He probado el Citroën eC4, un compacto eléctrico más que decente: "me ha recordado que a veces más no es más"
Hemos probado el Citroën ë-C4 con el motor más potente de 115 kW (156 CV) con un resultado dulce: el modelo fabricado en Villaverde (Madrid) cumple con lo que se espera de un compacto eléctrico.
El Citroën ë-C4 es toda una institución entre los compactos. Es como la típica persona a la que todos respetan y piden consejo. Y es que ha vivido muchas cosas desde su aparición en 2004 para sustituir al Xsara.
Lo que tienes aquí es la prueba de la versión eléctrica de la versión de 115 kW (156 CV) que gracias a su batería de 54 kWh homologa 415 km de autonomía (el de 100 kW o 136 CV se conforma con 50 kW y 355 km), con una autonomía de 420 kilómetros.
Un habitáculo para todos
Una de las cosas que más me gusta de esta versión eléctrica es que tiene un interior discreto, cómodo y cuidado. Seguro que te has encontrado con habitáculos más llamativos y con más colorines, pero el C4 te ofrece a cambio un manejo casi impecable: mandos giratorios para el climatizador y el volumen y un volante con botones físicos.
El resto se deja al sistema de infotainment compartido con todas las marcas que forman el grupo Stellantis, aunque no es lo único que puedes encontrar que sea común desde Peugeot hasta Opel: hay pulsadores y palancas comunes.
También me han parecido adecuados los materiales empleados, suficientemente aparentes para no hacer preguntas de hacia dónde ha ido tu dinero
Otro punto a su favor de este Citroën está en la habitabilidad y vida a bordo. Cuando me siento al volante me encuentro con una postura muy natural y unos asientos son grandes y cómodos. Quizá lo que más me incomoda es el Head-Up Display (disponible en los acabados más altos), que en lugar de ser una proyección en el parabrisas es un panel plástico sobre el que se refleja la información y que se entromete en la línea de visión.
Cuando paso a las plazas traseras me agrada comprobar que son más que decentes en cuanto a espacio y por acceso, ya que las puertas se abren bastante. Sí mejoraría la banqueta, un poco corta, y la postura, quizá demasiado erguida, aunque en general se puede calificar como de notable, en parte también gracias a la sensación de espacio.
En cuanto al maletero, no está nada mal. El acceso está a 71 cm del suelo, lo que no es poco, pero una vez superado ese umbral, te encuentras con un hueco de 77 cm profundidad y una anchura de un metro, lo que está más o menos en la línea de los Seat León o Volkswagen Golf, pero muy alejado de los 450 del Hyundai i30 o los 467 del Skoda Scala.
Un nuevo motor de 156 CV
El C4 que estoy probando con esos 156 CV y 416 km de autonomía va genial: no es que vayas a disfrutar de prestaciones fulgurantes o consumo extrabajos, pero su funcionamiento no te va a dar quebraderos de cabeza ni te va a dar pereza ir y venir con él porque todo lo que hace, lo hace bien: tiene una estabilidad más que decente, es silencioso y funciona con armonía.
Vamos a verlo un poco más en detalle: en marcha me ha gustado porque tiene un rodar agradable, discreto, pero lo que realmente necesitas. Le pasa como con el interior, que es discreto, pero en el día a día es lo que realmente necesitas.
A velocidades de autopista te ofrece silencio de marcha, empaque y una estabilidad muy buena y solo le puedes poner alguna pega si sales a una carretera muy revirada y quieres mantener un ritmo ágil, ya que la dirección es demasiado suave para esos menesteres y el tacto del freno no te va a ayudar a dosificar la frenada con precisión.
Lo cual, por otro lado, es más que comprensible. Porque su zona de confort: día a día tranquilo y sin sobresaltos.
Para empezar, la estabilidad lineal a velocidades moderadas es mejor que buena, y en este terreno todo funciona bien: el tacto del freno es el adecuado y la suavidad de la dirección no se traduce en falta de feeling e imprecisión, sino en tranquilidad de uso.
Uso diario y consumo en ciudad
En ciudad le vas a sacar partido a un motor que necesita poca energía para funcionar y a unas salidas inmediatas que te van a ayudar a colocarte ‘en la pole’ a la salida de los semáforos cuando necesitas encontrar tu hueco y los demás conductores no están por la labor.
En cuanto a las mediciones de consumo, me ha gustado comprobar que su consumo no es exagerado, algo alejado de lo oficial: en algo más de 700 km con conducción normal en todo tipo de recorridos ha marcado al final de la prueba 15,6 kWh/100 km.
En mi trayecto de pruebas, 220 km de ciudad, autopista y montaña a partes iguales, el dato ha subido a 16 kWh/100 km, que es más o menos lo mismo que consumen sus rivales.
Valoración
Nota 8,5
Lo mejor
Comodidad de marcha, acceso a las plazas traseras, dinámica tranquila, espacio interior, relación calidad-precio.
Lo peor
Dinámica al subir el ritmo, acceso al maletero, capacidad del maletero, banqueta trasera un poco corta.

Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.

