Comunicado urgente: Bruselas propone bajar el impuesto a las empresas que compren eléctricos

La Unión Europea sopesa la rebaja de impuestos para que las empresas renueven sus flotas de vehículos con coches eléctricos y así potenciar sus ventas.
La Unión Europea ha apostado todo al coche eléctrico, marcando 2035 como la fecha en la que no se podrán vender automóviles con otro tipo de mecánicas. Sin embargo, la respuesta del mercado no está siendo la esperada, así que busca fórmulas para potenciar las ventas de modelos de cero emisiones. La última consiste en bajar los impuestos a las empresas que los compren.
Así lo recoge Reuters, quien ha tenido acceso al borrador con las propuestas que la UE va a presentar la próxima semana para movilizar el mercado de los coches de baterías.
Una de las principales está centrada en las empresas y tiene como objetivo motivar la electrificación de las flotas de las mismas, que en conjunto suponen el 60% del mercado de los coches nuevos en el Viejo Continente.
En el borrador se barajan opciones para conseguir el objetivo, que pasan por una mejor fiscalidad para estos casos, es decir, reducir los impuestos a pagar por las empresas cuando adquieran coches eléctricos.
Lo que está claro es que hay que adoptar medidas si se quiere continuar con un ritmo de crecimiento de ventas que ha ido en la dirección opuesta en el mismo año. Las matriculaciones de 2024 de coches eléctricos cayeron un 5,9%, algo que se achaca en parte a la caída en Alemania cuando ésta dejó de ofrecer subsidios estatales a la compra.
Consciente de esta situación, en el borrador del documento, la Comisión Europea reconoce que la industria automovilística del continente corre un riesgo importante de perder cuota de mercado en los vehículos eléctricos, especialmente ante el auge de los coches chinos.
Respecto a estos, el precio es uno de los mayores impedimentos y es que la industria europea tiene que lidiar con costes de producción significativamente mayores que los de sus rivales, especialmente en lo relativo a las baterías, algo que no es baladí, puesto que supone entre el 30 y el 40% del precio de un modelo de cero emisiones.
Para proteger el sector en ese frente, en el documento figura que habrá cada vez más requisitos de contenido europeo para las celdas de batería y los componentes vendidos en los vehículos eléctricos en la Unión Europea, es decir, que se exigirá una mayor presencia de elementos manufacturados en el Viejo Continente.
De manera paralela, se baraja la opción de brindar apoyo a las empresas que producen baterías en la Unión Europea, no solo a las locales, también a las empresas extranjeras que tengan centros de producción en territorio europeo.
Esto se ve como una posibilidad para intercambiar conocimientos y tecnología para que ambas partes salgan beneficiadas. Es por eso que la Comisión también tiene previsto proponer condiciones para las inversiones extranjeras entrantes en el sector de la automoción.
En el borrador también se habla de otras medidas complementarias, como mejorar las opciones de financiación para la compra de vehículos eléctricos o que los vehículos pesados de cero emisiones estén exentos del pago de los peajes de carretera.
Prórroga de la normativa CAFÉ
Las medidas se anunciarán tan solo una semana después de que la Unión Europea haya lanzado un balón de oxígeno a la industria por voz de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
Ésta ha anunciado que la normativa de emisiones CAFE (Clean Air For Europa), que iba a entrar en vigor el 1 de enero de 2026, tendrá una prórroga de tres años, retrasándose su entrada en vigor hasta el 1 de enero de 2029.
Esto supone un alivio para los fabricantes que venden en Europa, ya que se trata de una regulación muy estricta respecto a las emisiones de CO2 que conlleva multas cuantiosas y que la mayoría de las marcas no iba a ser capaz de cumplir dentro de un año.
Esta propone reducir las emisiones medias permitidas para la gama de cada compañía de los actuales 115,1 g/km de CO2 a tan solo 93,6 g/km. La multa a pagar sería de 95 euros por cada gramo de CO2 que excediera ese límite, multiplicado por el número de vehículos que se comercializasen en Europa, lo que iba a resultar en sanciones multimillonarias.
Ampliar el plazo para su entrada en vigor otorga margen de maniobra a las marcas, que tendrán que conseguir un mix de ventas en el que los coches eléctricos tengan un peso mucho mayor del actual y en el que los coches híbridos enchufables tendrán un papel clave, como tecnología intermedia para aquellos que no quieren dar el salto a los cero emisiones.
Esto, además, debería eliminar del plan las “jugarretas” que barajaban algunos fabricantes que, para conseguir cumplir con el límite, sopesaban subir el precio de sus modelos de combustión para que, en comparación, sus vehículos eléctricos parecieran más apetecibles para el comprador.
