Ni Rolls-Royce ni Bentley, ha sido Louis Vuitton quien ha bañado un coche en oro y lo ha cubierto con casi 1.700 diamantes

Diamantes y zafiros rojos
Diamantes y zafiros rojos

La firma de moda ha querido hacer homenaje a un vehículo emblemático de la marca bañándolo en oro y diamantes.

El mundo del ultra-lujo nos tiene acostumbrados a excesos sobre ruedas que desafían la lógica financiera del común de los mortales. Estamos habituados a ver cómo firmas de la talla de Rolls-Royce o Bentley presentan ediciones limitadas con maderas preciosas, pieles exóticas y detalles en metales nobles que elevan el precio de sus vehículos a cifras de siete dígitos.

Sin embargo, en un giro inesperado que ha dejado boquiabiertos a los coleccionistas de alta gama, no ha sido un fabricante de automóviles el protagonista de la última extravagancia bañada en oro.

La responsable es Louis Vuitton, la mítica casa francesa de moda y marroquinería, que ha decidido fusionar su herencia de viajes con la alta relojería y la joyería más exclusiva para crear una pieza que redefine el concepto de "vehículo de lujo".

Prototipo del Louis Vuitton Camionnette
Prototipo del Louis Vuitton CamionnetteLouis Vuitton

Se trata del Louis Vuitton Camionnette, una obra maestra de la ingeniería mecánica y artística que toma la forma de un camión de reparto clásico de la firma. 

Aunque por sus dimensiones no está destinado a circular por las carreteras, su construcción y materiales rivalizan con cualquier coche de exhibición de las marcas más prestigiosas del mundo.

Es más, este objeto de deseo no solo está bañado en oro, sino que su carrocería brilla con el fuego de 1.695 diamantes de talla brillante, sumando un total aproximado de 41,44 quilates

De hecho, cada una de estas gemas ha sido engastada meticulosamente a mano, creando un patrón que juega con la luz de una manera que ni siquiera la pintura más metalizada de una berlina de lujo podría replicar.

Además, la inspiración de esta pieza se remonta a los orígenes de la Maison. A principios del siglo XX, Louis Vuitton utilizaba pequeños camiones de reparto para transportar sus icónicos baúles desde los talleres de Asnières hasta las residencias de los clientes más acaudalados de París.

Ese espíritu de "el arte de viajar" es el que la marca ha querido encapsular en este objeto. Por ello, el diseño del camión presenta un acabado guilloché con el patrón Damier, un sello distintivo de la casa, que en esta ocasión se presenta sobre una superficie metálica preciosa.

Louis Vuitton Camionnette original
Louis Vuitton Camionnette originalLouis Vuitton

Pero el despliegue de opulencia no se detiene en los diamantes y el oro; el vehículo también incorpora zafiros rojos y naranjas que añaden toques de color vibrante, emulando los detalles de las luces y adornos de un coche real.

En el corazón de este camión de oro y diamantes no encontramos un motor de combustión interna, sino algo mucho más delicado: un movimiento mecánico de alta precisión. Louis Vuitton ha colaborado con los maestros relojeros de L’Epée 1839 para dotar a esta pieza de un calibre de cuerda manual que ofrece una reserva de marcha de ocho días.

El reloj se visualiza en la parte frontal del vehículo, donde dos discos rotatorios indican las horas y los minutos, simulando el movimiento de un motor en funcionamiento. 

Es una metáfora perfecta del tiempo como el motor que impulsa la vida y los viajes. Para ajustar la hora o dar cuerda a este mecanismo, el propietario debe interactuar con una sorpresa oculta en la parte trasera: un baúl en miniatura de madera y latón que se abre para revelar la llave de carga.

La exclusividad de esta pieza es, como era de esperar, extrema. Solo se han producido quince unidades para todo el mundo, lo que lo convierte en un objeto mucho más raro que cualquier Ferrari o Lamborghini de producción limitada.

De hecho, el precio, que supera ampliamente el cuarto de millón de dólares, lo sitúa en una liga donde la utilidad queda en un segundo plano frente al valor artístico y la inversión patrimonial. Es, en esencia, un "coche de coleccionista" que no necesita garaje, sino una vitrina de seguridad con iluminación de museo.

Así, este lanzamiento de Louis Vuitton supone un desafío directo a la percepción del lujo tradicional. Mientras las marcas de coches intentan acercarse al mundo de la moda con interiores diseñados por modistos, la casa de moda francesa ha hecho el camino inverso: ha tomado la estética del automóvil y la ha elevado a la categoría de joya eterna.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España