La Unión Europea tiene una obsesión: que los eléctricos sean los más vendidos y acabar con los motores de combustión. Ya tiene fecha para ello

La normativa europea busca el 100% de la movilidad del continente con energía eléctrica
La normativa europea busca el 100% de la movilidad del continente con energía eléctrica

Europa recuerda la fecha acordada para la transición energética y da un toque de atención a los países más rezagados.

El mandato de Bruselas es inequívoco: a partir del 1 de enero de 2035, todo coche y furgoneta nuevo que se venda en el mercado de la Unión Europea y el Reino Unido deberá ser de cero emisiones.

Esta normativa, pilar del paquete legislativo "Fit for 55", significa la defunción comercial de los coches de gasolina, diésel y, de forma crucial, de los híbridos e híbridos enchufables tradicionales, forzando a la industria a una reconversión total hacia la movilidad eléctrica.

La directriz europea no solo establece la fecha final, sino que también implica objetivos intermedios exigentes para 2030. Esta presión es bienvenida por algunos y considerada una quimera por otros, pero ha servido para acelerar la adaptación de los fabricantes y el desarrollo de nuevas tecnologías de baterías.

Regulación de la UE de los motores de combustión
Regulación de la UE de los motores de combustión

Para la Comisión Europea, el camino eléctrico es la vía más eficiente para descarbonizar la flota y alcanzar los objetivos climáticos.

El análisis de las trayectorias de penetración de vehículos eléctricos, con datos actualizados hasta octubre de 2025, revela la profunda brecha entre regiones.

El mapa de la electrificación muestra que los esfuerzos no están siendo homogéneos, y los países del sur de Europa están quedando relegados a la última posición, poniendo en entredicho el cumplimiento del mandato de 2035.

El caso de España es el más preocupante. Las proyecciones indican que, para la fecha límite de 2035, el país apenas alcanzará un 39% de cuota de ventas de coches eléctricos puros. Esto es un duro golpe para un país que aspira a ser el centro de producción para muchas empresas del sector.

Según el mismo estudio, la tasa de penetración del 50% de las ventas en España no se lograría hasta 2037, dos años después del veto, y el 100% de matriculaciones eléctricas proyectadas se retrasaría hasta el 28 de agosto de 2049. 

Esto significa que España estaría 14 años fuera de plazo respecto a la ambición de Bruselas. Junto a ella, países como Italia y Polonia también están teniendo problemas en esta transición ecológica y de movilidad.

En medio de este panorama desfavorable, emerge una clara excepción: Portugal. Contra todo pronóstico, el país vecino está proyectado para alcanzar un sólido 87% de matriculaciones eléctricas para 2035, con el 100% previsto para octubre de ese mismo año.

Este éxito, junto al caso de Chipre (proyectado para alcanzar el 100%), demuestra que la transición no es imposible para los países bañados por el Mediterráneo, sino que es una cuestión de políticas públicas, incentivos y una sólida red de recarga.

Las baterías del Toyota bZ4X, de 71,4 kWh, se recargan al 80% en 30 minutos de recarga a 150 kW
Las baterías del Toyota bZ4X, de 71,4 kWh, se recargan al 80% en 30 minutos de recarga a 150 kW

El contraste con el norte de Europa no podría ser más abrumador. Países como Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia ya están listos para alcanzar o superar el 100% de matriculaciones eléctricas en 2035, e incluso mucho antes. 

Noruega, pionera mundial, ya superó el 80% de cuota y está proyectada para completar la transición total en 2024, más de una década antes del plazo de la UE.

Otras economías fuertes también muestran un avance firme: Países Bajos (99%) y Luxemburgo (91%) están prácticamente en la meta. Incluso Alemania (67%) y Francia (66%) se sitúan muy por delante de España en las previsiones para 2035.

La clave de su éxito reside en la temprana introducción de fuertes incentivos fiscales, la eliminación de impuestos para los eléctricos y un desarrollo masivo y coordinado de la infraestructura de recarga pública y privada.

El objetivo de que los vehículos eléctricos sean los más vendidos para 2035 es técnicamente viable, como demuestra el éxito nórdico. Sin embargo, la realidad de las dos Europas plantea un dilema político y económico. 

La lentitud en la adopción del coche eléctrico en el Sur está ligada a la insuficiente red de puntos de carga, a la falta de apoyo continuado a la demanda y a la dificultad para conseguir modelos a precios asequibles.

El reto de los próximos diez años será monumental: o los países rezagados (como España e Italia) implementan medidas drásticas para multiplicar la cuota de eléctricos, o el mandato de 2035 se convertirá en un factor de división económica que penalizará a los mercados con una flota de vehículos más antigua y contaminante. 

La obsesión de Europa por la electrificación tiene una fecha, y solo aquellos que se hayan preparado podrán despedirse del tubo de escape a tiempo.

Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España