¿Una nueva manera de recaudar impuestos? Si no puedes cobrar a los eléctricos por las emisiones, hazlo por esta otra cosa

Reino Unido podría haber dado en la clave para recaudar impuestos de los coches eléctricos
Reino Unido podría haber dado en la clave para recaudar impuestos de los coches eléctricos

La idea, propuesta por Reino Unido, radica en recaudar impuestos a los coches eléctricos dependiendo del uso del vehículo.

El Reino Unido ha revolucionado el mercado de los incentivos de los coches eléctricos. Esto se debe a que este país está estudiando seriamente la implementación de un nuevo impuesto basado en el kilometraje recorrido para los coches eléctricos e híbridos.

Esta medida, vista por algunos como la "última ocurrencia política" pero defendida por el Gobierno como una "modernización" necesaria, marca un antes y un después en cómo las naciones pretenden financiar el mantenimiento de su red viaria en la era de la movilidad eléctrica.

La transición energética y la masiva adopción de vehículos eléctricos (VE), aunque vitales para alcanzar los objetivos climáticos, han generado una paradoja presupuestaria. El Reino Unido ha dependido, tradicionalmente, en gran medida de los impuestos sobre los carburantes (gasolina y diésel) para financiar el mantenimiento y desarrollo de carreteras y autopistas.

Puerto de carga del Omoda 5 EV.
Puerto de carga del Omoda 5 EV.

Con la disminución progresiva de las ventas y el consumo de combustibles fósiles, la recaudación fiscal ha comenzado a desplomarse, creando un vacío presupuestario que, según el Gobierno, debe ser subsanado de manera urgente.

El debate se centra en una solución que, si bien es audaz, podría generar fricciones: cobrar a los propietarios de VE por cada milla (o kilómetro) recorrida. 

El mensaje oficial es claro. El país continuará incentivando la compra de coches eléctricos para cumplir sus ambiciosos objetivos climáticos, pero la "modernización" del sistema tributario es inevitable para reemplazar, de forma gradual, el actual modelo fiscal basado casi exclusivamente en los impuestos a los combustibles.

Según las filtraciones a la prensa británica, el plan que se baraja en el seno del Gobierno laborista, liderado por la ministra de Hacienda Rachel Reeves, propondría una tasa inicial de 3 peniques (aproximadamente 0,0346 euros) por milla (1,609 kilómetros).

Este sistema, de aprobarse, se implementaría progresivamente a partir de 2028 y se expandiría para incluir no solo a los vehículos totalmente eléctricos, sino también a los híbridos.

Para los conductores, esto supondrá un aumento del coste anual en 240 libras esterlinas (alrededor de 272 euros) al año para el propietario de un vehículo eléctrico que recorra anualmente cerca de 8.000 millas.

A esto se le suma una comparativa fiscal clara, y es que, aunque esta cantidad es notable, sigue siendo significativamente inferior a las aproximadamente 600 libras que abona anualmente un conductor de un coche de combustión a través de impuestos sobre el carburante.

La medida, aunque mantiene el incentivo económico para el VE en comparación con los coches de gasolina, supone un cambio drástico para los primeros que disfrutan de las actuales exenciones fiscales.

La propuesta ha generado un intenso debate. Por un lado, los defensores, incluyendo algunos expertos en finanzas, argumentan que es una medida de equidad. Sostienen que, independientemente del motor, todos los vehículos utilizan y desgastan la red viaria, y por lo tanto, todos deberían contribuir a su mantenimiento.

Además, señalan que el coche eléctrico ya no es una tecnología emergente que requiera exenciones fiscales totales a largo plazo, sino el futuro dominante del transporte.

Por otro lado, los críticos y grupos ecologistas advierten que cualquier nuevo impuesto, especialmente uno basado en el uso, podría frenar el ritmo de la transición hacia la movilidad limpia.

Argumentan que, si bien se debe encontrar una solución para el déficit fiscal, esta no debe traducirse en un desincentivo para que los consumidores abandonen los combustibles fósiles, justo cuando el Reino Unido debe acelerar sus esfuerzos para alcanzar sus metas de cero emisiones.

El Reino Unido no está solo en este dilema. Otros países y regiones ya están explorando o implementando soluciones similares. En Estados Unidos, estados como Oregón o Hawái han comenzado a aplicar tarifas obligatorias por kilómetro a los coches eléctricos para cubrir el vacío en sus presupuestos de transporte.

Por otro lado, Suiza también está debatiendo una reforma fiscal similar, con la confianza de que el cambio simplemente alterará la "forma" de pagar, manteniendo la paridad de costes entre vehículos de combustión y eléctricos para el consumidor final.

El plan de un impuesto por kilómetro para vehículos eléctricos en el Reino Unido subraya un desafío global.

Si bien la medida busca mantener el equilibrio presupuestario, su éxito dependerá de cómo se equilibre la necesidad de recaudación con el imperativo de no estrangular la adopción de una tecnología crucial para la lucha contra el cambio climático.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España