Ni China ni España, Marruecos se posiciona como el lugar favorito de algunas marcas de coches porque producir allí sale mucho más barato por varias razones

Marruecos se posiciona como el lugar favorito de algunas marcas de coches.
Marruecos se posiciona como el lugar favorito de algunas marcas de coches.
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El país vecino del norte de África, al otro lado del Estrecho de Gibraltar, es ahora un destino atractivo para que las compañías automovilísticas produzcan sus vehículos.

En poco menos de una década, Marruecos se ha convertido en el país preferido de algunos fabricantes de automóviles, hasta el punto de que se puede convertir en la alternativa a España en el mundo de la automoción, pese a que nuestro país es el segundo constructor de coches más importante de Europa, tras Alemania.

El país vecino del otro lado del Estrecho ha llevado a cabo un desarrollo industrial notable, especialmente en el ámbito del automóvil, que le ha permitido consolidarse como una potente industria en el ensamblaje de coches.

En 2018, el reino alauita superó los 400.000 automóviles producidos, convirtiéndose en el mayor fabricante de África y entrando en el grupo de los 25 países del mundo que producen más coches.

Pero esa cifra no ha dejado de engordar y en 2024 alcanzó las 560.000 unidades. Ahora, el objetivo de la monarquía de Mohamed VI es superar el millón de vehículos fabricados en 2030 y, para ello, ha puesto en marcha un plan para potenciar la industria automovilística marroquí.

Marruecos acoge varias fábricas automotrices, como las de Renault en Tánger y Casablanca o la de Stellantis en Kenitra. Pero hay varias razones que explican por qué el país del norte de África se ha convertido en el elegido de muchos fabricantes para producir allí.

Los costes laborales son más bajos

Planta de Kenitra, Marruecos.
Planta de Stellantis en Kenitra, Marruecos.

Los salarios son claramente inferiores en el país vecino, lo que abarata el proceso de fabricación y aumenta el margen de beneficios. En Marruecos, el coste laboral imputado por unidad no supera los 800 euros, frente a los 1.500 euros que cuesta en Alemania o los 1.200 euros en Francia.

Además, un trabajador marroquí cobra entre 500 y 600 euros, por los 1.500 euros que gana como mínimo en España. Esto hace que construir un coche en Marruecos sea entre un 20 y un 25% más barato que en España, lo que supone un ahorro de hasta 3.000 euros para el fabricante.

Marruecos tiene una posición geográfica privilegiada

Marruecos se encuentra en una posición privilegiada, en la puerta entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, y a 12 kilómetros de España, o sea, de Europa. Esto ha favorecido la construcción de dos grandes puertos, uno en Tánger y otro en Nador, que se han convertido en dos importantes centros de exportación de vehículos y componentes hacia Europa, reemplazando al puerto de Algeciras.

Desde aquí, Marruecos da salida a los automóviles que fabrica en su territorio. Y lo hace, entre otras razones, porque los barcos que paran en Marruecos, a pocos kilómetros de la ciudad gaditana, no tienen que afrontar la denominada ‘tasa verde’, el Sistema de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (EU ETS), que exige el pago por el dióxido de carbono liberado.

El país alauita tiene una legislación medioambiental mucho más laxa

Este punto conecta con el anterior. Marruecos cuenta con una legislación mucho más laxa en materia medioambiental que Europa. Hemos mencionado la ‘tasa verde’ que exige Bruselas a los barcos que atracan en puertos europeos, pero hay más.

En Europa, las marcas de coches están obligadas a consumir la menor cantidad posible de agua durante el proceso de fabricación, así como a filtrar los materiales de desecho y reutilizarlos. Nada de esto se hace en el país vecino.

No obstante, hay que añadir que el país norteafricano dispone de energía renovable competitiva, gracias a inversiones de la Unión Europea y, particularmente, España.

Acuerdo con China para las tierras raras

Aunque Marruecos es un socio importante de Estados Unidos, no le impide llevarse bien con China también. De hecho, el gigante asiático se ha adueñado prácticamente de todo el continente africano mediante acuerdos comerciales. También en el reino alauita.

Varias empresas chinas operan en Marruecos para explotar las ingentes reservas de tierras raras necesarias para la fabricación de baterías, especialmente en el Sáhara Occidental, territorio cuya soberanía corresponde a España, pero el gobierno español la cedió a Rabat en 2022, una decisión impulsada desde Estados Unidos.

Asimismo, China está construyendo una gigafábrica de baterías para coches eléctricos que dará servicio a la planta de Renault en Kenitra.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España