Cómo es el impuesto europeo RCDE2 que podría subir el precio de la gasolina hasta los dos euros

La entrada en vigor del impuesto europeo RCDE2 amenaza con disparar el precio de la gasolina en el continente hasta los dos euros a partir del año 2027.
La Unión Europea ha puesto en marcha un nuevo mecanismo que afecta de forma indirecta al precio de los carburantes usados en el transporte por carretera y los edificios. Bajo el nombre oficial de RCDE2 (Régimen de Comercio de Derechos de Emisión 2), este impuesto se presenta como la ampliación del régimen ya existente (RCDE1) para industria, aviación y transporte marítimo; e incluirá el transporte por carretera y la calefacción de edificios.
En su nueva versión, este régimen podría trasladar un sobrecoste considerable al litro de gasolina para el usuario final. El esquema establece que los suministradores de combustible deben adquirir derechos de emisión de CO₂ por cada tonelada que liberan al poner combustible en el mercado. Esa obligación recae en la cadena de suministro, afectando indirectamente al precio que paga el consumidor.
El RCDE2, que presumiblemente entrará en vigor en enero de 2027, fija un tope máximo de emisiones para los sectores alcanzados y, cada año, ese techo se reduce obligando a quienes suministran combustibles a comprar permisos que les autoricen a emitir dióxido de carbono.
El impuesto que podría disparar el precio de los combustibles
Entonces, ¿por qué podría el litro de gasolina llegar a costar dos euros? La respuesta tiene que ver con el propio impuesto europeo y cómo las empresas afectadas trasladarán su coste al producto que venden, es decir, la gasolina y el diésel.
Los primeros indicios apuntan a que el impuesto se trasladará al precio final del combustible, a pesar de que la intención de la Comisión Europea no es esta. Sin embargo, el efecto podría ser un encarecimiento de hasta un 35% respecto al coste actual, llevando la gasolina alrededor de los 2 euros el litro para el año 2027.
Los expertos señalan que, aunque el régimen no grava directamente al conductor, sí lo hace al proveedor del combustible. Esa carga adicional de coste en emisiones, sumada a los márgenes habituales, se espera que termine repercutiendo en surtidores y consumidores. En otros análisis se apunta a un posible incremento de entre 0,11 y 0,50 euros/litro en función de cómo se materialice el precio de las emisiones.
Además, el RCDE2 tiene un carácter amplio: incluye tanto los combustibles de automoción como otros usos en edificios y pequeñas industrias, lo que multiplica su alcance.
Este enfoque global coloca al sistema como una de las palancas clave del llamado Pacto Verde Europeo, que busca una reducción drástica de las emisiones para 2030 y la neutralidad climática para 2050. De hecho, este Pacto Verde Europeo es el mismo que establece la prohibición de vender coches con motor de combustión interna a partir de 2035.
Para los conductores, esto supone varias implicaciones. Primero, deben prepararse para un incremento progresivo del precio de los carburantes, más allá de los vaivenes del petróleo o refinado. Segundo, elegir repostar o mantener un vehículo de combustión implica cada vez más coste real y estructural. Tercero, aunque la normativa se aplica a los proveedores, el efecto será visible en cada parada en la estación de servicio.
También cabe destacar que el sistema no contempla, de momento, gravar al consumidor individual en su condición de conductor, sino a la entidad regulada que despacha el combustible al mercado. Pero como bien advierte la Comisión, ese coste inevitablemente se trasladará al consumidor final.
Presión para cambiar los coches de combustión por eléctricos puros
La pregunta que muchos conductores se hacen es: ¿qué puedo hacer como usuario? Aunque el conductor no puede evitar el impuesto, sí puede tomar algunas medidas que ayuden a paliar los efectos negativos de este nuevo impuesto, ya sea optar por vehículos híbridos o eléctricos, reducir el consumo de combustible, compartir desplazamientos o anticipar futuras transiciones hacia la movilidad eléctrica.
La subida del precio de la gasolina hasta los dos euros no es automática, es decir, no se producirá de forma inmediata una vez llegue el año 2027. En lugar de ello, dependerá de cómo se gestionen los derechos de emisión, la competencia en el sector y las decisiones políticas nacionales para contener el impacto social.
Una cosa está clara, el RCDE2 es otra medida de presión más de la Unión Europea para acabar con el uso y la dependencia de los combustibles fósiles en el Viejo Continente. Mediante este tipo de impuestos, se fuerza a los conductores a que cambien sus vehículos de combustión por alternativas más eficientes, como el coche eléctrico puro.
Sin embargo, esta medida de presión contrasta con el parque automotriz español, donde los coches eléctricos siguen siendo minoría y la edad media de los vehículos llega ya a los 14,5 años, según un estudio de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC).
