Hablemos de consumos de un coche eléctrico: ¿cuáles gastan más y menos, y cuál es un gasto razonable?

Vamos a analizar cómo funciona el consumo de un coche eléctrico. Los que más consumen superan los 20 kWh/100 km, mientras que los más eficientes bajan de 13 kWh/100 km.
La autonomía centra toda la atención a la hora de comprar un coche eléctrico. La distancia que puedes recorrer con una sola carga de la batería es, actualmente, el factor más determinante a la hora de elegir un vehículo enchufable. Sin embargo, el consumo de un coche eléctrico es un aspecto tan importante o más de lo que puede ser la autonomía. Y todo lo que esté por debajo de la barrera de los 15 kWh/100 km es un gasto razonable de electricidad en un automóvil eléctrico.
La razón por la que el consumo es un aspecto que tiene más importancia de la que crees en los coches eléctricos es porque, en base a este, se logra mayor o menor autonomía entre cargas. En los vehículos con motor de combustión interna, conducir de forma que el consumo aumente reduce la distancia que puedes recorrer con un solo depósito. En los eléctricos pasa exactamente lo mismo.
¿Qué factores afectan al consumo de un coche eléctrico?
La forma en la que conduces va a provocar que el consumo de energía aumente o descienda. Si abusas de aceleraciones fuertes y no eres cuidadoso con el pedal de la derecha, la media aumentará. En cambio, si eres progresivo a la hora de ganar velocidad y te anticipas a cualquier cambio de ritmo, tratando de mantener siempre un ritmo constante, el consumo suele tender a la baja y a estabilizarse en un punto de equilibrio próximo a las cifras que homologa el fabricante.
En los coches eléctricos, además, si circulas por carretera o autopista, el consumo energético es mayor. En cambio, y a diferencia de lo que ocurre con los automóviles de combustión, la media de consumo será mucho más baja en conducción urbana, porque se aprovechan más las inercias y constantes frenadas para generar electricidad, recargando la batería y logrando recorrer más kilómetros que circulando solo por carretera abierta.
Al mismo tiempo, aspectos como la aerodinámica del vehículo, el peso o el tamaño de los neumáticos, también interfieren en el consumo de electricidad. Por eso, los SUV que equipan grandes llantas suelen tener una media más alta que un turismo compacto con unas ruedas de una medida inferior. Además, estos son más ligeros, provocando que el motor eléctrico necesite menos energía para generar movimiento.
Por último, aunque no por ello menos importante, la temperatura ambiental también afecta negativamente al consumo y a la autonomía en los vehículos eléctricos. Si la temperatura es muy alta o hace frío, el motor demanda más electricidad, siendo menos eficiente con el consumo.
¿Qué coches eléctricos consumen más?

Como te decía unos párrafos más arriba, los coches eléctricos que registran un mayor consumo de electricidad son los vehículos de gran tamaño y peso, así como los que tienen una aerodinámica deficiente. Los SUV y vehículos comerciales suelen ser los que homologan las peores cifras precisamente por su volumen y masa.
Por ejemplo, el Mercedes EQS SUV tiene una media de consumo homologado de 20,9 kWh/100 km, mientras que el Audi Q6 e-tron homologa 19,1 kWh/100 km. Estos son dos ejemplos de SUV grandes que, en el caso del modelo de Mercedes, su peso alcanza las 2,9 toneladas. Un caso más extremo es el del nuevo Clase G eléctrico, que tiene un consumo medio de 28,6 kWh/100 km, con una aerodinámica muy pobre y un peso que supera las 3 toneladas.
La potencia del tren motriz es otro factor que incrementa los consumos de un coche eléctrico. Por ejemplo, el Porsche Taycan Turbo GT, que tiene más de 1.000 CV, homologa una media de 20,6 kWh/100 km, alto para un coche con una aerodinámica muy optimizada. En el Tesla Model S Plaid de 1.020 CV ocurre lo mismo, homologando un consumo de casi 19 kWh/100 km.
Coches eléctricos que consumen menos

En el bando contrario encontramos todos aquellos vehículos de menor tamaño y peso que, utilizando motores menos potentes y con un diseño más aerodinámico, logran un consumo de electricidad muy bajo. Evidentemente, dentro de este grupo hay modelos de los segmentos A, B y C, es decir, coches urbanos y compactos.
Uno de los coches eléctricos más eficientes en términos de consumo homologado es el nuevo Mercedes CLA. Hablamos de una media que se sitúa en los 12,3 kWh/100 km. Esto permite a la berlina eléctrica homologar autonomías de hasta 790 kilómetros con una batería de 85 kWh, cifras a las que muchos otros modelos no pueden ni acercarse a pesar de equipar baterías con capacidades similares.
Otro de los que es más eficiente cuando se trata de consumo energético es el renovado Dacia Spring, que consigue una media de 12,4 kWh/100 km, o el Tesla Model Y, que hace lo propio con un consumo energético de 12,7 kWh/100 km.
También tenemos coches como el Ford Puma Gen-E, el Tesla Model 3, el Fiat 500e y el nuevo Renault Twingo E-Tech, todos ellos con medias homologadas de solo 13 kWh/100 km, lo que los convierte en un selecto grupo de vehículos eléctricos que tienen medias de consumo por debajo de los 13 kWh cada 100 kilómetros recorridos.
¿Cuál es un buen consumo en un coche eléctrico?
Ya hemos visto los dos extremos en lo que a consumo medio en coches eléctricos se refiere. Busquemos ahora el punto intermedio, ese consumo que podríamos definir como bueno. Situar la barrera en los 15 kWh/100 km no solo te permite acceder a decenas de modelos diferentes que se encuentran por debajo de este rango, sino que también es una media que garantiza una autonomía razonable.
Para entender mejor esa cifra de consumo de un coche eléctrico, lo trasladamos a cuántos litros de diésel necesitaría un coche con motor térmico. Los 15 kWh/100 km equivaldrían a una media de entre 4,5 y 5 litros a los 100 km, un consumo bastante bueno con el que puedes obtener una excelente autonomía en los vehículos con motor de combustión interna.
Por debajo de esos 13 kWh/100 km de consumo homologado que consiguen los coches que hemos citado en el apartado anterior, en un vehículo diésel estaríamos hablando de una media de menos de 4 litros a los 100 kilómetros, un grupo en el que pocos modelos térmicos entran ya.
