Conducir coches manuales es bueno para la salud: no lo decimos nosotros, lo dice un estudio japonés

Los puristas te dirán que es mejor un coche manual, mientras que los que priorizan el confort se decantan por una transmisión automática. Pero, ¿qué dice la ciencia al respecto?
Los coches automáticos están ganando la batalla frente al tradicional cambio manual. El mercado hace tiempo que apuesta por este tipo de transmisiones, lo que ha inclinado la balanza a su favor y en detrimento de los vehículos con cajas manuales. Sin embargo, un estudio reciente realizado en Japón demuestra que conducir un coche manual tiene beneficios para la salud, concretamente para evitar la aparición de la demencia en personas de edad avanzada.
Antes de entrar en detalles, hablemos de cifras. En España, el tipo de transmisión predominante entre los coches nuevos es la caja automática. Las ventas se han desviado mayoritariamente hacia vehículos equipados con estas cajas de cambio, mientras que los coches manuales apenas representan ya el 25% de las nuevas matriculaciones.
Los coches manuales están en decadencia
Esto va más allá incluso de las preferencias de compra de los conductores españoles. Y es que el mercado se ha llenado de coches cuyas motorizaciones se ofrecen únicamente con cajas automáticas, o al menos la mayoría de ellas.
Pero no nos engañemos. Todavía es posible encontrar coches manuales nuevos en España, aunque este tipo de transmisiones se asocian ya a vehículos económicos y modelos de acceso a gama.
Esto significa que están asociadas a los motores de menor potencia y a los niveles de equipamiento inferiores, versiones que los compradores suelen evitar. Esto los lleva, de una manera forzada, a comprar un coche automático sin que exista la posibilidad en la mayoría de casos de elegir un vehículo manual.
Y la proliferación del vehículo electrificado tampoco ayuda a que las transmisiones manuales sobrevivan. Tanto los coches híbridos (HEV y PHEV) como los coches eléctricos puros solo están disponibles con cambio automático, por lo que la tendencia del mercado va hacia la completa extinción del pedal de embrague y la palanca de cambios a pesar de que ya hay estudios que defienden su uso por la contribución que hace a mejorar la salud mental de las personas mayores.
Beneficios para la salud, según un estudio
Hablamos de una investigación realizada por el profesor Ryuta Kawashima de la Universidad de Tohoku, en Japón, un experto destacado en el estudio del cerebro humano que ha encontrado en los coches con cambio manual un buen remedio para la salud.
La investigación de Kawashima señala que conducir un coche con cambio manual activa la corteza prefrontal del cerebro. Esto se debe a que requiere el manejo simultáneo del embrague, el cambio de marchas, el control del acelerador y la atención al entorno, aspectos que un coche automático elimina de la conducción al encargarse de forma autónoma de los cambios de marcha.
Por otro lado, el estudio japonés también ha descubierto que conducir un coche con una caja de cambios manual permite entrenar la tensión y el juicio. En concreto, conducir con palanca de cambios obliga al usuario detrás del volante a juzgar y seleccionar la marcha óptima según la situación, lo que supone una mejor carga para las funciones cognitivas del cerebro.
Según la investigación del profesor Kawashima, conducir regularmente vehículos con cambio manual, ya sea un coche o una motocicleta, tiene un efecto significativo en el mantenimiento de la salud mental y la función cognitiva.
Pros y contras de cada una de estas transmisiones
Si bien conducir un coche automático tiene importantes ventajas en términos de confort y facilidad de uso, lo cierto es que ponerse al volante de un vehículo con caja de cambios manual es más gratificante, sobre todo si te gusta conducir.
La sensación de control sobre la máquina y el hecho de que un coche manual hace que la persona tras el volante participe más en la conducción es algo que aprecian los amantes de los coches. A esto se suman ventajas en otros ámbitos como el consumo de combustible (menor en un coche manual) o la fiabilidad y los costes de mantenimientos asociados a la propiedad de un vehículo con pedal de embrague y palanca de cambios.
Una transmisión automática requiere un mantenimiento meticuloso. Cambio de aceite y filtro respetando siempre los intervalos recomendados por el fabricante. A esto se suman unidades electrónicas de control de la transmisión, dispositivos que añaden complejidad a este componente mecánico, aunque son claves para su correcto funcionamiento, pero cuya avería supone un alto coste para el propietario del vehículo.
Por último, un coche automático siempre va a tener un consumo ligeramente superior a un coche equivalente con cambio manual. La gestión que el sistema hace de los cambios de marcha provoca que el consumo de carburante sea más elevado en comparación a la forma en la que conduces un coche manual, aprovechando las inercias y el freno motor para reducir el gasto de gasolina.
