No solo algunos fabricantes dan el paso atrás en su estrategia de electrificación: Inglaterra tampoco lo ve claro y va a suavizar las normas

Las marcas no alcanzan los objetivos fijados por el gobierno británico en lo que a ventas de coches eléctricos se refiere, por lo que se negociarán nuevas cuotas.
El futuro del coche eléctrico se encuentra en un punto en el que existen informaciones contradictorias. Hay quien asegura que en los próximos años habrá un claro repunte en las ventas de este tipo de vehículos, mientras que la situación del mercado actual genera ciertas dudas, especialmente si atendemos a la primera mitad de este año 2024.
De hecho, la tendencia no es positiva si atendemos a los últimos movimientos realizados por muchos fabricantes de coches. Las marcas llevan meses retrasando sus planes eléctricos y reduciendo las expectativas debido a la situación actual. A esta tendencia ahora se suma el Reino Unido, quien tampoco lo ve claro y ha decidido suavizar las normas.
El gobierno británico ha asegurado esta semana que está preparado para hacer algunos cambios. El secretario de Comercio dijo que va a consultar a los altos cargos de la industria del automóvil acerca de las modificaciones a realizar en las normas de un mandato que los propios fabricantes afirman que es totalmente inviable.
Una normativa que apenas se cumple y que será más estricta en 2025
Este mandato incluye la eliminación gradual de los motores de combustión para 2030, algo que desde el gobierno pretendían conseguir introduciendo estrictas cuotas de venta de vehículos eléctricos a las marcas. Estas cuotas exigen que el 22% de turismos y el 10% de furgonetas de nueva matriculación sean 100% eléctricos.
Solo un mes de este 2024 se alcanzaron los objetivos de ventas fijados en la normativa, ya que no hay suficientes compradores que quieran coches eléctricos. El número de clientes interesados ha disminuido mucho después de que Reino Unido decidiera eliminar las subvenciones a la compra de vehículos eléctricos en 2022.
De no cumplir con los objetivos pactados, las empresas del sector del automóvil deberán pagar multas de 15.000 libras (18.000 euros) por cada coche vendido que supere la proporción permitida, por lo que algunas de estas empresas han optado por restringir artificialmente la disponibilidad de vehículos de combustión e impulsar las ventas de coches eléctricos ofreciendo descuentos.
Siguiendo con la hoja de ruta establecida en esta norma, la situación va a empeorar en tan solo un mes. La cuota de coches eléctricos que se deberá vender en 2025 será del 28% (actualmente, recordemos, es del 22%), mientras que en 2030 esta cuota será del 80%.
Debido a que el mercado no está acompañando y a las quejas de las marcas de coches, el gobierno británico volverá a reunirse con ellas para tratar de establecer unos objetivos realistas y que vayan acorde a la evolución de las ventas de vehículos eléctricos.

