El Real Automóvil Club británico cree que con una hora de prácticas los conductores de coches automáticos pueden conducir coches con cambio manual

Un cambio automático gestiona la fuerza del motor
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El incremento de nuevos conductores con carnet de conducir de cambio automático ha motivado esta propuesta de la RAC.

El Real Automóvil Club del Reino Unido (RAC, por sus siglas en inglés) ha puesto sobre la mesa una propuesta que busca revolucionar el sistema de licencias de conducir en el territorio británico. La entidad automovilística sostiene que los conductores que cuentan con un permiso exclusivo para vehículos automáticos podrían quedar plenamente capacitados para manejar coches con transmisión manual tras recibir tan solo una hora de instrucción práctica enfocada en el manejo del embrague y el cambio de marchas. Esta iniciativa pretende flexibilizar una normativa que muchos consideran desfasada frente a las dinámicas actuales del mercado automotriz, donde los modelos automáticos ganan terreno de forma acelerada pero los manuales siguen teniendo un peso significativo en el parque móvil de ocasión.

En la actualidad, la legislación del Reino Unido establece una distinción estricta entre ambos tipos de transmisiones. Quienes superan el examen práctico con un vehículo automático obtienen una licencia codificada que les prohíbe de forma explícita ponerse al volante de un coche manual. Para eliminar esa restricción, la normativa exige someterse de nuevo al proceso formal completo, lo que implica reservar y aprobar un segundo examen práctico oficial ante los examinadores de la agencia estatal de tráfico. El RAC argumenta que este procedimiento resulta excesivamente burocrático, costoso y desproporcionado, teniendo en cuenta que el alumno ya ha demostrado previamente su dominio de las normas de circulación, la seguridad vial y la maniobrabilidad general del vehículo en la vía pública.

La propuesta del organismo británico no plantea regalar la habilitación, sino sustituir el examen estatal por un módulo de formación acreditado de corta duración. Bajo este esquema, bastaría con que el conductor completara un bloque de instrucción práctica de 60 minutos con un profesor de autoescuela certificado. En esta sesión concentrada, el aspirante aprendería la mecánica básica del pedal de embrague, el punto de fricción, las arrancadas en pendiente y la sincronización de las marchas para evitar el calado del motor. Una vez completado el módulo, el instructor emitiría un certificado digital que permitiría actualizar el permiso de conducir sin necesidad de esperar durante meses por una cita de examen oficial ni abonar las tasas administrativas correspondientes.

Esta postura encuentra su principal justificación en la rápida transformación que experimenta la flota de vehículos a nivel global. El auge de los coches híbridos y la transición hacia la movilidad eléctrica han provocado que la inmensa mayoría de los automóviles de nueva matriculación sean automáticos por definición técnica. Como consecuencia directa, un porcentaje cada vez mayor de jóvenes aprende a conducir e inspecciona sus pruebas prácticas en coches de dos pedales

Sin embargo, al salir al mercado laboral o buscar su primer vehículo en el mercado de segunda mano, estos conductores se topan con la realidad de que los coches usados manuales continúan siendo la opción más accesible económicamente, además de ser la norma habitual en flotas de alquiler o vehículos comerciales ligeros. Desde el sector de la seguridad vial y varias asociaciones de examinadores han surgido voces de cautela ante la medida propuesta por el RAC. Algunos expertos señalan que dominar el tacto del embrague y reaccionar con agilidad en situaciones de tráfico denso o emergencias requiere un tiempo de adaptación superior a una hora.

Junto a ello, agumentan que el estrés derivado de calar el vehículo en una intersección concurrida o una rotonda puede generar situaciones de riesgo para la circulación. Por ello, sugieren que, de implementarse una reforma de este tipo, el módulo práctico debería extenderse a varias horas o incluir una evaluación final interna a cargo del propio instructor antes de validar la conversión de la licencia.

El debate abierto por el Real Automóvil Club británico refleja la necesidad de adaptar los marcos regulatorios a la realidad tecnológica del siglo XXI. Mientras que históricamente el cambio manual representaba la norma estándar en la enseñanza de la conducción, la electrificación del transporte está convirtiendo la transmisión manual en una característica minoritaria. La propuesta británica busca evitar que el sistema administrativo se convierta en un cuello de botella para miles de usuarios que necesitan flexibilidad laboral y personal, planteando una transición pragmática que equilibra la formación técnica esencial con la simplificación de los trámites estatales.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España