Sin alarmismos con el coche eléctrico, la verdad y los bulos sobre el incendio

¿Arden más los coches eléctricos que los de combustión? El debate continúa vigente mientras crecen las ventas y surgen nuevos protocolos de seguridad.
El coche eléctrico ha ido ganando protagonismo en los últimos años como una alternativa viable y sostenible frente a los tradicionales motores de combustión interna. Sin embargo, han surgido rumores sobre la seguridad de sus baterías la posibilidad de incendio. ¿Son realmente peligrosos los incendios? ¿Se incendian más que los de combustión? Te lo contamos.
¿Los coches eléctricos se incendian más que los de combustión interna?
Uno de los bulos más persistentes sostiene que los coches eléctricos son más propensos a incendiarse que los de combustión. Esta afirmación se ha alimentado por vídeos virales en redes sociales, titulares en medios de comunicación y un desconocimiento generalizado sobre cómo funcionan estos vehículos. No obstante, los datos dicen todo lo contrario.
De acuerdo con un informe de la Agencia Sueca de Contingencias Civiles (MSB), basado en datos entre 2018 y 2023, los coches eléctricos son menos propensos a incendiarse en comparación con los modelos de combustión.
Este análisis coincide con las cifras publicadas por Aedive, asociación que representa a la industria del vehículo eléctrico en España, que señalan que mientras que la probabilidad de incendio en un coche moderno es de 3,2 casos por cada 10.000 unidades, esta desciende a 2,9 en el caso de los eléctricos.
Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también respalda esta conclusión y va más allá: “Un coche con motor de combustión diésel o gasolina tiene un riesgo 10 veces mayor de empezar a arder que uno de baterías”.
Además, informes internacionales como el de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) confirman que los incendios en vehículos eléctricos son menos frecuentes y, en la mayoría de los casos, están relacionados con factores externos, como accidentes graves o fallos en instalaciones eléctricas.
Los incendios en coches eléctricos pueden ser más difíciles de extinguir
Aunque los incendios en los eléctricos sean menos frecuentes, sí pueden ser más difíciles de extinguir y más intensos cuando llegan a afectar a la batería. El motivo se encuentra en la composición química de las baterías de ion-litio que, cuando sufren por ejemplo un impacto grave pueden liberar calor y gases tóxicos a temperaturas superiores a los 1.000 °C.

Esto provoca lo que se conoce como “reacción en cadena” o “fuego térmico”, donde las celdas explotan una tras otra, generando un incendio más persistente. La Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios alerta de que los bomberos deben atacar directamente el núcleo de las baterías, algo que no siempre es sencillo.
Si no se hace de forma adecuada, puede requerirse el uso de enormes cantidades de agua: hasta 200.000 litros se necesitaron para extinguir el incendio de un camión Tesla Semi Truck. Además, este tipo de incendios pueden reactivarse horas después de pensar que ya han sido prácticamente sofocados. Y esto es realmente peligroso.
El catedrático César Martín-Gómez, autor de un estudio publicado en Springer Nature, también señala que “los incendios en los vehículos eléctricos pueden alcanzar tasas de liberación de calor más elevadas que los de combustión interna”. Para entenderlo, nos pone un ejemplo:
“Si lo comparamos a una escala más pequeña, como con un mechero, ardería pero el combustible se agota. Sin embargo, si cogemos una pila pequeña y se provoca la combustión, la energía que tiene dentro la pila por su forma de trabajar, químicamente hablando, estaría más rato caliente, estaría liberando esa energía durante más tiempo”.
Este fenómeno se intensifica en los vehículos con baterías de mayor tamaño. Martín-Gómez explica que “si lo que queremos son coches más grandes, con baterías más grandes, y que tienen dentro más energía, esa energía cuando se libera en forma de explosión o en forma de incendio o humo, va a durar también más en el tiempo”.
La clave para prevenir un incendio: la infraestructura del coche
Uno de los mayores focos de riesgo no se encuentra sólo en el coche, sino en todo el ecosistema que lo acompaña. Así lo expresa Martín-Gómez en su estudio: “No es el problema solo el cuadro eléctrico, sino toda la infraestructura asociada, es todo el conjunto de cosas que necesitamos para que funcione”.
Cargar un coche eléctrico en una instalación no preparada, por ejemplo, puede provocar sobrecalentamientos que deriven en incendios que luego afecten a las baterías del vehículo. Por ello, es fundamental que las recargas se realicen con equipamiento adecuado y supervisado por profesionales.
Las normativas actuales ya exigen que las nuevas promociones con más de 20 viviendas estén preparadas para incluir puntos de recarga en cada plaza de garaje. Y, pese a la alarma, son miles los usuarios que ya cargan sus coches eléctricos con normalidad en garajes comunitarios.
El estudio de la Universidad de Navarra, desarrollado con la participación de un ingeniero químico especializado en fuegos eléctricos gracias a una beca Marie Curie, indica la necesidad de adaptar los edificios, especialmente si son antiguos, a las nuevas necesidades de protección: “Queremos hacer edificios más seguros [...] el problema es si queremos meter coches eléctricos en los miles y miles de edificios que ya tenemos”.
Más bulos y mitos del coche eléctrico
Además del mito del incendio, existen otros bulos que circulan en torno al coche eléctrico. La OCU desmiente algunos de los más frecuentes:
“Las baterías de los coches eléctricos se degradan rápidamente y no tienen garantía.” Falso. La mayoría de fabricantes garantizan que la degradación no superará el 25% en un periodo de 8 años o 160.000 km.
“La oferta de coches eléctricos es muy limitada.” Falso. En España hay disponibles más de 100 modelos, y la cifra continúa creciendo.
“Los seguros penalizan a los coches eléctricos.” Falso. De hecho, algunas aseguradoras los premian con pólizas más bajas debido a que sus conductores tienden a conducir de forma más tranquila.




