos compactos deportivos recuerdan que algunos coches adquieren personalidad cuando sus creadores se permiten cometer una pequeña locura. Renault, históricamente, sabe bastante de eso.

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Kike Ruiz

Responsable de VÍDEO y redactor en AUTO BILD

Kike Ruíz es responsable de la sección de Vídeo y prueba todo tipo de coches, desde los más deportivos a los más prácticos para el día a día, tanto en Print, como en web y RRSS.