Pelea en Europa por la prohibición de los gasolina en 2035: Francia y España, contra Italia y Alemania

Regulación de la UE de los motores de combustión

La fecha límite de 2035 para la comercialización de coches de combustión está generando tensiones entre varios bandos dentro del mercado europeo del automóvil.

2035 está marcado en rojo en el calendario de los fabricantes de coches. Es el año a partir del cual, en principio, se dejarán de comercializar vehículos nuevos con motor de combustión interna en Europa, y solo se podrán comprar coches eléctricos. Pero esta decisión está generando ciertas tensiones y ya hay países como Francia y España que se enfrentan a los que se oponen, como Italia y Alemania.

La iniciativa lleva años sobre la mesa. En el contexto del Pacto Verde Europeo, la Comisión fijó ese año como límite, otorgando al sector del automóvil unos 15 años de margen para desarrollar toda la tecnología del vehículo eléctrico, y a las administraciones y empresas para que hagan lo propio con normativas o la construcción de una completa red de puntos de recarga.

Esto generó toda una revolución en el sector. Los fabricantes comenzaron a invertir en electromovilidad y a fijar plazos muy ajustados en los que dejarían de vender coches diésel y gasolina (también híbridos) para centrarse exclusivamente en vehículos 100% eléctricos.

El mercado, en cambio, no parece llevar el mismo ritmo que Europa y la industria del automóvil. Las ventas de vehículos eléctricos han aumentado considerablemente en el último lustro, pero existe una gran disparidad entre países como Noruega y Suecia, donde los eléctricos son mayoría, y España e Italia, donde todavía representan una parte muy pequeña del mix de ventas.

Francia y España frente a Italia y Alemania

Y esta enorme diferencia ha provocado que muchos países estén a remolque en electrificación de su parque móvil. Todo ello ha abierto una brecha entre los estados que están a favor de que se prohíba la venta de coches con motor de combustión a partir de 2035, y los que están en contra de esta imposición.

En el bando de los que apoyan a la Comisión Europea se encuentra Francia y España. Los gobiernos de ambos países han reafirmado recientemente su rechazo a cualquier intento de aplazar la fecha para la descontinuación de las ventas de vehículos nuevos con motor térmico a través de una carta dirigida a los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea.

Enfrente se encuentra Alemania e Italia, que continúan liderando el frente de oposición en cuanto a esta medida. Ambos países cuentan con el apoyo de varios fabricantes de coches europeos y piden a la Comisión más tiempo y una normativa más flexible que ayude a que este enorme cambio sea más fácilmente asumible por la industria del automóvil.

La carta que han hecho llegar España y Francia a Europa se interpreta como una muestra de apoyo a la medida tomada por la Comisión. En ella instan a Europa no alterar la fecha límite de 2035 y mantener los objetivos previamente pactados. También dejan claro que la revisión de los estándares de emisiones programada para el año que viene no debe comprometer dichos objetivos.

Al mismo tiempo, la carta señala que es de vital importancia que estos objetivos se mantengan para consolidar los planes industriales de electrificación y producción de baterías en Europa, unos planes que en los últimos dos años han recibido importantes inyecciones de capital y han permitido la captación de inversiones.

Medidas para la adopción de la electromovilidad en Europa

Por otro lado, España y Francia sugieren a Europa una serie de medidas con las que no solo no se debilitarán los objetivos medioambientales, sino que permitirá alcanzarlos a la misma vez que consiguen reforzar el sector automotriz europeo ante la gran amenaza que países como China están representando en los últimos tiempos.

Entre las medidas más importantes se encuentra la implantación de un sistema de créditos para coches eléctricos que hayan sido fabricados en Europa, abaratando esta tecnología producida localmente, fomentando su adopción, reduciendo los niveles de emisiones contaminantes en el continente y restando competitividad a las marcas extracomunitarias.

Por su parte, Alemania e Italia lideran la oposición a la prohibición de los coches de combustión interna a partir de 2035. Junto a ellos, los grandes fabricantes alemanes piden algo más de margen para adaptarse y mantener la competitividad frente a China y otros productos procedentes de países emergentes.

La pelea generada alrededor de una de las medidas más ambiciosas en cuanto a movilidad se refiere en Europa ha dibujado dos bandos con fuertes integrantes que apoyan sus propios intereses.

Mientras tanto, la Comisión Europea no tiene previsto alterar esa fecha límite de 2035 a pesar de las presiones que está recibiendo por parte de gobiernos, lobbies y empresas de automoción, aunque no se niega a estudiar ciertas flexibilidades durante el proceso, un proceso en el que ya restan menos de 10 años de margen.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España