Giro de 180 grados, todas las consecuencias de cambio de Bruselas con el coche eléctrico y de combustión

La Unión Europea ha cedido ante las peticiones de los fabricantes de vehículos: dará más tiempo para cumplir con el límite de emisiones. Estas son las consecuencias.
La Unión Europea apuesta por el coche eléctrico. Ha marcado 2035 como la fecha límite para vender coches de combustión interna, de tal manera que las normativas de emisiones son cada vez más restrictivas, así como las multas para los fabricantes que no las cumplan. Sin embargo, Bruselas ha cedido ante el sector automovilístico, y estas son las consecuencias de ello.
La Comisión Europea flexibiliza la normativa de emisiones
Desde Europa han dado un paso atrás en la aplicación de las normativas de emisiones de CO2 impuestas a los fabricantes de vehículos. La normativa en cuestión se conoce como el nombre CAFE (Emisiones de Combustible Medias Corporativas), y establece un límite de 93,6 gramos de CO2 por kilómetro.
El pasado 2024 el límite se situaba en 115,1 gramos de CO2 por kilómetro, lo cual ya suponía un problema para la mayoría de los modelos comercializados por los distintos fabricantes europeos. Así, en caso de no cumplir con la normativa, muchas marcas se enfrentan a multas millonarias.
En concreto, las multas eran de 95 euros por cada gramo de CO2 excedido por cada vehículo vendido. De acuerdo con la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), el nuevo límite de emisiones (93,6 gr/km) supondría pérdidas de entre 10.000 y 16.000 millones de euros para el sector automovilístico.
Es por esto mismo por lo que los fabricantes han solicitado una moratoria para retrasar esta medida hasta el próximo 2027 (iba a entrar en vigor en julio de 2025). A priori, la Comisión Europea no quiso ceder, pero finalmente lo ha hecho ante la presión de toda la industria.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha afirmado recientemente que se flexibilizarán los límites de emisiones. Así, en lugar de imponer multas inmediatas este 2025, se calculará una media de emisiones de los vehículos vendidos entre 2025, 2026 y 2027, aplazando las sanciones hasta 2027.

La industria “necesita más margen de maniobra y mayor claridad, sin cambiar los objetivos acordados”, dijo Von der Leyen para justificar la nueva postura de la UE. Esta medida aún debe ser aprobada, pero lo cierto es que podría entrar en vigor este mismo mes de marzo.
“Este mes propondré una enmienda específica. En lugar del cumplimiento anual, las empresas tendrán tres años. Los objetivos siguen siendo los mismos. Tienen que cumplir los objetivos, pero eso significa más margen para la industria”, ha añadido Von der Leyen.
Tal y como informamos, uno de los principales fabricantes que se van a beneficiar de esta moratoria es el Grupo Volkswagen, quien enfrentaba una multa de 6.914 millones de euros en caso de mantenerse la normativa original que iba a entrar en vigor en julio de 2025.
Mercedes también se encuentra en el podio de los favoritos, ya que su sanción iba a suponer más de 1.000 millones de euros. Sin embargo, también es cierto que ha habido fabricantes que ya han empezado a hacer sus deberes, como es el caso de Stellantis, que ha destinado 30.000 millones de euros en el desarrollo de su plataforma STLA.
Bajada de impuestos para las empresas que compren coches eléctricos
Reuters ha tenido acceso al borrador con las propuestas de la Unión Europea en materia de los coches eléctricos en Europa. Una de estas medidas tiene su foco en las empresas, de tal manera que se quiere incentivar a que éstas adopten los coches eléctricos en sus flotas, teniendo en cuenta que suponen el 60% del mercado de los coches nuevos en Europa.
Así, lo que espera Europa es reducir los impuestos a pagar por las empresas en caso de que se hagan con coches eléctricos. Esto surge en un momento de incertidumbre para la industria automovilística europea, y más aún cuando la UE ha admitido que el sector corre un riesgo importante a la hora de perder cuota de mercado de los vehículos eléctricos.
Consecuencias del cambio de postura de la UE sobre el coche eléctrico
La moratoria concedida hasta 2027 supone un respiro para los fabricantes de automóviles que no han logrado reducir sus emisiones lo suficiente como para cumplir con los límites inicialmente previstos para 2025.
Empresas como Volkswagen y Mercedes evitarán multas millonarias, lo que les permitirá redirigir recursos hacia el desarrollo de tecnologías más eficientes y la electrificación de su flota sin afrontar sanciones inmediatas.
En caso de no haber pospuesto las multas a los fabricantes, la producción de vehículos, así como las ventas podrían haber llegado a frenarse con el fin de reducir al máximo posible la cuantía de las sanciones.
Si bien la UE mantiene su compromiso de eliminar los coches de combustión para 2035, la flexibilización de los límites de emisiones implica que los niveles de contaminación seguirán siendo elevados durante más tiempo. Esto podría comprometer los objetivos climáticos del bloque y retrasar la transición hacia una movilidad más limpia.
Mientras que algunos fabricantes han apostado de manera decidida por la electrificación y han invertido grandes sumas en tecnologías limpias, otros han optado por mantener otro tipo de estrategias centradas en la combustión
Empresas como Stellantis, que ha destinado 30.000 millones de euros al desarrollo de su plataforma STLA, podrían sentirse perjudicadas frente a sus competidores, que ahora dispondrán de más tiempo para adaptarse.
La moratoria podría debilitar la posición competitiva de los fabricantes europeos frente a marcas chinas y estadounidenses, que han avanzado con mayor rapidez en la adopción del coche eléctrico. Con una demanda creciente de vehículos sin emisiones, los retrasos en Europa podrían favorecer a marcas extranjeras que ya dominan este segmento.
La reducción de impuestos para las empresas que adquieran coches eléctricos podría acelerar la electrificación del parque automovilístico corporativo. Dado que las flotas empresariales representan el 60% del mercado de vehículos nuevos en Europa, esta medida podría tener un impacto significativo en la demanda de modelos eléctricos yen la reducción de emisiones.
Las constantes modificaciones en la legislación climática generan incertidumbre entre los fabricantes y consumidores. La flexibilización de las normativas podría interpretarse como una señal de que las regulaciones futuras también podrían cambiar, lo que podría desincentivar inversiones a largo plazo en tecnologías limpias.
El retraso de las sanciones podría frenar el desarrollo y la producción de baterías para los coches eléctricos en Europa, ya que los fabricantes podrían optar por prolongar la vida útil de sus modelos de combustión en lugar de acelerar la electrificación. Esto podría dar una ventaja a China, que ya domina la producción de baterías y materias primas, consolidando su liderazgo en el sector.
El retraso en la adopción de normativas más estrictas podría facilitar la entrada y expansión de fabricantes chinos en Europa. Empresas como BYD, que ya cuentan con vehículos eléctricos competitivos y accesibles, podrían ganar cuota de mercado a expensas de fabricantes europeos que siguen dependiendo en gran medida de los motores de combustión.






