A prisión un futbolista por grabarse con el móvil conduciendo a 307 km/h

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El jugador del Nostell Miners Welfare FC había superado los 172 kilómetros por hora en al menos ocho ocasiones previas a la detención.
El tribunal de la Corona de Leeds, en el Reino Unido, ha dictado una condena de cuatro años de prisión contra Connor Charlton, un futbolista semiprofesional de 32 años que jugaba como delantero en el equipo Nostell Miners Welfare FC. El deportista británico ha sido sentenciado tras ser hallado culpable de un total de catorce delitos vinculados a la conducción temeraria y a la alteración de procedimientos judiciales.
La prueba fundamental utilizada por las autoridades para incriminar al jugador fue el propio material audiovisual que él mismo grabó y guardó en su teléfono móvil, donde se le observa circulando a velocidades extremas que llegaron a alcanzar los 307 kilómetros por hora en vías públicas inglesas. Los hechos corresponden a una serie de episodios en los que Charlton decidió registrar sus imprudencias al volante de su vehículo, un todocamino deportivo BMW X3 M Competition.
En los metrajes recuperados por los investigadores policiales, el futbolista se inmortalizó alcanzando picos de velocidad de hasta 191 millas por hora, lo que equivale a 307 kilómetros por hora, en tramos donde el límite legal permitido está fijado en 70 millas por hora, es decir, unos 113 kilómetros por hora. De este modo, el condenado llegó a circular a más de dos veces y media la velocidad máxima autorizada por la normativa británica, generando un riesgo extremo para la seguridad vial.
La conducta temeraria del acusado no se limitó únicamente a acelerar en tramos rectos de autopista. La inspección de los teléfonos incautados sacó a la luz una serie de maniobras peligrosas realizadas en entornos de tráfico denso. En uno de los vídeos más llamativos, Charlton aparece zigzagueando entre automóviles a altas velocidades. En otra de las grabaciones se observa cómo arranca bruscamente tras una parada en un semáforo para alcanzar los 253 kilómetros por hora en pocos segundos.
Asimismo, las imágenes mostraron derrapes provocados en rotondas concurridas mientras otra persona lo filmaba desde el exterior, e incluso una maniobra en la que invadió el carril contrario justo por delante de una furgoneta blanca, rozando la colisión. El desencadenante de la investigación policial se produjo en septiembre de 2023, fecha en la que el futbolista se vio involucrado en un grave accidente de tráfico. A raíz de este siniestro, las fuerzas de seguridad procedieron al decomiso del vehículo y al análisis del teléfono de Charlton. Lo que comenzó como la investigación de un accidente rutinario derivó en el descubrimiento de un historial de infracciones.
Entre los hallazgos más relevantes, los peritos encontraron una nota guardada en el teléfono donde el jugador había redactado una versión falsa del choque para responsabilizar a un conductor inexistente que supuestamente se habría dado a la fuga. Paralelamente, los datos extraídos del propio automóvil revelaron que el coche había superado los 172 kilómetros por hora en al menos ocho ocasiones documentadas durante el año previo al accidente. Ante la solidez de las evidencias audiovisuales, Charlton terminó admitiendo diez delitos de conducción peligrosa y cuatro cargos por obstrucción a la justicia.
Estos últimos delitos respondían a la práctica reiterada de convencer a terceras personas para que asumieran sus puntos del carné de conducir y las multas correspondientes, evitando así la pérdida del permiso. En la resolución dictada en Leeds Crown Court, el juez impuso a Charlton una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo, acompañada de una inhabilitación para conducir durante cuatro años y siete meses. Una vez concluido dicho plazo, el condenado estará obligado a realizar un examen de conducir extendido para poder obtener nuevamente su licencia.
Desde la perspectiva técnica, las elevadas velocidades alcanzadas exigían modificaciones previas en la mecánica del coche. El BMW X3 M Competition cuenta de serie con un motor biturbo de 3,0 litros y 510 caballos de potencia, pero posee un limitador electrónico fijado por el fabricante a 250 kilómetros por hora. Para poder rozar los 307 kilómetros por hora registrados en el teléfono del deportista, el vehículo tuvo que someterse a una reprogramación que eliminó dicha restricción e incrementó la potencia del motor por encima de los 620 caballos de fuerza.
Este caso ha tenido un gran impacto en el Reino Unido como advertencia sobre los peligros vinculados al exhibicionismo en redes sociales. Las autoridades recordaron que la obsesión por grabar conductas ilegales facilita el trabajo de la justicia, convirtiendo los propios teléfonos en pruebas irrefutables que conducen directamente a prisión.

