Comparativa

Comparativa: Audi S5 vs BMW 440i M Performance y Mercedes-AMG C 43

Audi S5/BMW 440i/Mercedes-AMG C 43
Redacción Auto Bild

¿Qué hay justo por debajo de un BMW M4? Estos tres coupés que te traemos aquí.


Entre coupés deportivos del segmento medio, los  BMW M3 y M4 siempre se han llevado el gato al agua. Y eso no ha cambiado.  Pero hay coupés un poco por abajo, como el Audi S5 y el Mercedes AMG C 43, siempre han intentado encontrar su hueco en esa categoría que, sin llegar a la deportividad extrema, ofrece coches de altas prestaciones y maneras en circuito. La edición especial Performance de la división M, aplicada al 440i, no solo está destinada a poner las cosas en su sitio en cuanto a potencia y sonido, sino también en la respuesta en curvas. Y nosotros queremos comprobarlo. Comparativa: Audi S5/BMW 440i/Mercedes-AMG C 43.

Para empezar, sube su potencia de 326 a 360 CV. Y el par máximo, de 450 a 500 Nm en la variante con cambio automático. En el caso de la manual, a 480 Nm. BMW promete una aceleración de 0 a 100 km/h mejorada en 0,2 segundos, sin variar el consumo. Y este propulsión trasera incluye, junto al incremento de fuerza, el chasis de M Performance con muelles helicoidales y diferencial con bloqueo mecánico. 
Los añadidos del frontal, las cubierta de los espejos y el espoiler trasero le dan identidad propia a esta versión. Solo las ruedas de 18 pulgadas se ven algo pequeñas en sus anchos pasos de rueda. 

VÍDEO: ¡Ya habíamos enfrentado al Audi S5 vs Mercedes-AMG C 43!

El Audi S5 tiene un tarado relativamente relajado. Es un coche absolutamente fácil de llevar, si no lo fuerzas al límite, sus subvirajes con muy corregibles. A esto ayuda una dirección muy precisa que permite situar al Audi justo en el radio deseado de la curva. 
El V6 con turbo de 354 CV tiene una entrega de fuerza homogénea y efectiva, tal vez demasiado, porque le falta un punto emocional. El par máximo de 500 Nm lo tienes ya casi desde el ralentí, el pico de potencia lo alcanza entre 5.400 y 6.400 vueltas. El cambio automático de ocho velocidades tiene inserciones fluidas, con dos últimas relaciones más largas. Todo funciona y responde como uno espera, sin sobresaltos ni subidones de adrenalina. 

Lo mismo puede decirse de su interior: unos acabados y ergonomía que rayan la perfección, todo es confortable y pensado para viajes largos. Pero ojo, no estamos ante un coche soso: su respuesta es ágil en zonas de curvas, especialmente con diferencial deportivo opcional, que neutraliza muy bien su tendencia al subviraje.


Una agilidad que también esperamos del Mercedes-AMG C 43 Coupé, que monta una tracción integral que prioriza el eje trasero en un reparto de 40:60, pensado para redondear bien las curvas. A este coche lo define su ajuste, muy duro. El eje delantero, muy rígido, tiende al subviraje en frenadas fuertes, como si le faltara capacidad para adaptarse a la situación, y la única manera de controlarlo es cortándose un poco con el pedal del acelerador. Una pena, porque su dirección, aunque suave, es muy rápida y comunicativa y permite un guiado muy preciso por zonas reviradas, apoyada en unos frenos potentes que resisten muy bien la carga acusada.

En cuanto a su motor V6 biturbo, en la zona baja del cuentavueltas es algo contenido, pero enseguida te lo da todo, esto es: su par máximo de 520 Nm aparece entre las 2.000 y las 4.000 revoluciones. La caja automática de nueve relaciones, con sus cortas transiciones de cambio, te lleva hasta sus 250 km/h limitados electrónicamente como si no hubiera un mañana. El sonido metálico y furioso del motor, todo un deleite, redondea la experiencia.

El interior es muy Mercedes: solo desentonan un poco sus asientos Performance, algo espartanos y duros, demasiado deportivos, tal vez, para un entorno refinado plagado de asistentes que hacen la vida más fácil al conductor.

El BMW 440i Performance integra mejor al piloto con su postura más baja al volante y muchas regulaciones dirigidas a una posición deportiva. Pero la elección de materiales, por más que sus ajustes sean extremadamente sólidos, está un paso por detrás de sus rivales de Audi y Mercedes. El cockpit digital opcional brilla especialmente en modo Sport, cuando su cuentavueltas virtual, con forma circular emulando al analógico, se pone en color rojo. El kit de sonido del M Performance está omnipresente. En modo Confort, eso sí, bastante civilizado.

Un sonido justificado: en solo 4,4 segundos ya voy a 100 km/h. Apenas es, por tanto, más lento que su hermano mayor, el M4. Cómo se comporta su propulsión posterior frente a la tracción integral de sus rivales, es un espectáculo: al llegar a los 200 km/h, les ha sacado más de un segundo. 

El cambio de ocho velocidades inserta cada marcha en un suspiro, la sensación de empuje del seis cilindros en línea es brutal desde el principio. Su extremadamente deportivo de doble embrague no tiene rival aquí. Y encima, el confort en las inserciones, sin apenas tirones, es mayor. Y el motor tiene un balance perfecto: una respuesta rabiosa cuando le exiges, y muy buenas maneras cuando viajas con marchas largas.

Nos ha sorprendido también la gran capacidad de filtrado de las suspensiones. Con todo, no alcanza el confort en viajes del Audi S5, porque su tarado es más duro. 

¡Al circuito!

En Sachsenring, el 440i Performance se revela como todo un atleta. Ya en la recta de salida, le saca al Audi tres segundos antes de atacar la curva Omega. Una pena que su dirección, con un tacto sintético, empañe la impresión general, y la eficacia en curvas. Y es que a pesar del elevado agarre de su eje delantero y su afinado chasis, no logra transmitir la confianza del Audi, que es muy ágil en curvas (con su diferencial deportivo opcional) y, apoyado en su tracción integral, afronta las pendientes con un poco más de empuje.

Audi S5/BMW 440i/Mercedes-AMG C 43
Audi S5/BMW 440i/Mercedes-AMG C 43

Pero quien no busque solo rascar décimas al crono, disfrutará como un loco de los ligeros drifts en cada giro, controlados siempre por un ESP nada intrusivo que entra cuando debe. En el giro a izquierdas cuesta abajo, los tres están a un nivel similar, si bien el AMG nos ha sorprendido con su excelente capacidad de retención desde 150 km/h, con un tacto de pedal muy estable. Esto se ha notado especialmente en el sector 4 del circuito: aunque sus velocidades máximas han sido menores, los tiempos han sido similares a los del BMW. 

Al final de la vuelta, le ha rascado casi una décima al Audi ,que a pesar del rígido tacto de su pedal de freno, no retiene con la potencia de sus rivales, y para las curvas rápidas, tiene una suspensiones algo blandas. Y el Mercedes, por su tendencia subviradora debido a un eje delantero demasiado rígido, queda por detrás de los dos.

Mejores tiempos en Sachsenring: BMW 1:39,73 min. Audi 1:40,59 min. Mercedes 1:40,73 min
 


 

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