Renault ha quemado un coche eléctrico para que los bomberos aprendan a apagarlo en 10 minutos

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La marca francesa continúa desarrollando su tecnología Fireman Access con el objetivo de distribuirla a todas las compañías posibles.
En una demostración sin precedentes, Renault ha quemado de forma controlada uno de sus vehículos 100% eléctricos, un Renault Mégane E-Tech, ante la atenta mirada de más de 200 bomberos de distintos cuerpos de emergencia de toda España.
El objetivo del simulacro no era otro que validar y mostrar la eficacia de su innovadora solución de seguridad: la tecnología Fireman Access, un sistema patentado que está revolucionando los protocolos de extinción de incendios en coches eléctricos.
Tradicionalmente, la dificultad de apagar el fuego en una batería de iones de litio radicaba en la imposibilidad de enfriar directamente las celdas, ya que el embalamiento térmico puede prolongar el incendio durante horas y consumir decenas de miles de litros de agua.
Gracias a esta innovación, Renault ha conseguido reducir el tiempo de intervención de varias horas a un máximo de 10 minutos, un avance fundamental que salva vidas y recursos.

La clave del éxito del simulacro reside en la implementación del sistema Fireman Access. Un dispositivo que consiste en una abertura estratégica en la estructura del vehículo, ubicada generalmente debajo de los asientos traseros o en el suelo del habitáculo.
De hecho, esta apertura está cubierta por una membrana metálica de ruptura que, en caso de incendio de la batería, cede bajo la presión de un chorro de agua a alta presión de la manguera de los bomberos.
Al romperse el disco, los servicios de extinción pueden inyectar agua directamente al corazón de la batería, logrando el enfriamiento de las celdas y deteniendo de forma rápida el proceso de fuga térmica.
Los beneficios de esta tecnología son incalculables en una emergencia, ya que afecta tanto al tiempo de intervención (se reduce de 2-3 horas a 10 minutos como máximo), el ahorro de agua (pasa de aproximadamente 42.000 litros a unos 1.500 litros de media) junto a un factor de seguridad, ya que disminuye el riesgo para los propios bomberos y permite atender a las posibles víctimas atrapadas con mucha mayor rapidez.
Asimismo, el compromiso de Renault con la seguridad no se detiene en la implementación de esta tecnología en sus propios modelos. Y es que la compañía francesa ha dado un paso de gigante por la seguridad universal del vehículo eléctrico al anunciar que ha liberado la patente del sistema Fireman Access.
Esto significa que cualquier otro fabricante de automóviles puede utilizar esta tecnología sin necesidad de pagar las conocidas como royalties o derechos de uso. Con esta iniciativa, Renault subraya que la seguridad en la movilidad no debe ser una ventaja competitiva, sino un estándar global en la industria.

Además del acceso directo a la batería, Renault trabaja mano a mano con los bomberos en otras soluciones vitales, como la incorporación de un código QR en el parabrisas de sus vehículos.
Al escanearlo, los servicios de emergencia obtienen instantáneamente la hoja de rescate del modelo específico, con información crucial sobre la ubicación de cables de alta tensión, la batería de 12V, los airbags y los puntos de corte de la carrocería, todo ello esencial para las operaciones de descarcelación.
El simulacro y la tecnología presentada tienen un segundo objetivo fundamental: desmontar el mito de que los coches eléctricos son inherentemente más peligrosos en caso de incendio que los de combustión.
Estudios de organizaciones como la National Fire Protection Association (NFPA) de Estados Unidos han demostrado que, estadísticamente, un coche eléctrico tiene hasta 60 veces menos probabilidades de arder que un vehículo propulsado por gasolina o diésel. El problema de los eléctricos no es la frecuencia del incendio, sino la dificultad de su extinción una vez que afecta a la batería.
Con innovaciones como el Fireman Access, Renault demuestra que, no solo la probabilidad de un incendio es menor, sino que el tiempo necesario para extinguirlo en sus modelos es ahora comparable al de un vehículo de combustión.
Este hito refuerza la confianza en la transición energética y proporciona a los bomberos las herramientas que necesitan para abordar con eficacia los desafíos de la nueva movilidad.


