¿Te imaginas limitadores de velocidad obligatorios por ley? En Wisconsin, sí lo hacen

El estado americano busca reducir los accidentes de tráfico controlando la velocidad de sus vehículos, pero algunos lo interpretan como una violación a la intimidad.
La posibilidad de que un gobierno pueda obligar a instalar limitadores de velocidad obligatorios por ley en los vehículos particulares ha dejado de ser una especulación futurista para convertirse en una propuesta legislativa concreta. En el Estado de Wisconsin, un nuevo proyecto de ley busca que las autoridades puedan exigir la adición de tecnología que controle la velocidad de los vehículos.
Esta medida radical supondría que, en el caso de aprobarse, una redefinición de la relación entre el conductor y su vehículo en nombre de la seguridad pública.
Este concepto, conocido como Asistencia de Velocidad Inteligente (ISA, por sus siglas en inglés), ya está siendo implementado en la Unión Europea para todos los vehículos nuevos a partir de 2024.

Sin embargo, su potencial aplicación en Estados Unidos, y particularmente a través de una ley obligatoria, está generando un intenso debate sobre la privacidad, la libertad individual y la eficacia real en la reducción de accidentes.
Aunque los detalles específicos del proyecto de ley en Wisconsin no han sido ampliamente difundidos, la iniciativa se centra en otorgar al gobierno la autoridad para implementar, o exigir la instalación, de dispositivos de control de velocidad en vehículos.
No obstante, esto va más allá de los sistemas de asistencia al conductor ya existentes, como el control de crucero adaptativo. Y es que se trata de un mecanismo que podría usar datos de GPS y señales de tráfico para asegurarse de que el vehículo nunca exceda el límite de velocidad publicado en una vía determinada.
El objetivo declarado es ambicioso: reducir drásticamente las muertes y lesiones relacionadas con el exceso de velocidad, que sigue siendo uno de los principales factores de riesgo en las carreteras de Estados Unidos. Los defensores de la ley argumentan que la tecnología ya existe y que es irresponsable no utilizarla si puede salvar vidas.
La propuesta ha encendido la alarma entre grupos de conductores, libertarios y asociaciones de automovilistas. La idea de que un vehículo pueda ser controlado externamente o por un software inmutable choca directamente con la percepción estadounidense de la libertad al volante.
Una de las mayores preocupaciones es el "Big Brother" en el coche. Si el gobierno tiene la capacidad de limitar la velocidad, ¿qué otros parámetros de conducción podrían controlar?

Además, la ley plantea serios interrogantes sobre la posibilidad de desactivar el sistema.
Mientras que los sistemas ISA actuales en Europa a menudo permiten al conductor anular el limitador mediante una pulsación firme del pedal del acelerador (para situaciones de emergencia como adelantamientos), un mandato legal podría exigir un sistema mucho más restrictivo y difícil de eludir.
El debate en Wisconsin se desarrolla mientras la Unión Europea avanza con la implementación del Asistencia de Velocidad Inteligente. En el caso del sistema europeo, este mecanismo utiliza una combinación de cámaras orientadas hacia adelante (para leer señales de velocidad) y datos de mapas GPS.
De hecho, cabe destacar que el mandato europeo permite sistemas "abiertos" que pueden ser anulados por el conductor, para así encontrar el equilibrio entre seguridad y control del conductor.
Aun así, la legislación de Wisconsin podría ir un paso más allá al explorar un sistema "cerrado" o completamente obligatorio, lo que lo convertiría en un experimento legislativo único en el mundo occidental.
Por tanto, la decisión final sobre si se opta por un sistema de advertencia (que avisa al conductor cuando excede la velocidad) o un sistema coercitivo (que interviene activamente en el motor) será fundamental.
De aprobarse en Wisconsin, este precedente podría tener efectos dominó en otros estados con altas tasas de accidentes por velocidad, convirtiendo a este estado en el campo de pruebas de una de las tecnologías más controversiales de la seguridad vial moderna.
El equilibrio entre salvar vidas y preservar la autonomía del conductor está en juego. La pregunta ya no es si los limitadores de velocidad son posibles, sino si se convertirán en una obligación por ley, como puede pasar en el estado americano.


