Los coches que pusieron ruedas a España: así nació, creció y vivió el VW Polo

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Aunque siempre haya estado a la sombra del Volkswagen Golf, el Polo lleva décadas siendo una referencia entre los utilitarios.

Pocos automóviles pueden presumir de una trayectoria tan longeva y exitosa como el Volkswagen Polo. Desde que apareció en 1975, el utilitario alemán se ha convertido en uno de los modelos más importantes de la industria europea, aguantando incluso ante el auge SUV. Con más de 20 millones de unidades fabricadas en todo el mundo y seis generaciones a sus espaldas, además ha tenido una fuerte vinculación con el mercado español.

La historia del Polo comienza en un momento especialmente delicado para la industria del automóvil. La crisis del petróleo de 1973 obligó a los fabricantes europeos a replantear sus gamas y apostar por vehículos más pequeños, ligeros y eficientes.

Volkswagen acababa de iniciar una nueva etapa con el Passat y el Golf, ambos con motor delantero y tracción delantera, abandonando definitivamente la arquitectura del Escarabajo. En ese contexto nació el Polo, presentado en marzo de 1975, aunque, en realidad, su origen estaba muy ligado a Audi, ya que era una evolución simplificada del Audi 50.

Volkswagen decidió comercializar una versión más asequible bajo su propia marca, eliminando algunos elementos de equipamiento para convertirlo en uno de los utilitarios más económicos del mercado europeo.

Aquel primer Polo apenas superaba los 3,5 metros de longitud y montaba motores de gasolina de entre 40 y 60 CV. Su sencillez mecánica, su reducido consumo y unos costes de mantenimiento muy contenidos hicieron que rápidamente encontrara un hueco en un mercado que comenzaba a demandar coches urbanos eficientes.

La segunda generación llegó en 1981 y marcó un importante salto adelante. El diseño se volvió más cuadrado y funcional, apareció una práctica variante de dos volúmenes con portón casi vertical y la gama de motores comenzó a ampliarse.

Fue también durante esta etapa cuando el modelo empezó a ganar fama por su extraordinaria fiabilidad. Volkswagen incorporó motores diésel por primera vez y, a finales de los años 80, apareció una de las versiones más recordadas por los aficionados: el Polo G40, equipado con un compresor G-Lader que desarrollaba 115 CV, una cifra muy elevada para un coche de apenas 800 kg.

Pero si hubo una generación que cambió definitivamente la historia del Polo fue la tercera, presentada en 1994. Volkswagen entendió que los utilitarios ya no podían ser simples coches básicos y apostó por un importante incremento en calidad, seguridad y refinamiento. El nuevo modelo incorporó airbags, ABS y una estructura mucho más resistente, acercándose en comportamiento y acabados a vehículos de categorías superiores.

España desempeñó un papel protagonista precisamente en esa etapa. Aunque el Polo nunca llegó a fabricarse en las plantas españolas de Volkswagen, nuestro país fue uno de sus principales mercados europeos.

Durante la segunda mitad de los años noventa y los primeros años del siglo XXI se convirtió en una presencia habitual en las carreteras españolas porque muchos conductores españoles descubrieron el Polo como coche de autoescuela, primer vehículo tras obtener el carné o automóvil familiar para desplazamientos diarios.

Modelos como los 1.4 gasolina o los conocidos 1.9 SDI y 1.9 TDI se ganaron una reputación casi indestructible, siendo habituales los ejemplares que superaban los 300.000 kilómetros con un mantenimiento básico.

La cuarta generación, lanzada en 2001, elevó todavía más el listón. El diseño ganó personalidad gracias a unos característicos faros dobles delanteros y el habitáculo dio un salto notable en calidad percibida. La gama mecánica se amplió con motores de gasolina FSI, propulsores TDI de tres cilindros y variantes deportivas GTI que recuperaban el espíritu del Golf GTI original.

En esos años el Polo comenzó a competir directamente con modelos como el Seat Ibiza, el Renault Clio, el Peugeot 206, el Opel Corsa o el Ford Fiesta, consolidándose como una de las referencias del segmento B europeo.

La quinta generación, presentada en 2009, supuso otro punto de inflexión. Basada en una plataforma completamente nueva, el Polo ofrecía un comportamiento dinámico muy próximo al de un compacto. Además, estrenó numerosos asistentes electrónicos de conducción y mejoró considerablemente su aislamiento acústico.

Ese mismo año obtuvo el premio Coche del Año en Europa, al que posteriormente sumaría el galardón de World Car of the Year, confirmando que Volkswagen había conseguido convertir un sencillo utilitario en uno de los mejores automóviles de su categoría.

Durante esa etapa llegaron también algunas de las versiones más espectaculares de la historia del modelo. El Polo GTI elevó su potencia hasta los 192 CV, mientras que el Polo R WRC Street, desarrollado para celebrar los éxitos de Volkswagen en el Campeonato del Mundo de Rallyes, alcanzaba los 220 CV y hoy es una de las versiones más cotizadas por los coleccionistas.

Precisamente el Mundial de Rallyes contribuyó a reforzar la imagen deportiva del modelo. Entre 2013 y 2016 el Volkswagen Polo R WRC dominó el campeonato conquistando cuatro títulos consecutivos de pilotos y constructores con Sébastien Ogier al volante. Aquellos éxitos trasladaron al modelo de producción una imagen de tecnología, prestaciones y fiabilidad que benefició a toda la gama.

La actual sexta generación llegó en 2017 utilizando la plataforma modular MQB A0 del Grupo Volkswagen, la misma que emplean modelos como el Seat Ibiza, el Audi A1 o el Skoda Fabia. Gracias a esta arquitectura el Polo creció hasta superar los cuatro metros de longitud y pasó a ofrecer un espacio interior comparable al de compactos de generaciones anteriores.

El salto tecnológico fue enorme: cuadro de instrumentos completamente digital, sistemas multimedia de última generación, control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada automática de emergencia, iluminación Matrix LED, asistentes de conducción… Le situaron entre los utilitarios más avanzados del mercado.

La gama mecánica también evolucionó hacia motores tricilíndricos turboalimentados 1.0 TSI de entre 80 y 115 CV, además del deportivo Polo GTI, que actualmente desarrolla 207 CV gracias a un motor 2.0 TSI asociado a un cambio automático DSG.

En España, el Polo ha mantenido una posición constante entre los utilitarios más vendidos durante prácticamente toda su historia. Aunque modelos como el Ibiza han liderado tradicionalmente las matriculaciones nacionales, el Volkswagen siempre ha encontrado un público dispuesto a pagar un poco más a cambio de una imagen y factura más cercana al segmento premium.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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